“Todo Es De Color”. Javier y Gonzalo García-Pelayo

Entrevista: Angel Ignacio
Imágenes: Los Pelayos & archivo eup

 La memoria de unos hippies llamados Triana

1975. Con la muerte del extravagante genocida español, no solo moría el último caudillo fascista europeo, sino también la penúltima chapuza con la que los aliados habían cerrado esa matanza que llamamos segunda guerra mundial. Con ojos de siete años mi curiosidad viajaba desde el malagueño barrio del Perchel hasta el pueblo de la Axarquía donde vivían los abuelos, completando un retrato familiar tipo de la época. Las sensaciones se mezclaban a mi alrededor con desorden y lo que, en un instante parecía rezumar esperanza, al momento siguiente podía convertirse en tensión y hasta miedo.

Triana1La aparente calma chicha en blanco y negro tornaba en cualquier momento. Con censoras miradas de chisme por lo bajini y extraño odio visceral. Con estallidos de viejo rencor, macerado entre visillos durante décadas. Con tirón de bolso en mobilette a una guiri despistada en la parada del autobús. Con furtivas carreras nocturnas de cuello vuelto, tacones y pantalón pata de elefante. Con un atraco de recortá a la caja de ahorros de la esquina y fuga en una loca, el seat124. Con tumulto de críos que se arrasaban rodillas y tobillos practicando fútbol-calle en dos equipos -de cuatro o de veinticuatro jugadores-. Con mucho bikini de flores y algunas pelotas de playa que, de cuando en cuando, llovían del cielo. Con la incontrolable risa contagiosa de los primeros porros, torpemente liados. Con una pintada en el callejón que decía: “¡Viva Andalucía libre!”, o con otra en una curva de la carretera nacional, en la que ponía: “Libertad pa El Cabrero (cantaor y preso político, de palo libertario y verso rojo anticlerical).

Triana. Todo Es De Color. Javier García-Pelayo & Roadway
Eduardo Rodríguez ‘Roadway’ y Javier García-Pelayo

Las sombras siniestras del verde militar y tricornio zaíno en cualquier cruce de caminos. El azul oscuro y el negro de los guerrilleros de cristo rey, y otros brazos ilegalmente armados de la incipiente fuerza nueva (luego frente nacional y, más tarde, astutamente integrados por aznar en la popular coalición de todas las derechas). La porra anónima que apalizaba a plena luz del día y torturaba en mugrientos calabozos de la policía armada, los grises. Éstos resultaban los tristes tonos de moda hasta que alguien -de pronto- encendió la radio y empezó a sonar un himno al amor y a la alegría. Un cante rockero cargado de agobiada esperanza y poesía de libertad, cantado con voz cristalina y rugosa, entonando una canción muy flamenca y muy andalusí: “Todo Es De Color”. Y en algo más de dos minutos, comprendimos que había llegado el fin de la monocromía, que ya podíamos disfrutar de todos los colores gracias a un trío de rock progresivo que se llamaba Triana.

La canción estaba incluida en el primer elepé de la banda, “El Patio”. Un trabajo que, con permiso de Smash o Las Grecas, inauguraba un estilo que algún crítico bautizó como Rock Andaluz, y en el que se enmarcó a Medina Azahara, Imán Califato Independiente, Guadalquivir o Alameda. La portada de aquel disco era toda una declaración de principios: Un típico patio andaluz en penumbra pero salpicado de flores. Donde tres músicos melenudos parecían mirarte serios pero relajados mientras, a su espalda, en un sangrante graffiti de la pared, se leía: Triana. Un discazo que vino seguido de más talento; con “Hijos Del Agobio” (1977), “Sombra Y Luz” (1979), “Un Encuentro” (1980) o “Un Mal Sueño” (1981).

En esos cinco años, Triana vendió millones de cassettes y vinilos, consiguió discos de oro y platino, logró llenos absolutos en sus conciertos,… Un auténtico tsunami sonoro que lo inundó todo con su rock de poesía hippie y sus melodías para amar y hacer al amor. El trío formado por Jesús De La Rosa (vocalista, pianista y compositor de casi todos los temas), Juan José Palacios ‘Tele’ (batería y percusiones) y Eduardo Rodríguez ‘Roadway’ (a las guitarras) interpretaba sueños musicales expresados en absoluta libertad creativa, que terminaron abruptamente después de su disco de 1983, “Llegó El Día”. Por la muerte en accidente de tráfico de su líder, Jesús, el 14 de octubre de ese mismo año. Tras el fallecimiento, Roadway abandonó la vida de músico profesional y se marchó al paraíso gaditano de los Caños De Meca, donde sigue viviendo. Tele siguió en la música, llegando a reformar Triana algunos años más tarde. Pero ya nada fue igual…

Estos días se estrena en pantalla grande “Todo Es De Color”, película de Gonzalo García-Pelayo -director de cine, periodista y productor de infinidad de bandas- y protagonizada por su hermano Javier García-Pelayo, que también es co-guionista de la cinta; y fue descubridor, manager y amigo personal de los Triana. Un homenaje que no es biopic ni tampoco documental al uso. Más bien se trata de un ensayo fílmico en el que caben; el amor, el drama, la nostalgia, el humor, la filosofía y el cariño. Y también un musical de coreografía sin bailes que cuenta varias historias entrelazadas, para recuperar la memoria de aquel trío incomparable. Emocionará a los que gozaron y gozan con ellos, e intentará que el resto pueda sentir o comprender lo que significaron para la juventud de la época. Con los dos hermanos hablamos de la peli y, sobre todo, de la banda trianera.

Triana. Todo Es De Color. Gonzalo García-Pelayo1
Gonzalo García-Pelayo durante el rodaje de ‘Todo Es De Color’

“Todo Es de Color” comienza con la recreación de una sentida visita y despedida frente a las lápidas de Jesús de La Rosa y de Tele. Y una exuberante banda de colegas saliendo en motos del cementerio con dirección a Caños De Meca (paraíso gaditano de hippies desde hace más de cuatro décadas) para encontrarse con Roadway y asistir juntos a un concierto en recuerdo de Triana. ¿Os parece que situemos a los espectadores más jóvenes, que no conocieron a Triana, para que sepan cómo empezó el mito?

Pues mira, ellos ya venían de haber tocado en otras bandas, como Tabaca, Los Payos, Los Nuevos Tiempos, Gazpacho,… En un principio, Eduardo embarca a Jesús y a Tele -que parece ser al que se le ocurrió el nombre del grupo-. Yo (Javier) ya estaba trabajando con una oficina de representación artística desde León, en colaboración con Sevilla, a través de José Luis Fernández De Córdoba. Programábamos música los domingos en una discoteca de Burgos y un día pasaron Los Bravos, donde Jesús -que era muy amigo- cantó un tiempo. Nos conocíamos de jovencitos, de la discoteca sevillana Don Gonzalo y otros sitios de entonces. Ese día Jesús me habló de Triana pero no fue hasta una semana después, tras concierto de Gazpacho, cuando Tele y yo volvimos juntos a Madrid, donde él estaba viviendo con Eduardo. Es allí donde escuché por primera vez el single y la maqueta que habían grabado… y quedé asombrado. Para mi aquello era lo que habían estado buscando Smash -que eran más yuxtaposición, mientras que Triana conseguían la fusión total-. Habían hablado con Teddy Bautista para que les ayudase en aquel primer single, y luego pasearlo por compañías discográficas. Algunas, con las que ya habían trabajado en grupos anteriores -como Los Payos- y habían vendido muy bien. Pensaban que se les tendría una cierta consideración. Pero no fue así, no les valoraron…

Triana. Nuevos Tiempos (Jesús De la Rosa, 1º por la izqda)
Los Nuevos Tiempos (Jesús De La Rosa, primero por la izqda)

En aquel momento, Gonzalo estaba empezando a grabar con el sello Gong y supuse que le iba a gustar, como así fue. Empezaron a ensayar y preparar el primer disco en el sótano de mi casa en Pozuelo. Y al final fueron nada menos que tres o cuatro años de ensayos. Es decir, que los tres primeros discos se crearon allí. Por aquellos días llegaron a mi casa Lole y Manuel, que eran pareja. Lole ya era conocida, en aquella época actuaba en solitario, o con su madre… cosas árabes y tal. Hubo unos cuantos días que yo no sé cuánta gente estuvo viviendo allí. Eera una casa pequeña… Manuel y Tele compusieron “Todo Es De Color” y se pensó en Manuel para Triana pero luego decidieron que no. Más tarde, Lole y Manuel se unieron como pareja artística y grabaron en Sevilla, también con Fernández de Córdoba. Gonzalo decidió inmediatamente sacarles un disco, pero no se hizo contrato. Así que, cuando empezó a vender bien, llegó la cbs y se los llevó. Por eso solo hay un disco de Lole y Manuel en Gong.

A modo de road movie, los moteros van atravesando La Mancha en dirección al sur, con esas impresionantes imágenes de molinos. Con el cambio de la luz del día, al atardecer, y luego a la noche… preciosas escenas. La música de Triana es el hilo conductor de toda la película y el destino final es ir a un concierto en homenaje al grupo. Todo gira en torno a la música, pero ¿de dónde bebía musicalmente Triana? Hay quien dice que se inspiraron en Smash…

No es que se inspiraran en Smash, es que eran coetáneos y solían tocar juntos. Se puede decir que ellos arrancaron con las ideas de esa generación y fue Triana quien las remató. Ten en cuenta que con el grupo Los Nuevos Tiempos ya esbozaban las ideas que luego se concentraron en Triana. Así que Jesús De La Rosa, más que por ellos, estaba muy influenciado por la música rock de su generación; como Steve Winwood, los Doors, Jimi Hendrix, Pink Floyd y, cómo no, por el flamenco. Escuchaba mucho flamenco. Sobre todo Camarón De La Isla, José De La Tomasa, las malagueñas de El Mellizo, los hermanos Torre de Jerez…

Triana. Todo Es De Color. Saxo

A él le costó mucho arrancarse a cantar en español, cantar rock en un idioma que no sea inglés nunca ha quedado del todo bien. Cuando podía, procuraba juntarse con cantaores porque sentía la necesidad de añadir a ese componente generacional sus raíces, para hacerlas propias y poder llegar de verdad a un público de aquí y conmocionarlo, emocionarse juntos. Como después demostró.

Lo que quiero decir es que cuando Smash tocaban el “Little Wing” de Hendrix o “Paint It Black” de los Rolling Stones –que lo hacían maravillosamente y nos encantaba- no conseguían conmocionar porque estaban ahí los originales. Nos gustaba mucho que nuestros amigos fueran capaces de hacer una versión casi igual de buena o a su manera, mientras que las orquestas de entonces estaban tocando mojones. Tocaban de puta madre y los disfrutábamos con nuestros pitillos, nuestros pelos largos… que por fin podíamos. Pero siempre estaban ahí los ídolos originales. Así que, veinte o treinta años después, hemos visto llorar a chavales escuchando a Zaguán tocar las canciones de Triana. Porque se ven reflejados en su lenguaje generacional y les toca en su ser interior, que es nuestra cultura. Creo que eso no se ha hecho en ninguna otra parte del mundo… quizás el rock celta, pero poco más. Nadie más lo ha hecho. Unir el espíritu rebelde del rock con tus raíces y tu sentir propio hace que la gente se sienta identificada.

Precisamente, otro de los hilos conductores de la película es el personaje de Mar, la chica joven que está buscando su camino, su identidad. Y que se suma al viaje de los moteros en un claro anhelo existencialista. Intentando hallar el sentido que no encuentra en su vida. ¿Era más ilusionante la sociedad española en la época de Triana? ¿Creéis que es más difícil posicionarse hoy en unas raíces propias?

Triana. Todo Es De Color. Mar1

Quizás sí. Aquel rock andaluz o español… el de aquí, estaba hermanado con los catalanes o los bretones, incluso con lo que luego se ha llamado world music o rock étnico. El del sur comenzó a hundirse cuando el partido andalucista se apropió del sello rock andaluz, que era claramente limitador. Nosotros no necesitamos luchar por ser nosotros porque ya éramos libremente andaluces. Te cuento una anécdota. A Silvio (Silvio Fernández Melgarejo, el legendario rockero sevillano) le preguntaron una vez: “Silvio, ¿tú siempre has hecho lo que te ha dao la gana?”. Y él contestó: “No. Yo siempre no he hecho lo que no me ha dao la gana” (risas). Ese era el grado de libertad que teníamos. Luchar contra franco solo luchó el partido comunista, los anarquistas… Nosotros, los hippies, lo que hacíamos era vivir de la forma más cercana a la que queríamos. Yo no he sido de ir a manifestaciones pero he ido de manifestación continua toda mi vida, porque iba con los pelos largos, fumando lo que me daba la gana,… No tenía que ir a la Castellana a gritar: “¡Libertad, libertad,…!”. Estaba por ahí o en los bares haciendo lo que me salía del carajo. Lo que quiero decir es que la libertad se ejerce, no hay que buscarla.

Es como Roberto González, de Tabletom. Roberto no luchó nunca, él solo luchaba por ser como era y por vivir como vivía. Pero en realidad no es que haya luchado, es que lo ha ejercido. El iba de manifestación permanente, donde fuera. Daba el mitin toda su vida siendo como era. Es la diferencia que ves con el heavy rock, que muchas veces son una banda de llorones, venga a llorar, venga a llorar… ¡Kiyo, vamos a ejercer la verdadera libertad ya!.

Triana. Parque de Atracciones. Madrid,30.09.79
Triana en el parque de atracciones. Madrid, 30 de septiembre del 79

Silvio decía que el que proteste “es que no se entera de ná”. Hablo de Silvio porque, aunque no era de Triana, era una persona muy cercana al grupo. Mira, una noche en la sala Rockola estaba toda la gente, toda la prensa esperando que cantara “La Ragazza” y él consideró que no era día para cantarla. Había ido todo el mundo a escucharla y yo le decía por detrás: “Silvio, Silvio. La Ragazza, Silvio” -porque él no llevaba nunca una hoja con el repertorio ni ná, él se ponía a cantar lo que consideraba y el grupo le seguía-. Total, que el Pive Amador -que empezaba la canción con un toque de batería- decidió arrancarse. Y Silvio, viendo que la iban a tocar, se bajó del escenario y se fue a la barra. Invitó a todo el que estaba por allí cerca. Y el resto del grupo, con el Pive cantando, se tocó la canción sin él. Mientras, Silvio estuvo con su copa de coñac -o sus dos copas, una en cada mano- y se tiró toda la canción lejos, hasta subir a la tarima justo para hacer el uh final del tema. (risas)

Otro momento estelar de la película es en Sevilla, a la vera del Guadalquivir. Por los recovecos del barrio de Triana y la pintada en la calle de Jesús. Echando unas cervezas en el mismo bar donde Carlos Tena y el equipo de televisión de Popgrama filmaron en los setenta al grupo en su ambiente. La conversación de Javier con la señora de la plaza. Y ese mágico momento, en la Alameda de Hércules, con la gente cantando a pleno pulmón “Tu Frialdad”, que pone los vellos de punta. ¿Cómo fue la relación de unos hippies como Triana con la sociedad de su tiempo? ¿Y con Sevilla en concreto?

Triana fue una banda de sevillanos que se hizo en Madrid. Jamás fueron contratados por el ayuntamiento de Sevilla. Y las dos veces que tocaron en su ciudad, con un lleno absoluto, hubo alguien que cortó la manguera de sonido antes de que terminara el concierto. Fue un grupo que vendió muchos discos en Sevilla y encantó a sus gentes, pero la inteligençia y un cierto tipo de sevillanos nunca les aceptaron.

El rock y el hipismo no podían ser muy bien aceptados por ciertos sectores. Algunos, para atacar a Triana, decían que los conciertos sonaban mal, pero lo cierto es que la mayoría sonaron muy bien, sobre todo en sitios relativamente pequeños o medianos. Lógicamente, cuando ibas a una plaza de toros por ejemplo, las cosas no podían ser como hoy, que hasta para grabar un concierto se puede sacar partido a un teléfono móvil. Eran otros tiempos y no se contaba con los medios de hoy en día. Pero muchas de esas críticas fueron por parte de prensa que siempre fue a la contra del grupo. O mejor dicho, Triana fue un grupo que funcionó frente al silencio de muchos críticos. Fíjate que con el tercer disco algunos críticos escribieron que era peor que los dos anteriores… sin antes haber hecho la reseña de éstos. Eso a Jesús le dolió. Sobre todo cuando llegó la nueva ola, con otro tipo de grupos menos trascendentes, agarrados a lo efímero, que recibieron inmediatamente más apoyo de los medios, de los políticos…

Triana. Todo Es De Color. Alameda de Hércules2

Claro, eran más llevaderos porque no eran rock, que siempre ha sido la música de la resistencia. Ten en cuenta que gente como los Beatles se separaron porque no sonaban. La industria del espectáculo se inventó media hora después de que los Beatles se acabaran. Y se inventó para anglosajones, aquí no llegó el inventó hasta los ochenta. En el año 1980 llevábamos a Medina Azahara, Smash, Cai y Alameda, y teníamos que comprar nuestros propios equipos porque no había empresas de alquiler. Recuerdo perfectamente una actuación de Triana en el San Juan Evangelista de Madrid que fue un exitazo. No serían tan malos cuando eran los más contratados y con un caché muy alto.

Triana nace a la muerte del dictador y todo es muy convulso. El primer disco sale en primavera y franco muere en otoño. Cuando un pueblo está sometido a una dictadura casi nadie atiende a su cultura, y la propia cultura de esa dictadura suele estar mal valorada. Es algo habitual. Pasó con el flamenco o la copla, que fueron denostados. La gente necesita pasar página y dar relevancia a cosas nuevas, que no tengan relación con el pasado. Es como un tapón que hay que quitar. Por ejemplo, hasta que no llegó el psoe, nuestra cultura no fue observada en otros países porque se tenía la sensación de que no era libre. Triana interpreta justo en ese momento, con sus letras tan bonitas y lisérgicas. Y al mismo tiempo, tan rebeldes e ilusionantes.

Hay en el metraje de “Todo Es De Color” una permanente sensación, incluso desde los toques de comedia, de oda al amor y al sexo libre. Como también es muy apreciable el protagonismo de la mujer. No solo en el personaje de Mar, sino también en el de la poeta Silvi Orión, las técnicas de sonido, las organizadoras del bolo final…

Triana eran hippies y mucho más. Pero hippies en el sentido de una forma de entender la vida, las relaciones y el amor como motor universal. Hacían letras de amor, pero de amor lisérgico, con otros dobles sentidos, con otra mirada. La gente lo encajó muy bien, estaban empezando a fumar pitillos… en cierto modo era una fiesta continua y la gente entendió que el rock andaluz y en español era el lenguaje de su generación.  Aunque el público de Triana en realidad era muy variado. Los hippies de verdad quizás ni se enteraban… en todo caso, el hippie aficionado, el que por la tarde trabajaba en un taller. Triana. Todo Es De Color. Javier & Roadway en CañosEl hippie de Formentera, si se enteraba, era porque a lo mejor un día bajaba a la ciudad. La primera actuación de Triana fue en el madrileño club Argentina, de San Blas. Que era un barrio obrero muy rockero. En ese club, semanas antes podían haber tocado Topo, Asfalto, Leño… Bandas con las que Triana compartió muchas veces escenario, y la audiencia era de vaqueros y pelos largos. Para muchos era su primer concierto, todavía no había tribus. Podría decirse que eran los primeros alternativos. La verdad es que el público era más bien masculino. Eso luego ha cambiado totalmente y hay muchas más mujeres en los conciertos. Jesús -y en general, el rock- estuvo siempre enfocado a la aceptación y conquista de la mujer. Yo creo que, hasta cuando los hombres se iban a las cruzadas, en el fondo pensaban que estaban muy guapos con el traje de cruzado y eso les iba a llevar a ligar mucho… y la religión solo estaba ahí para controlar el sexo (risas).

El amor es el origen de todo, del big bang. Es una fuerza de la naturaleza externa a nosotros. Y nosotros, cada molécula nuestra se proyecta a las personas de las que nos enamoramos. Sin duda, lo que Jesús quería es transmitir amor. El era un tipo grande, bonachón, gracioso, amoroso. Y el grupo empezó con una fuerza total de amor. Si es verdad que luego, cuando se venden muchos discos, el que firma las canciones gana mucho más dinero. Así que hubo algunas discusiones y, en los últimos discos, hay canciones que ya no son de él. Porque él lo permitió para que los demás también ganasen, pero podía haberse negado y no lo hizo. Podía haberlo hecho pero era una persona buena y lo permitió. Lo que sí es seguro y lo será siempre es que con “Una Noche De Amor Desesperada” se folla muy bien.

Triana4

Las drogas también están muy presentes en la película. Se fuma y se habla con naturalidad del cannabis, y se retrata muy bien el ambiente dopado de algunos personajes clásicos de los Caños De Meca. Además de ese episodio onírico… cuando Javier tiene un extraño y lisérgico sueño.

Las drogas están desde el principio de la humanidad. En los treinta empezaron a ilegalizarlas, sobre todo por eeuu, y a partir de los setenta empieza la represión a lo bestia. La ilegalización ha sido un elemento político muy importante para reprimir el pensamiento libre, a partir sobre todo del mayo del 68 francés, o el verano del amor en estados unidos. En 1969 hubo una reunión del grupo Rockefeller que se llamó “La Democracia En Peligro”. Era su democracia la que estaba en peligro, claro. El partido comunista era muy fuerte en Francia, en Italia, en Alemania… podían ganar las elecciones en cualquier momento. Eran los tiempos de la guerra fría, las tropas yanquis luchaban en Vietnam… y en su tierra, la juventud luchaba contra la guerra de Vietnam. No podían aceptar toda la permisividad ocurrida en los sesenta y este grupo de poder obligó a los estados a reprimir el consumo e ilegalizar la marihuana o el LSD. Ellos son los mismos que asesinaron a Brian Jones, a Jim Morrison, a Hendrix, y probablemente también a Janis Joplin. Era muy fácil asesinar a alguien que se va a meter todo lo que tú le des.

Según el informe de aquella reunión -que se puede encontrar fácilmente por internet-, los comunistas y los hippies eran peligrosos. Y a cada uno le dieron su tratamiento. Entendieron que había una juventud a nivel mundial que no estaba dispuesta a ir a la guerra, a la fábrica, a vivir bajo los cánones que ellos imponían… Tenían sus razones para tener miedo, el rock cambiaba a la juventud. Y como no podían eliminarlos a todos, especialmente a la juventud blanca, pues coincidieron en ilegalizar la marihuana. Que es una droga que fomenta la unidad, el buen rollo, las risas y el pensamiento libre. Inundaron el rock de dinero para que perdiera fuerza… y a los irreductibles, procedieron contra ellos. No hay más que ver a los Rolling. En principio, su estatus puede parecer una victoria para el rock pero, entre la muerte de Brian Jones y el dinero, perdieron su fuerza. Se volvieron mansos. Han quedado como una extravagancia para las élites. Con Brian Jones no hubieran podido, todo el dinero que hubiese ganado en su vida se lo habría gastado en dar por culo. El quería molestar, era el auténtico rolling stone.

Triana. Todo Es De Color. Moteros en Caños2O como Jimi, que era imbatible. Negro, rico, triunfador, loco de ácido, capaz de ver el mundo entero. Seguramente pensaron “Nos va a meter a todos los negros de hippies, hay que eliminarlo”. Al último que se cargaron fue a John Lennon que, como ya no se metía nada, le mandaron a un tontopollas con el cerebro lavado para que le metiera dos tiros. Y con las grandes compañías discográficas, igual. Entre el 73 y el 74, los grandes grupos de rock se quedaron sin compañía. Les pasó a Pink Floyd. O a los mismos Stones, que tuvieron que crear la suya propia. Y a pesar del punk, poco después llegó la nueva ola y su exaltación de lo efímero. Igual que la movida, aquí en España, que no tenía ninguna trascendencia política y rendía culto a lo efímero del pop, como diciendo “somos jóvenes y vamos a pasarlo bien”.

Y luego la confusión. Ahí está uno que monta una matanza horrible y se carga a Sharon Tate y a su gente. Un tipo con barba y tal, que tiene toda la pinta de un hippie… Mira, sin ir más lejos: En 1975, en Madrid, era bastante difícil encontrar un buen porro de marihuana, pero hasta entrados los ochenta era muy muy fácil que alguien te pasara un pico de heroína. Y pasó igual en el sur o en el país vasco, en Berlín o en Londres. En la calle, lo que había era heroína. Cuanto más conflictivo fuese el punto, más heroína. Ahí tienes a los Panteras Negras y en general, los ghetos negros de norteamérica. También cayeron los hippies más extremos…

Cuando empezábamos a fumar, yo conocí a hippies que fueron a buscar hachís a Marruecos pero, ¿quién fue a buscar la heroína? Yo no conozco a ningún hippie que fuera a buscarla en esos primeros tiempos. ¿Cómo llegó aquello? ¿Quién la trajo… además, tan buena, tan barata y tan bien distribuida? O después con la cocaína, ¿quién la trajo? Son dos drogas que, cuando llegaban a la pandilla de amigos, acababan con ella. No era igual que invitar a un porro, eran drogas más caras. Drogas individuales que no favorecen la unión de la gente. Hombre, favorecen la charla en la barra: Tú me largas a mí la chapa, yo te largo a ti la mía. Tu desarrollas tu vacilón, yo el mío. Pero ya está, disuelven más que unen.

Triana. Todo Es De Color. Sueño lisérgico2

El LSD es distinto, es una droga que te permite ver la realidad. Hay descubrimientos que demuestran que solo con 17 microgramos tu cerebro ya no funciona por partes sino que funciona todo entero, conectado por completo. Y la dosis que tomaban los hippies era de 2.500 microgramos. Imagínate. O el vino, que ha sido desde los griegos, acompañante de toda la cultura mediterránea. El vino de Jerez, por ejemplo, ha influenciado muchísimo al flamenco. Y cuando llegó el whisky a España, el flamenco cambió una barbaridad.

¿Por qué rodar una película como “Todo Es De Color”? ¿Por qué llevar al cine a Triana en 2016?

Bueno, pues hay una motivación clara en cuanto a las fechas. Se cumplían cuarenta años desde que apareció su primer disco y no dejaba de sorprendernos la gran cantidad de grupos-tributo que hay de Triana. No creo que haya muchos grupos en el mundo con ese currículum de homenajeadores. Obviamente, gente como The Beatles. Pero ni siquiera Pink Floyd creo que tengan tantos. Es una película que no ha tratado de contar la historia de ellos ni de hacer un documental. A mi (Gonzalo) me gusta mezclar géneros y cosas, y hemos intentado hacer algo que no tenga nada que ver con las películas que se han hecho, por ejemplo, sobre los Doors y otros grupos.

Además, es una manera de revivir a una banda impresionante. Creemos firmemente que la obra de arte que nadie conoce, no existe. Nosotros somos el ente capaz de comprender el arte y la creación artística, y también universal. “Abre la puerta niña, que el día va a comenzar…” explica muy bien la intención de la música de Triana. Se nota el arte porque no puede ser reprimido. El verdadero artista no puede hacer otra cosa queno sea expresar lo que siente, no sabe hacer otra cosa. Supongo que por eso existen los managers. Recuerdo una ocasión en que decidimos comprar un equipo a un pianista valenciano que tocaba de cojones, Eduardo Bort. Le compramos un piano electrónico de la hostia. Pero claro, no era un piano clásico. Había que enchufarlo, prepararlo, darle a este botón, darle al otro… si le das aquí suena de una manera, si no suena de otra… Llegó el tío -que era ya mayor- e intentaron explicarle cómo funcionaba. Y al verlo, él dijo: “¿Pero es que no va a haber alguien que me lo pueda enchufar y tal cuando yo vaya a tocar?” (risas). El tío tocaba de puta madre pero no quería aprender a manejar aquella máquina, él lo que sabía y quería era tocar. Y se lo habíamos regalado, eh…

Triana. Todo Es De Color. Afiche1Esa es la esencia. Las compañías ahora no quieren ni rock, ni cantautores. Quieren a chavales o adolescentes tipo operación triunfo, a los que los someten y esclavizan. Están continuamente riñéndoles, ordeñándolos… Quieren gente que dure poco, que sea fácil de manejar y ya está. E incluso así les salen músicos a los que no pueden dominar, y se los cargan. Como a la chavala esta inglesa, Amy Winehouse. Las compañías de discos tienen que conseguir el éxito de un artista en unos cinco años, que es lo que puede durar un contrato. Pero es que eso es lo que tarda el artista en hacerse grande. Y es a partir de ese momento cuando se les puede subir a la chepa. Eso no les interesa. Sobre todo quieren explotarlos en tres años y luego ya no les interesa porque pueden crear opinión y dejan de ser manejables. Es perverso.

Para terminar quiero que habléis un poco sobre la idea del rodaje y las ayudas con que habéis contado. Y también sobre las expectativas previas y las que, una vez terminada, tenéis puestas en la película.

De momento, tras el pre-estreno –que ha sido en Málaga o Sevilla, pensando en una mayor receptividad y más facilidades por parte de los distribuidores- ahora viene el lanzamiento de verdad. Se va a estrenar en cuarenta salas y de lo que estamos casi seguros, es que el espectador no puede esperar lo que va a ver. Estamos contentos con la respuesta, en especial de los trianeros que la han visto, porque a ellos sobre todo va dirigida. La intención es que pueda trasmitir la sensación más parecida a la aparición de un nuevo disco de Triana. En el pre-estreno la ha visto gente muy cercana, porque han asistido familiares de Jesús o el propio guitarra del grupo, Eduardo. Y sus comentarios al final de la proyección coincidían en que se veía el espíritu de Triana.

En cuanto al proceso, decir que el planteamiento se hizo en base a tres momentos cumbre; la escena de arranque de la película en el cementerio, la escena final y un momento central que es el de la gente cantando “Tu frialdad” en la Alameda de Hércules, una escena que consideraba pico. Luego, lo que se necesitaba eran, por así decirlo, elementos que rellenaran estos tres pilares, de forma que hubiesen descansos emocionales. Lo que no esperábamos es que, finalmente, saliesen tantos picos de muy alta intensidad. Una película no puede ser tampoco un pico continuo. De ahí esos descansos de humor con profesionales, como Jorge Cadaval o Alfonso Sánchez, en el camping de Caños De Meca. “Todo Es De Color” combina, de manera voluntaria, a actores profesionales y no profesionales. Como en la escena del chico que habla del camping y tal. Es una forma de que el espectador conozca las cosas con naturalidad y de primera mano, algo que me gusta y suelo hacer en mi cine. Además de contar con la presencia de músicos como Gualberto, Raimundo Amador, Ricardo Miño o Manuel Imán.

Triana. Todo Es De Color. Concierto1Y sobre los medios o ayudas que hemos tenido, decir que es la primera vez que contamos con financiación de canal sur para una película. Parecía que íbamos a tener también el apoyo del gobierno andaluz pero esos dineros al final no llegaron. En todo caso, se pudo terminar felizmente con lo presupuestado. Supuso algunos inconvenientes y problemas pero, en honor a la verdad, he de decir que tampoco han puesto en absoluto freno al rodaje. No hay de momento expectativas en cuanto a distribución fuera de España pero tampoco descartamos la posibilidad de presentarla en festivales y tal, así que estamos preparando unos subtítulos en inglés, porque siempre pensamos que Triana era uno de los mejores grupos que habíamos conocido. Incluso con el tiempo la idea se ha ido ampliando y ahora no los limito a lo conocido, sino que incluso los tengo al nivel de los mejores grupos de talla mundial. No los ponemos en un escalón inferior a gente tan importante como Led Zeppelin. Puede parecer una cosa chauvinista o partidaria pero decimos esto con la misma naturalidad que lo pensamos. Sin pretender que lo opine todo el mundo, hoy ponemos una lista de grupos de gran nivel y no les colocamos en un sitio inferior a ninguno de ellos. Entendemos que hay muchas expresiones musicales buenísimas pero, al nivel de su música, e incluyendo como te digo a grandes bandas internacionales, el trabajo de Triana podría estar en un nivel de inspiración tan alta como, por ejemplo el “Omega” de Enrique Morente.

Triana3

Triana. Vela

 

Licencia de Creative Commons

The Bellrays

Kafe Antzokia. Bilbao, 8 de abril de 2016
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: José Casado Díaz-Faes

 

 Entre el punk-soul y la nada

Por encima de cualquier otra consideración, The Bellrays (o BellRays) es ya el proyecto personal de la peculiar pareja que forman Lisa Kekaula y Bob Vennum. El es un guitarrista brioso y eléctrico, que no marca distancias estilísticas ni estéticas con los ¿compañeros de generación?, que se dieron a conocer desde el laboratorio de punk melódico desarrollado en Los Angeles durante la década de 90, bajo el ala protectora de Bad Religion y el sello Epitaph. Canijo de corte anglosajón y pelo algo revuelto pero sin pasarse, sobrio pero nervioso, gafapasta discreto, de amplia cultura musical y deportivas de hardcore grunge californiano. Ella es un volcán de negra presencia, pelazo ensortijado y mollas inevitables. Un vozarrón de pequeña y oronda fémina, embutida en cuero -también negro- relleno de flotadores que nunca se plantearon una quirúrgica liposucción.

The Bellrays 27 (Jose Casado)

Lo digo porque, a estas alturas, ni ellos mismos ocultan la evidencia de ser un dúo que se rodea de una base rítmica cambiante con los años y los discos. En este caso giran con lo que los fans de la banda denominan la sección rítmica europea. Es decir, los elegidos esta vez son Pablo Rodas (a la guitarra baja) y Maxi Resnikosky (a las baquetas) –ambos compañeros en su proyecto paralelo Lisa and The Lips-. Y no es menosprecio, quede claro que en el Antzoki ambos cumplieron sobradamente con su misión y, por momentos, demostraron gran entusiasmo en la labor. Al fin y al cabo son dos buenos músicos. Por aquí está salvada la partida. Pero se juntan más factores, también hay que tener en cuenta la importante baja que en su día ha causó Tony Fate, autor –hasta su marcha- de casi todos los temas que encumbraron al grupo.

Un abandono más que reseñable. Ya que, por el lado positivo, propició que Vennum dejara el bajo en los conciertos y se dedicara en exclusiva a las guitarras, tarea que ha ido consolidando con el tiempo y en la que –visto el concierto de Bilbao- cada vez parece sentirse más cómodo. Pero otra cosa es la falta de canciones nuevas. No hay duda de que en eso, Bellrays se han visto afectados negativamente. La prueba es que ya han pasado seis años desde su último trabajo de estudio y el anunciado retorno discográfico para este 2016, “Covers” tiene solo seis cortes. Todos ellos, como su título indica, versiones. Algo cojea. Por cierto, no entiendo el porqué de apartar del setlist del bolo los dos temas que, en mi modesta opinión, son los que parecen más interesantes del nuevo disco: “You Took Me By Surprise”, de The Seeds y “Living For The City”, de Stevie Wonder.

The Bellrays 26 (Jose Casado)

Ya metidos en la actuación, decir que entre el público -que quiso estar a la altura y consiguió que el Antzoki registrara una buena entrada- había un poco de todo. Estaban los curiosos que empezaban a conocer a los californianos y también los fans entregados que se saben todas las canciones del cuarteto (diría que incluso las que están por llegar). En todo caso, la mayoría de los asistentes eran gente del rock&roll, que les conoce de sobras. Y que se movían entre la curiosidad y las ganas de ver un show, más como el de los primeros tiempos que como en visitas más recientes -en las que no consiguieron desplegar toda la fuerza de su propuesta musical-. Y no fue ni una cosa ni la otra. Bellrays hicieron una actuación correctísima, a veces brillante. Un concierto enérgico y bien tocado, aunque puntualmente parecía pender de un hilo.

Y que se desarrolló en tres fases. La primera de ellas fue un despertar a lo Ramones para quitar legañas y meterse al personal en el bolsillo (“Black Lightning”, “Mine All Mine” y “Maniac Blues”… sin pausas). Objetivo conseguido. Luego amainaron, versioneando a Cheap Trick (“Dream Police”) y echando vista atrás con “Pinball City” (tema del ep del 99, “Fireballs Of Freedom”, mejorado luego en “Hard Sweet And Sticky”, 2008). Para completar con “Perfect” (¿un tema nuevo?). La segunda fase –la central- consistió en un, a veces, especulativo desarrollo de ideas varias, en la que enfrentaron con dudas el dilema Bellrays ”punksoul or classical rythm&blues?”, y que el público en ocasiones “premió” con murmullos de desatención. Y aunque la Kekaula se bajó de la tarima para darse un buen paseo por toda la sala, también esos momentos de ninguneo terminaron por encrespar el carácter de la cantante, que recriminó indignada al gallinero.

The Bellrays 18 (Jose Casado)

Al final, el combate se resolvió a los puntos gracias a muchos temas de su disco de 2011, “Black Lightning” (“Anymore“ -muy soul-, “The Way”, “Power To Burn”, “Living A Lie”, o la muy himno “Everybody Get Up”)… y a dos más de “Hard Sweet And Sticky” (“Infection” y “Coming Down“). En la última fase del bolo no tomaron riesgos. Demostraron ser perros viejos y volvieron a empalmar canciones sin tregua, explotando las versiones habituales de Led Zeppelin (“Whole Lotta Love” y Black Sabbath (“Never Say Die”), y agarrándose de nuevo al “Black Lightning”, con una irresistible “On Top”. Para los bises también revisaron el álbum “The Red, White And Black”, de 2003 (con “Revolution Get Down” y “Sister Disaster”) y dieron lo mejor con “Blues For Godzilla” (“Let It Blast”, 1998), que el personal coreó con entusiasmo. Así como dos homenajes más: “I Don’t Need No Doctor”, de Ray Charles o el inevitable “Highway To Hell”, de AC/DC.

Ejercieron de grupo telonero los chicos de La Hora Del Primate, banda bilbaína en la que suman esfuerzos gente que está o ha pasado por bandas como Cápsula, Los Paniks, o los magníficos Atom Rhumba. Cumplieron sin grandes problemas su protocolo de teloneros, arrancando a toda castaña y sin dar tregua a lo largo de sus cuarenta minutos de actuación. Aportaron grandes dosis de caos punkarra con evidente y desparramada sobreexcitación –en especial, su cantante y teclista, José Ramón-. Algo así como si de unos Mars Volta muy pasados de vueltas se tratase… O cortos de vuelos, según el punto de vista de cada espectador. Su actuación dio para todo tipo de valoraciones. Desde los que apreciaron su excelente y agresiva actitud desde el minuto cero, hasta los que se preguntaban cuál era la razón de contar con un saxofonista que apenas suena (puede que por defectos de sonido, puede que por la misma estructura interpretativa del grupo). Por medio estaban los que se mostraban un poco hartos de la tendencia al uso –y abuso- de los disfraces de simio últimamente (sobre todo si perjudica la audición del cantante del grupo). Ahí queda. En cualquier caso, habrá que dar tiempo al tiempo y dejar que asienten su directo. Habrá que estar atentos a ver cómo evolucionan.

En cuanto a The Bellrays parece obvio que siguen enfrentándose a una encrucijada estilística. Esas mareas que se mueven entre el rock, el rythm&blues y el soul no son nuevas, pero están magníficamente surfeadas por montones de bandas de todos los lugares del mundo. Algunas llegan a ser superventas e incluso fenómeno de masas. El lugar de fusión para Bellrays en el panorama musical -bien ganado-, navega entre la música negra de los 50-60’s y los sonidos más duros o distorsionados (el punk o el hard rock). Lejos de esta combinación corren –y seguirán corriendo- el riesgo de perder a su público. No hay que volverse loco, ahí está el ejemplo de Bad Brains. A menos que Bellrays estén visualizando en un futuro próximo la posibilidad de pirarse a otros mares, para atraer a una audiencia mucho más amplia y doméstica.

The Bellrays 15c (Jose Casado)

Pero claro, esto no sucede de la noche a la mañana. En la aldea global del siglo XXI, cada estilo tiene marcadas sus raíces y padres, sus nativos y sus emigrados, sus hijos pródigos y sus estrellas emergentes. El gran público de los sonidos negros bailables o cantables -ese que devora la música de Prince, Amy Winehouse, Otis Redding, Joss Stone, Aretha Franklin, Tina Turner o Pharrell Williams… según el caso y los gustos-, es duro de sorprender. Y sin el soporte de; un concurso televisivo, un aspecto guapo y aseado, una gran compañía (de discos o refrescos de cola), o una convicción más que firme; es un camino bastante vetado. De la misma forma que el público del r&r está muy curado de espanto y no le sorprenden las deserciones, pero tampoco perdona bien la falta de definición… Sabe que siempre hay mil combos por descubrir. ¿Cara o cruz, Bellrays? Está en vuestras manos.

The Bellrays 30 (Jose Casado)

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Sex Museum + Last Fair Deal

Kafe Antzokia. Bilbao, 26 de marzo de 2016
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Rafabilly

 Treinta años de sexo y fuzz

En plena euforia del nuevo punk escandinavo (con bandas como Flamin’ Sideburns, Turbonegro o Hellacopters) andaba por mi tierra de año sabático un colega finlandés, ingeniero de sonido. Pasaba él los días intentando desconectar de su vida norteña y chupando los modos y maneras de vivir por el sur, sin demasiado interés por nuestras músicas. Excepto aquellas en las que de verdad encontrara peculiaridades o exotismos ajenos a su país. Y en esas apareció un cartel que reunía a algunos buenos nombres del rock & roll peninsular en un pueblico cercano. Se apuntó a la fiesta y conoció el directo de Los Coronas, Josele Santiago y unos Del Tonos renacidos para la ocasión. “Buenas bandas”, me decía… Añadiendo con maliciosa sonrisilla: “Nada que vaya a cambiar mi vida”. El fin de fiesta lo ponían Sex Museum, que acababan de editar su impresionante disco en vivo, “Fly By Night”. La cara de mi amigo finés cambió por completo. Alucinó con la fuerza y el espectacular show que se marcó el quinteto. De vuelta a casa no paraba de insistir al que le hablaba de rock: “El sábado escuché a una banda tan buena o mejor que cualquiera de las que pinchan en los garitos punkarras de por aquí. ¿Por qué estáis tan flipados con los del norte?”. Pregunta sin respuesta…

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Yo creo que cacé a Sex Museum en directo por primera vez en 1989 o 1990. Por entonces me encantaba escuchar a gente que trascendiera del pop de la movida y rindiese buenos homenajes a la actitud y el sonido gamberro de las bandas de rock garajero de los años sesenta. Eran nuestros Fuzztones o Sonics de andar por casa. Desde entonces he intentado no perderles la pista, y decir que nunca decepciona verles es quedarse corto. La banda de los hermanos Pardo ha ido, poco a poco, mejorando como el buen vino. Ampliando y endureciendo su sonido, componiendo canciones y mejorando su puesta en escena hasta convertirse en una grandiosa trepanadora de rock, tan burro como excitantemente glamuroso. Así han conseguido ser calificados como la mejor propuesta de rock en directo del país, girando y girando por todos los rincones de la península. Y como viene siendo habitual, la cita bilbaína es obligatoria para ellos.

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En esta ocasión se hicieron telonear por Last Fair Deal, grupo híbrido de ambas márgenes de la ría del Nervión, que ya cuenta con dos elepés muy guapos en el mercado y anda preparando su tercero. Se pegaron alrededor de una hora de concierto, muy en la onda Taste/Rory Gallagher, Grand Funk Railroad, Cream, o los grandes del british pub rock setentero (Dr.Feelgood, Eddie & The Hot Rods,…), sin olvidar el más eléctrico rock sureño. Dejando mucha guitarra distorsionada, mucho sudor y un gran sabor de boca. Perfecto aperitivo el de este power trío que, sin inventar nada nuevo, se están abriendo paso con grandes actuaciones en directo y una buenísima actitud. Tras pausa de birra y humos llegaron Sex Museum, que empezaron a saco con “I’m Fallin’ Down” (“Again And Again”, 2011) y desempolvaron todo el poder de una engrasada maquinaria… Siguieron con el repertorio habitual de esta gira 2016, en la que celebran “pobres, arrogantes, orgullosos… y fumados” sus estupendos treinta años de carrera.
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Desde “Motorbikin’” (incluida en su debut discográfico, “Fuzz Face”, de 1987) hasta “Circles In The Salt” (de su último trabajo, “Big City Lies”, de 2014). Pasando por “Independence” (del disco homónimo de 1989). Hasta tres temas de “Nature’s Way” (del 91): “Liar”, “Troubles, Always Troubles” y “Two Sisters”. Uno incluido en el disco de 1992, ”Thee Fabulous Furry”, “Get On To”. Otro de “Sparks” (1994), “Black Mummy”. Tres más del disco de 2000, “Sonic”: “Let’s Go Out”, “We Can Move” y “Flyin’ High”. Y dos más de “Speedkings” (2001): “Street Fight” y “Red Ones”. Además, incluyeron en el set list un par de temas no incluidos en los elepés de estudio de la banda, “Where I Belong” (publicada en single, en 1991) y “Wassa Massa” (aparecida en el recopilatorio “Fifteen Hits That Never Were”, de 2008).

Sex Museum cartel gira 30 años

De sus últimos años, también pudimos flipar con dos cortes de “United” (2006), “Enjoy The Forbidden” y “I’ve Lost My Faith (In You)“. Y no faltaron homenajes a algunos de sus ídolos. Cayeron “Have Love Will Travel”, versión de The Sonics para el tema original de Richard Berry; una pieza de los Magazine, “Shot By Both Sides”; un emotivo recuerdo para “casi los Dictators, con “Haircut And Atittude” (incluido en el elepé de Manitoba’s Wild Kingdom); o un robusto “Leaving Here” de Motörhead, dedicado al finado Lemmy Kilmister. Pero sin duda, una de las que más atronaron la noche fue su ya clásico incendiario himno-fusión, “Smoke On The Party”. O dicho de otro modo: chúpate un cóctel de cuello desencajado mientras te vamos alternando en un solo corte el “Smoke On The Water” de Deep Purple y el “(You Gotta) Fight For Your Right (To Party!)” de los Beastie Boys. Además, en ésta se unió al desmadre el buen micro de Peón, de Def Con Dos.
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Para el demoledor final de bis no faltó “Unidos”, temarraco de Parálisis Permanente en el que Miguel Pardo entró en absoluto trance con la audiencia, ni la despedida y cierre con “Danger! High Voltage” de Electric Six. Es una auténtica gozada comprobar que van a más cada año, y aquel quinteto de adolescentes mod del madrileño barrio de Malasaña es, a día de hoy, una de las bandas de rock duro más en forma de la viejuna Europa. Y lo que es aún más importante, llevan siéndolo desde hace una década. Gracias al afortunado regreso del bataka, Jose Bruno ‘El Niño’ y al gran trabajo de Javi ‘Vacas’ -que se ha ocupado de la guitarra baja durante estos últimos años-. Obviamente, gracias también a su cantante, Miguel Pardo, que parece haber vendido su alma al fantasma de Jim Morrison para poder heredar ese estilo de contorsiones casi reptilianas, sello característico de los mejores front men de los sesenta.
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Y gracias también a los guitarrazos de Fernando Pardo, que además ejerce –a pesar de esa voz, de aires castizos y tono chinchoso- como permanente comunicador con el público. Al que se dirige para presentar canciones, contar los beneficios de la distorsión fuzz, o para comentar las incoherencias o las faltas de ética en el mundillo musical: “Ibamos a dedicar un tema a AC/DC pero, viniendo pa Bilbao escuchamos en radio3 que tienen la intención de sustituir a Brian Johnson por Axel Rose para poder continuar su gira de este año” (los médicos han advertido al cantante de la boina eterna que corre peligro de quedar sordo si continúa). “Amigos, nos parece muy mal. Una banda de rock debe mantenerse siempre fiel a su cantante, así que hemos decidido cambiar el homenaje y no le dedicamos esta canción a la banda que ahora dirige Angus Young, se la dedicamos al gran Malcolm Young.

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Sí, gracias al buen hacer del conjunto. Pero sobre todo, hay que reivindicar la figura de su pianista Marta Ruiz, que es cualquier cosa menos la chica rubia que toca las teclas. En palabras de Fernando (que es su pareja), “Marta es corazón, muslo izquierdo y cerebro de la banda (…) sobre todo, desde aquel día en que llegó al local de ensayo y nos dijo: -Chicos, creo que os estáis amariconando. Sex Museum (foto Rafabilly) (7)A partir de ahora voy a utilizar esta máquina (un secuenciador) y, si no os parece bien, ahí os quedáis que yo me largo de la banda”. Gran acierto, porque ha supuesto un paso adelante en la vida del grupo, agrandando su impetuosa fortaleza y aportando una innegable voluptuosidad sónica en ciertos pasajes. En definitiva, bolazo de lujo en Bilbo. Más de dos horas de excelente directo, con el plus de un vicioso, lisérgico e icónico audiovisual al fondo de la escena. Uno más de los muchos que está ofreciendo el combo madrileño por toda la península. Si te gusta el rock ‘n’ roll fuerte y pasan por tu calle, no dudes en rascarte unos euros del bolsillo, que puedes sobrevivir sin algunas copas de sábado o sin esa camiseta walkingdead que tienes fichada, pero no hay excusas para pasar una noche con los Sex Museum. Serán medicina para una buena salud musical.

Sex Museum (foto Rafabilly) (4)

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Silvia Pérez Cruz

Teatro Arriaga. Bilbao, 10 de marzo de 2016
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: E. Moreno Esquibel

 La chica que cantaba feliz

Solo había escuchado alguna cosa de Las Migas en directo cuando, hace ahora unos cuatro años, una buena amiga me presentó a Silvia Pérez Cruz. Charlábamos sobre la inspiración, hablábamos de las musas… y ella me mostró una actuación en la que Pérez Cruz derrochaba poderío y juegos vocales con un desparpajo y una naturalidad sorprendentes. ¿Una musa inspirada?. Como a muchos otros, ese despliegue de lujosos gorgoritos me picó a la curiosidad y me dediqué a indagar en su música. Así descubrí sus colaboraciones con Perico Sambeat, Jerry González, Raúl Fernández Miró ‘Refree’, Ravid Goldschmidt o Javier Colina.

No había que ser mu espabilao para darse cuenta de que una voz así encontraría hueco con facilidad en el panorama musical de la península, como así ha pasado. Hoy día, se ha ganado a una audiencia realmente diversa y tiene casi todas las papeletas para convertirse en fenómeno de masas. Si no le da por experimentar con grandes riesgos, sus discos y conciertos ganarán muchos puntos como regalo de navidad preferido para todos los públicos a partir de ya mismo.

Silvia Pérez Cruz (promo)De momento, la niña que se crió en Palafrugell, entre la Costa Brava y las redondeadas montañas Gavarras del Bajo Ampurdán, ha pasado de tocar en fiestas, cafetines y garitos bohemios hasta abrirse paso en grandes festivales de folk, pop o jazz. Y finalmente poner el cartel de no hay billetes en los escenarios más selectos de las grandes ciudades. Como ocurrió en el Teatro Arriaga, que no solo estaba a tope (la última localidad se vendió apenas diez minutos antes de empezar la actuación), sino que rezumaba emoción y entusiasmo por parte de un público tirando a joven, encandilado desde las primeras notas de la noche.

Que llegaron con “Tonada De Luna Llena”, un tema tradicional venezolano que Silvia interpretó con ciertas evocaciones a Mikel Laboa, tras el que pasó sin más a presentar al quinteto que la acompaña desde hace un par de años y que da cobertura instrumental al espectáculo que está presentando: “Entre más cuerdas”. Son dos violines (Elena Rey y Carlos Monfort), viola (Anna Aldomà), contrabajo (Miguel Angel Cordero) y cello (Joan Antoni Pich). No fue el único tránsito que hizo a las Américas. Pasó por Perú para revisar el vals de Manuel ‘Chato’ Raygada “Mechita”, y se marcó dos clásicos de la música cubana. Un viejo son montuno de Sindo Garay (“La Tarde”). Y el bolero, “Veinte Años” –de la trovera cubana María Teresa Vera– que fusionó con “Tiempo Perdido”, una de las dos habaneras heredadas de sus padres (Gloria Cruz y Cástor Pérez, gran divulgador e intérprete de este estilo cubano). La otra fue “Vestida De Nit”.

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También tiró de sus propias composiciones. Con “Nao Sei” (incluida en su álbum “11 De Noviembre”) que sonó muy a Dulce Pontes. Así como dos temas de su último trabajo, “Domus” (que es banda sonora de la película “Cerca De Tu Casa”, dirigida por Eduard Cortés y protagonizada por la propia cantante). El primero fue “Ai Ai Ai”, canción que según ella misma compuso “al estilo Shakira” y cuyo estribillo recuerda bastante más al “Pequeño Vals Vienés” (“Take This Waltz”) de Leonard Cohen. El otro, “No Hay Tanto Pan” (¿os suena aquel slogan anticorrupción del 15-M “no hay pan pa tanto chorizo”?), a la que dedicó una presentación especial “porque trata sobre los desahucios y, por mi forma de cantar, temía endulzar”. A pesar de no ser capaz de expresar con palabras lo que sentía al interpretarla, un público absolutamente atento y empático captó el mensaje y premió la pieza con la mayor ovación de la noche.

No faltaron los homenajes. El habitual a Lluis Llach, con esa sentida versión del poema de Pere Quart, “Corrandes d’exili”. O el más reciente -en el que se rindió en elogios a la incomparable talla poética de Federico García Lorca– “Por Tu Amor Me Duele El Aire”, con música de Javier Ruibal (Silvia, mmmm… ¿era necesario aclarar que Ruibal es un cantautor gaditano?). Para el tramo final de su actuación reservó una dulce lectura de “La Lambada” (que también incluye en su disco “Domus”, bajo el título “Cuota Da Lua”). Por cierto, ya va siendo hora de que todo el mundo reconozca que este famosísimo bailable de finales de los ochenta es un plagio descarado de “Llorando Se Fue”, de los bolivianos Kjarkas.

Silvia Pérez Cruz. 10-3-16 (E.Moreno Esquibel)02Luego buscó la colaboración del público y, ni corta ni perezosa, se enzarzó en un extravagante popurrí, empalmando alegres tonadas que fueron de Amy Winehouse (“Rehab”) a “La Macarena”, con absoluta complicidad del respetable. Convirtiendo el teatro en lugar poco adecuado para crear el efecto fuego de campaña, tan manido e indeseable la mayoría de las veces. No se llegó a alcanzar el sonrojo y los músicos abandonaron el escenario, para regresar con un bis que volvió a elevar el nivel de la velada, poniendo broche de oro con un fantástico “Gallo Rojo, Gallo Negro”, canción-himno de la lucha antifranquista compuesta por Chicho Sánchez Ferlosio para su disco de 1978, “A Contratiempo”.

No cabe duda de Pérez Cruz es una cantante especial, diferente. Con una voz que admite infinidad de registros; tanto si le da al flamenco como si se atreve con sonoridades de folk, jazz, étnicas, poperas o músicas tradicionales de cualquier lugar. Capaz de lograr unos ayes y unas inflexiones de voz que pueden viajar por caminos que van desde la naturalidad al dadaísmo. Y con una personalidad muy femenina, plena de sensibilidad y magnetismo personal, que puede encandilar a la hija, a la mamá y a la abuela. Silvia es una chica educada en la música y la multiculturalidad. Criada en un entorno rural idílico, en la placidez de una familia culta con el sello de la nueva burguesía catalana, y madurada en los rincones más coquetos de la gran urbe. Un producto del llamado estado de bienestar europeo, una pija (en el menos despectivo sentido de la palabra) de buen gusto y modales ibicencos.

Silvia Pérez Cruz. 10-3-16 (E.Moreno Esquibel)01

Silvia Pérez Cruz se ha ganado un lugar de respeto en la escena musical, por carisma y calidad, con todo merecimiento. Y en el bilbaíno Arriaga cantó como los ángeles. Por eso es bueno que sea consciente de que, en un entorno de qualité, puede llegar a resultar demasiado almibarada y, con algo de mala suerte, impostada o empalagosa. En cambio; en garitos y cafetines, en una terraza golfa o en clubs de jazz; los contrastes de su privilegiada voz pueden hacer que hasta una audiencia de botas y chupa de cuero caiga rendida a sus evidentes encantos de chica que canta feliz…. Y ahora que lo pienso, no estaría mal verla con una banda de rock duro. Por ejemplo.

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Soleá Morente

Auditorio Alhóndiga Az. Bilbao, 19 de febrero de 2016
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado & Rafabilly

 Haciendo el camino

Hace ya más de cinco años se nos fue un granaíno universal, Enrique Morente. Ocurrió en Madrid, de forma inesperada y, quizás, debido a un lamentable error médico. Su marcha dejó al mundo de la música huérfano de un inagotable talento. Nos dejó un genio que revolucionó el flamenco, ese arte considerado hoy en día como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Soleá Morente22r (Inma Chapado)Dos muestras de ese patrimonio son clave para entender los últimos grandes cambios que en él se han dado. La primera data de 1979, de la mano de un elepé sorprendente, “La Leyenda del Tiempo”, en el que el gitano de moda por aquellos días, Camarón De La Isla, firmaba un vinilo que marcaría su carrera y la historia de esta música calé y mestiza. El segundo, quince años después, se llamó “Omega”. Punta del iceberg musical que Enrique Morente nos regaló antes de irse. Un disco impensable donde el crudo trash metal de los -también granaínos- Lagartija Nick se abrazaba, entre sucias distorsiones, con el poderío del más grande cantaor de los últimos tiempos. En singular homenaje a Federico GarcíaLorca y Leonard Cohen, y con la participación al toque de un puñado de guitarristas que estaban entre lo mejorcito del flamenco contemporáneo; Tomatito, Juan Manuel Cañizares, Vicente Amigo, Isidro Muñoz, Miguel Angel Cortés,…

Soleá Morente05 (Inma Chapado)Soleá & Enrique Morente en El Albayzín (Carlos Saura)

¿La más bella de todas las locuras de fusión flamenca posibles? Yo no tengo dudas. Como tampoco me cortaré en decir que, a día de hoy no conozco músico en el planeta que estuviese innovando más que Morente (admito sugerencias). Intérpretes de cualquier lugar; desde el Caribe a Finlandia, desde Marruecos hasta Nueva York; se rindieron al genio creador de esta obra imprescindible. Un disco de tripas y corazón, de rabia y duende. Una obra maestra que también fue odiada, con patética insidia, por algunos ilustres ortodoxos que no pueden ver más allá de sus narices. Además, no es una obra aislada. Antes y después, Enrique nos dejó otros grandes milagros; como “Negra Si Tú Supieras” o “Allegro Soleá y Fantasía”, como “Lorca” o “Pablo de Málaga”, como “El Pequeño Reloj” o “Sueña La Alhambra”… Discazos todos.

Media década más tarde, sus hijos atesoran con respeto el legado, la fuerza y las enseñanzas de un padre que fue también un maestro, conduciendo sus carreras con mimo y pasión. La última de sus alumnas es Soleá Morente. Una flamenca que fusiona con músicas populares del siglo XX, o una rockera que no pierde sus raíces flamencas. Da igual, es una joven promesa de la música andaluza que ha firmado un disco grande, pletórico de buen gusto. Un trabajo cuyas canciones suman tantas influencias que no parecen posibles para su juventud. Y lo que tiene aún más mérito: es capaz de defenderlo e incluso hacerlo más redondo, en directo. Si sigue explorando con la misma convicción, vamos a hablar mucho de ella.

Soleá Morente08 (Rafabilly)Yendo al grano diré que Soleá llegó con suavidad, cantando bajito pero ejerciendo liderazgo desde las primeras notas, dando su cara más dulce y mostrando que no le faltan tarimas. De menos a más fue capaz de moverse con soltura y por derecho. La del Albayzín se plantó en el centro de la escena, rodeada de sus músicos. De un lado, un set de dos guitarras tranquilas -que no mansas- y un teclado. Con Edu Spin aflamencando, mientras dos Lori MeyersMiguel Martín y JJ Machuca– aportaban notas acústicas, livianas, envolventes o culebreantes,… según el caso. Del otro lado; Florent -de Los Planetas– disfrutando con hirientes distorsiones a la guitarra eléctrica; mientras que Mafo (de los Pájaro Jack) y Antonio Arias (Lagartija Nick) daban base y fondo contundente a todo lo que sonaba sobre las tablas. Ajustada y muy buena caña.

Arrancó el bolo con “Yo Escucho Los Cantos”, adaptación de un poema de Antonio Machado que Enrique Morente ya hizo canción en su disco de 1977, “Despegando”. Para continuar con “Solos Tu Y Yo”, donde los tangos se tornan poperos (¿o es al revés?), o la preciosa y muy romántica “Nochecita Sanjuanera” (con letra de Ana Fernández-Villaverde, La Bien Querida). Pero el calor no llegó hasta que el rock andaluz inundó el audiotorio con “Están Bailando”. No es extraño, ya que la nota negativa del concierto fue un insoportable acople de sonido, siniestro grillo que no dio tregua en todo el bolo. Perjudicando notablemente la audición del público y, sobre todo, la concentración de los músicos. Que tuvieron que pelear con ese fallo técnico, especialmente en los pasajes donde Soleá se emplea en las facetas más flamencas e intimistas de su repertorio.

Soleá Morente01r (Inma Chapado)

Por suerte ya nada podía frenar la emoción y las pulsaciones comenzaron a subir con esos fandangos en clave andalusí de “Arrímate”, y con “Oración” (tema compuesto junto a Miguel Martín y a su hermana Estrella Morente, sobre una letra de Manu Ferrón). Dando paso a continuación al pepinazo pop que es “Vampiro” (también de La Bien Querida), primer momento de gran feeling entre Soleá y Antonio Arias. Seguido de las mutantes granaínas drogadas de psicodelia de “Eso Nunca Lo Diré”, donde Edu Spin demostró que su toque a la guitarra flamenca ya tiene personalidad suficiente como para volar más allá de la etiqueta de churumbel de Carmen Linares, y con el estupendo contrapunto ruidista de Florent.

A partir de ese momento, con un Antonio Arias ya entrado en calor, el bolo despegó hasta volverse una delicia. Con la crepuscular “La Ciudad De Los Gitanos” (revisión de “La Mosca”, un cante de las Cuevas del Sacromonte que popularizó la cantaora María La Canastera, y que bebe los versos de “Poema de la Guardia Civil’, de Lorca). Y con una arrolladora versión del “Hey, That’s No Way To Say Goodbye”, de Leonard Cohen: “Oye, Esta No Es Manera De Decir Adiós”. Que es una de las dos lecturas que Soleá y Antonio recuperan del hierático músico canadiense, y que perfectamente podrían haber formado parte de “Omega” sin desentonar en absoluto.

Soleá Morente11 (Inma Chapado)

Para el tramo final del concierto reservaron “Todavía”. Unas bulerías modernas, tercera de las piezas que la mediana de Morente hereda de La Bien Querida, y que para mí es la que mejor se adapta a su registro vocal. A continuación presentó a la banda y desplegó poderío flamenco en “Dormidos“ (tema incluido en el disco con Los Evangelistas, “Encuentro”). Tras lo que el grupo abandonó el escenario, volviendo casi inmediatamente para dejar que Soleá diera gracias al público de Bilbao, declarando el amor que sentía su padre por la ciudad, a la que consideraban “una tierra Morentiana”. El bis puso vellos de punta con una sentía revisión de “Palabras Para Julia”, donde Soleá se hizo grande en las letras de José Agustín Goytisolo, únicamente apoyada por las teclas de JJ Machuca. Y el final, apoteósico, llegó con “Dama Errante”. Otra versión de Cohen (“Winter Lady”), que llega a parecer compuesta para que la familia Morente haga de ella un himno capaz de levantar al público en palmas, oles y hasta lágrimas felices.

Soleá Morente04 (Inma Chapado)

Y se marchó dejando claro que el título de su trabajo, “Tendrá Que Haber Un Camino”, además de ser homenaje a la versión que su padre se marcó con Los Planetas, es también ejercicio de humildad. Debe haber un camino que comenzó a andarse desde que vio construirse “Omega” en su propia casa, y que ella misma ha decidido continuar, con su propia voz y personalidad. Manteniendo esa mezcla de potencia casi mística, homenajes poéticos y un trazo de infinita nostalgia. Como sueños de locura anarquista que tienen la virtud de poder sonar como si fueran clásicos de la cultura musical andaluza.

Soleá Morente02r (Inma Chapado)Enrique Morente ya no está pero su sombra es alargada. Una sombra que cobija a su familia, a sus amigos y a todos los que siempre hemos amado su música honesta y valiente. Por lo tanto una sombra que lejos de oscurecer, alumbra. Así ha sido con su hijo pequeño, José Enrique Morente, que ya es un cantaor y guitarrista de coraje. Así también con la mayor, Estrella, a la que ha conducido por los mejores senderos posibles para explotar al máximo una voz que ha encontrado en la copla antigua y flamenca su lugar ideal de expresión. Y por supuesto, con Soleá Morente, reabriendo las puertas de la fusión más arriesgada.

Eso ha permitido a ésta última entablar sociedad con músicos de otros mundos, como el propio Arias. Que es un autor distinto, un innovador oscuro que bebe de muchas fuentes; desde los tablaos gitanos hasta el noise rock de los noventa o las distorsiones heredadas de Lemmy ‘Motörhead’ Kilmister. Y cómo no, del aroma punk-fusionador internacionalista que Joe Strummer dejó por las calles de la ciudad de la Alhambra, cuando The Clash ya eran una de las bandas de rock más aclamadas del mundo. Sí, Antonio Arias tiene un talento que pudo enganchar a Morente para lanzarse con “Omega” al vacío de lo imposible, rompiendo fronteras generacionales y estilísticas. Un tipo que no deja de crecer poquito a poco y que, casi siempre vestido de negro, está pintando su carrera con una gran paleta de colores.

Soleá Morente26 (Rafabilly)

Hoy anda de viaje con Soleá, reivindicando el sur por sí y para la humanidad. Como recordándonos que Al-Andalus fue esa tierra donde las tres grandes religiones monoteístas lograron un lugar para el arte y la convivencia pacífica, resultando la comunidad más ancestral del continente europeo con identidad y bandera propia. La blanca y verde que -recuperada y oficializada por Blas Infante– tiene su remoto origen allá por el siglo XI. Adelantándose en dos siglos a cualquier otra. Y entre ambos, dan nueva vida (otra) a una idea multicultural que estremece y eleva el espíritu. Que llena de amores al oyente y cuyas sensaciones permanecen como solo pueden hacerlo las canciones imperecederas. Autenticidad de la belleza, ese es el camino.

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Carles Benavent trío con Tomasito & Antonio Serrano

Sala BBK. Bilbao, 12 de febrero de 2016
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Rafabilly & sala BBK

 Lo bueno, si breve… ¿dos veces bueno?

A estas alturas no creo que nadie dude de que Tomás Moreno, gaditano de Jerez y de nombre artístico Tomasito, es un artista con letras mayúsculas. Heterodoxo casi cantaor, showman inclasificable y lujoso acompañante para cualquier combo de Jazz, Rock o Flamenco sin prejuicios. Y también, una de las figuras más lustrosas de la moderna fusión flamenca (eso que tan malamente se ha intentado denominar flamenquito). En mi opinión -y dejando aparte a un pionero ilustre como Kiko Veneno-, de no haber sido por el descomunal talento de Enrique Morente, hoy se hablaría de él como uno de los más brillantes en este híbrido subgénero, junto a Diego Carrasco, Miguel Poveda e incluso Chano Lobato. Porque él es una de esas poquitas personalidades con capacidad para iluminar la escena de cualquier concierto en el que participa, por muy potentes que sean los músicos con los que colabore.

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Así que no importa si el cartel indica que la estrella de la noche es Carles Benavent, si viene rodeado de “mi familia, los Rogers” –como él mismo presentó a Roger Blavia (baterista) y Roger Mas (piano y teclas)-, o llegue arropado por uno de los mejores armonicistas del país, Antonio Serrano. Un todoterreno que ha colaborado con gente del nivel de Toots Thielemans, Larry Adler, Jerry González, Paquito D’Rivera o Paco De Lucía. De hecho, tras el arranque inicial del concierto -en el que los tres primeros llenaron de calidad el espacio-, la salida a escena de Serrano –primero- y luego de Tomasito, subieron las pulsaciones del público y de sus compañeros de tarima. El de Jerez, con su arte de gran palmero, su aje de corte humilde, su imborrable sonrisa, su imbatible buen rollo… y con su baile libre, descarado, fuerte, insobornable…

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¿Quién puede olvidar aquel extraño y excitante duelo de baile flamenco y claqué en el festival de jazz Vitoria-Gasteiz de 2009? Cuando embarcado en el cuarteto de Chano Domínguez y compartiendo escenario con la Big Band de Wynton Marsalis, un inspirado Tomasito casi dio lecciones de compás a Jared Grimes, todo un virtuoso acróbata del tap-dancing. Memorable la colección de expresiones de sorpresa y admiración que provocó en Marsalis, que parecía no dar crédito a lo que veían sus ojos.

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Y al loro, que estamos hablando, nada más y nada menos, que del señor Carles Benavent. Probablemente, uno de los bajistas de jazz más personales que existen. Un tipo cuyo estilo a la guitarra baja ya destacaba de crío, a finales de los sesenta, con el grupo de Jazz-Blues-Rock, Crac. Apenas un par de años después pasa a formar parte de los sorprendentes Máquina! (cuya única grabación, en directo, sigue siendo un disco muy cotizado en las ferias de coleccionismo). Pero su despegue total llega a partir de la unión con Joan Albert Amargós o Salvador Font, en los míticos Música Urbana. Y sobre todo, a partir de formar trío con Salvador Niebla y el gran Max Sunyer. Con este cortito pero espléndido currículum, no es extraño que el maestro de la guitarra flamenca, Paco De Lucía, se fijara en él y le fichara allá por 1980, para dar bases -durante veinte años- a su legendario sexteto de fusión. Ese que convirtió a De Lucía en el más internacional de los músicos de aquí, dando como resultado una de las apuestas de fusión más admiradas por el mundo jazzístico.

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Y es que Benavent era un catalán que fue capaz de convencer y emocionar a gitanos y payos de cualquier rincón de Andalucía. Por su aporte en la grabación de “La Leyenda del Tiempo”, de Camarón de la Isla. Por sus espectaculares grabaciones aflamencadas con Nuevos Medios, de la mano de Ricardo Pachón. Por acercar un poco más a tierras sureñas, a monstruos como Chick Corea, Quincy Jones o Miles Davis. Por su impagable combo Flamenco Jazz All-Stars, junto a gente de la talla de Jorge Pardo, El Bola o Tino Di Geraldo… De algún modo, se podría decir que Benavent invirtió el tradicional flujo migratorio Andalucía-Cataluña: Si lo habitual era que los primeros buscaran la tierra de los segundos para mejorar su vida, Carles hizo el camino a la inversa para hacer crecer su música.

En definitiva, un grande que solo sabe rodearse de grandes para hacer gran música. Como demostró en la sala BBK, donde hizo homenajes a algunos de sus músicos favoritos y repasó su último trabajo de estudio, “Un, Dos, Tres…” (2011). De éste interpretó “Bailas?” -con un soberbio Roger Mas-, o “Scenes d’enfants (Jeunes Filles Au Jardín), en recuerdo de Frederic Mompou y a ritmo de Soleá -a quien reivindicó como “un músico poco reconocido a pesar de tener un repertorio de preciosas canciones”-. También presentó “Tirititrán catalán”, una suerte de Alegrías mestiza, que debe su título a ese megaconocido farfulleo atribuido al gaditano Ignacio Ezpeleta.

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Pero antes había roto el silencio con “Bluestorius” un soberbio homenaje al genio, Jaco Pastorius. Y en la parte central del concierto cedió el mando a Antonio Serrano “que toca la armónica para morirse” en una guapísima reinterpretación de “De Perdidos Al Río” (incluida en su elepé de 1995, “Agüita Que Corre“). Para continuar con dos versiones de Paco; “Alcázar de Sevilla” y “Zyryab”; en las que se hizo aún más evidente la estelar capacidad de Tomasito para improvisar al baile y rapeos robótico-azalvajaos. Levantando a un público –pelín rígido- en calientes aplausos y algún ole. Y del que Benavent, con una sonrisa de oreja a oreja, no pudo evitar dos comentarios. Uno, por lo bajini, irreproducible. El otro, a todo micro: “Qué alegría que entra con éste, ¿eh?”.

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Todo ello comprimido en algo más de una hora de bolo con bastantes muestras de improvisación, territorio perfecto para el lucimiento de Tomás. Tras lo cual volvieron a salir a escena para un bis programado, atacando una versión de “Don” (homenaje a Don Alias) bien distinta a la que abre el disco “Un, Dos, Tres…” y con un Roger Blavia especialmente juguetón. Pero el personal, inconforme, jaleaba pidiendo más. Finalmente, un forzado segundo bis sí que fue capaz de aplacar un poco los deseos del público. A la salida escucho una queja refranera sobre la duración del concierto: “¿Lo bueno, si breve, dos veces bueno? Pues hoy media hora más hubiera sido tres veces bueno”.

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Es cierto que pudieron alargarse algo más pero, mucho o poco, siempre es un placer el poder disfrutar de un quinteto de all-stars como éste. Algo más tarde y con cerveza por medio, un amigo -que de esto entiende un rato- y yo, especulábamos sobre cuál era la última canción de la noche… Sin conclusiones claras. El apuesta a que es un tema del repertorio grabado junto a Chick Corea… Pero no estamos seguros. Ya en casa, no paro de escudriñar su último trabajo, con la duda de que pueda ser una versión más que libre de “Novembre”. Tampoco lo veo claro, habría que preguntar a Carles.

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Mikel Uraken

Entrevista: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Canciones que sueñan el invierno

Mikel Uraken toca y canta su visión del mundo, en clave heterodoxa y con raíces de folk euskaldun. Bilbaíno del barrio de Santutxu, resulta un tipo amable y muy natural. Con un sesgo de timidez resultona y otro de sincera convicción en su trabajo. Cuenta tener pocos vicios. La música y el cine independiente europeo (con mención especial para el danés, Lars Von Trier) son algunos.

En los últimos días de 2015 ha cumplido un penúltimo sueño, al ver publicado su segundo elepé: “Neguaren Ostean” (“Después del Invierno”). Para charlar sobre él quedamos en el Zarata Jazz Café, un lugar de estratégica inspiración para varias generaciones de músicos y artistas, un rincón de libertad y creación que cambia de onda con el año nuevo. Cuesta pensar en un sitio mejor para hablar de su música.

Mikel Uraken. escalera

Mikel, sin perder tu esencia, lo cierto es que este “Neguaren Ostean” suena diferente a tu primer larga duración (“Folk Songs For Tormented Souls”, 2013) en varios aspectos. ¿Es evolución natural o es acaso que han variado tus gustos?

Yo también me hago esa pregunta… El primer disco era más folkie, más enfocado a la guitarra acústica y armónica, un rollo más country americano. Al final creo que sí, no es más que una evolución natural. Verás, entre el primero y el segundo también saqué un EP de versiones, “Omenaldi Xumeak”, en el que grabé dos canciones de Neil Young y otras dos de grupos vascos; una de Anari y otra de Mikel Laboa. Estas dos últimas, que eran en euskera, de repente me hacían sentir mucho más a gusto a la hora de cantar. Tuve que reconocerme a mí mismo que utilizaba el inglés igual un poco por vergüenza, por timidez… Nunca había cantado hasta entonces, así que creo que me refugié en el inglés porque en aquel momento no me atrevía a hacerlo ni en castellano ni en euskera.

Y luego está la búsqueda de un sonido propio. En mi primer disco me veo más titubeante, resulta más como un standard de música country folk americana. A partir del cambio de idioma comencé a probar también con otras herramientas; otra guitarra y arreglos, otros amplificadores,… hasta encontrar un sonido más personal que, sin duda, estaba ligado a cantar en euskera y se reflejaba claramente a la hora de mostrar mi música en los directos.

 Mikel Uraken. rojo04

Antes de ver uno de tus bolos me decían que el directo era, sin duda, uno de tus puntos fuertes. Has realizado más de cuarenta conciertos basados en tu primer trabajo. Imagino que en esta nueva etapa, de mayor comodidad interpretativa serán aún más. Pero al mismo tiempo será un reto de cara a tu audiencia.

Sí, aunque no me planteo grandes diferencias. A la hora de tocar en directo sigue siendo lo mismo. La audiencia encontrará que hay cosas nuevas, ha cambiado el sonido. Ahora toco con otra guitarra, con distorsión… Y aunque me ciño al disco y no a la improvisación, sí que hay finales de canciones que nunca interpreto igual. Lo que resulta natural por las fases de canto en un idioma inventado, haciendo solo onomatopeyas. Esa es una influencia de gente como Mikel Laboa o los islandeses Sigur Rós, que me encantan. Ambos componen e interpretan en sus propias lenguas pero no les ha importado cantar en idiomas inventados, a base de onomatopeyas sin más.

Por lo demás, suelo aislarme bastante del entorno y me ha dado igual si había más o menos ruido, gente hablando… En todo caso, y aunque las expectativas sigan siendo tocar todo lo que pueda, lo que sí trataré es de hacerlo en sitios pequeños, eligiendo locales y horas. Quiero ser más selectivo con respecto a dónde toco, ser consciente de que la música que hago tiene lugares idóneos. Si no eliges dónde expresarte correctamente, tampoco puedes tener queja de que alguien estuviera jugando a las tragaperras durante tu actuación. (risas)

Mikel Uraken. Neguaren Ostean portadaMikel Uraken. Neguaren Ostean contra

Tu entorno se me antoja importante. A pesar de los cambios, te rodeas de gente conocida que participa muy activamente en el desarrollo creativo de tu trabajo, desde la imagen artística hasta las letras de las canciones. Cuéntame sobre ello.

Así es. Sobre el artwork te diré que es ya marca de la casa. Las portadas de mis discos son obras de Asier García Azkue, un viejo amigo que es un poco como yo en el sentido de la pasión por lo que hace. El tampoco vive de la música pero tiene muy buen gusto musical y artístico, y conoce y entiende lo que hago y cómo soy, así que se crea una sinergia perfecta. Para la estética de “Neguaren Ostean” simplemente le pasé una maqueta con los temas y dejé que él creara libremente la imagen a partir de la escucha de las canciones, lo cual me parece genial.

En cuanto a las letras, bueno, se basan en experiencias personales pero no son solo mías. Están hechas a medias con mi amigo Mikel Vega, de los Killerkume, que me ha ayudado a darles forma, aportando una parte más surrealista. No es un proceso extraño para mí; en el primer disco también conté con la colaboración de otro amigo, al cual yo transmitía ideas.

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Por otra parte, y aprovechando la sonoridad del euskera, hemos buscado que fonéticamente suenen bien sin importar a veces que tengan demasiado significado. Como un cuadro abstracto, por así decirlo. El cuadro está ahí y tú vas a entender lo que quieras, vas a hacer tu propia interpretación. Las letras no dejan de tener su propio significado pero el oyente las va a entender como quiera.

Todo lo que me cuentas suena a buena mezcla. Hablamos de música tradicional y de folk vasco. Pero desde el placer por lo viejo y lo nuevo, y no sólo desde la admiración o la nostalgia. ¿Hablamos de folk euskaldun berria?

En cierto sentido yo entiendo que es también una nueva manera de interpretar el folk vasco, ya que no hay un sentido reivindicativo ni tampoco una búsqueda de un sentido concreto sobre el mensaje. Cada uno puede interpretar lo que quiere y al tener ese carácter es más abierto, más universal…

También he de decir que he tratado de huir un poco de ese concepto de canción de tres minutos, de estrofa-estribillo… No es que el primer disco tuviera esa estructura pero con el segundo ha sido un cambio tan personal que ya me daba totalmente igual ir más allá en el sentido de la duración de las canciones; si son de seis, siete u ocho minutos… Se trata de dejarme llevar completamente. Al final lo que ha salido es un disco de siete temas en unos cuarenta y dos minutos. A una media de casi seis minutos por tema.

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Háblame del camino recorrido hasta parir esos casi tres cuartos de hora de “Neguaren Ostean”, de la gente que ha participado en la grabación, de la producción,… ¿Cómo se ha ido gestando el disco, Mikel?

Empezó a trabajarse hace casi año y medio, antes incluso de empezar a componerlo. Porque, como te explicaba, en la producción también incluyo esa búsqueda para encontrar cómo quería que sonara realmente. Hace dos años participé en el concurso Villa de Bilbao y gané el Letamina, premio para bandas noveles que propone anualmente Javier Letamendia. Un productor de gran reconocimiento por Euskadi, que además suele prestar asesoramiento sobre todo tipo de cosas acerca de la producción, tratando de dar sugerencias y soluciones para el encauzamiento de tu propuesta musical. Para mi supuso un espaldarazo brutal a la hora de confeccionar las ideas a las que ya estaba dando vueltas sobre mi estilo y mi sello personal. Estuvimos trabajando juntos durante cuatro días en su casa, que casi fueron clases particulares, porque hubo muy buena química. Después decidí que llevara la producción de mi trabajo hasta la propia grabación.

Mikel Uraken. foto Jon Iraundegi
foto: Jon Iraundegi

En casa de Letamendia, en su pequeño estudio casero, grabamos una maqueta. Una especie de boceto sobre el que hacerse una idea de cómo sonaría el disco, trabajar cambiando y puliendo cosas, etc… Y cuando tuvimos ese previo con la idea definitiva lo mandé a Estudios Garate, de Andoain. Concretamente a Kaki Arkarazo, un técnico de grabación mítico por aquí, muy conocido sobre todo por su trabajo con Kortatu/Negu Gorriak. Un tío que podría ser mi padre, bastante curtido en el mundo de la música. Pero también lo elegí porque yo quería grabar en cinta analógica y hay pocos estudios que te ofrezcan esa posibilidad. Fue coser y cantar porque además Letamendia y Arkarazo ya habían trabajado juntos antes. Estuve muy a gusto.

La cuestión de la grabación analógica o digital que no cesa según pasan los años… y más ahora, con la decadencia del formato compact-disc y la ya imparable resurrección del vinilo. El propio Neil Young insiste en que la fidelidad de sus grabaciones solo es apreciable a través del sonido analógico.

Eso es, estoy de acuerdo. De hecho, “Neguaren Ostean” se puede escuchar por supuesto en descarga, lo tengo subido a la red y tal… pero la edición física está en vinilo. Desde el principio pensé que, hoy en día, si se iba a hacer una inversión para contar con un formato físico, para mi tenía más sentido que ese formato fuese analógico, impreso en disco de vinilo.

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Pareces haber llegado a tener muy claro lo que querías y cómo hacerlo. Trabajas sobre ideas propias, apoyándote en gente cercana para llevarlas a cabo y tratando de controlar todo el proceso. Pero hay cosas que se pueden escapar, como la distribución del disco…

Trato de que sea así incluso en el tema de la distribución, por lo que no me preocupa en exceso. Por decirlo de algún modo, me planteo que eso también sea muy do it yourself. La intención es que el disco solo se venda en tres o cuatro sitios de confianza. Por ejemplo, en Bilbao está disponible en la tienda de discos Power Records. Aparte de esos puntos de venta, por supuesto también está disponible en todos mis conciertos. Me parece adecuado y suficiente, teniendo en cuenta que Bilbo es una ciudad pequeñita y el disco saldrá en edición limitada de trescientas copias.

Mikel Uraken. rojo03

Has citado a leyendas, como Neil Young o Mikel Laboa. Y en cuanto a gente actual, Anari o Sigur Rós. ¿Qué otras influencias, gustos o referencias musicales destacarías?

Pues como te he dicho, a nivel técnico Javier Letamendia ha sido un buen referente. Y en un nivel estrictamente musical te puedo citar a Napoka Iria, Lisabo, Joseba B. Lenoir o Ainara Legardon, aquí en Euskadi. Del panorama internacional me gusta mucho Devendra Banhart, por ese sonido lo-fi tan oscuro… Y últimamente escucho bastante a CocoRosie, dos hermanas francesas que hacen una música completamente inclasificable… sucia, experimental, también muy lo-fi. Me encanta Bill Callahan, en una onda country-folk no muy lejana a Neil Young pero más contemporáneo, más alternativo. Igualmente me puedo poner a escuchar punk o metal, pero para salir, en bares… En casa, por lo general, soy más de escuchar música tranquila.

Música tranquila…. Sí, después de algunas escuchas de tu disco, percibo esa tranquilidad creativa e interpretativa. A veces me transmite cierto tono de melancolía, otras incluso diría que sugiere trance…

Para mí la música es una forma de expresión que refleja el sentir de cada cual y de cómo, a la vez, interactúa con su entorno, con su mundo. Es la sociedad en la que uno vive la que al final también inspira la música que haces. No te puedes abstraer por completo del entorno y de las cosas que ocurren a tu alrededor. Pero sí, mucha gente ha apreciado lo que me dices.

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Creo que es un disco que recomendaría escuchar tumbado. Yo mismo con el test-pressing, alguna vez me he quedado dormido ¡escuchando mi propia música! (risas). Al final, solo quiero aportar mi granito de arena. Vivimos en sociedad, ella nos influye, nosotros también podemos influir en ella… Yo pongo sobre la mesa un disco que, por más que he buscado, reconozco que no he encontrado en Euskal herria. Porque es un disco grabado únicamente con una voz y una guitarra. Si hay otro, no lo conozco. En cierto modo reivindico esa, digamos, desnudez. Hay gente que, haciendo crítica constructiva, me dice que quedarían bien más guitarras aquí o allá. Lo respeto y me gusta pero esto es lo que yo quería hacer ahora.

Así que incluso podría llegar a decir que es un disco para dormir… en el buen sentido. Y si hay alguien que se queda dormido porque le aburre pues tampoco me importa, no busco gustar a todo el mundo. Yo me siento satisfecho con lo que he hecho y, si te duermes porque estás a gusto, o porque te has quedado ahí sobao, pues genial. (risas)

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Si quieres escuchar la música de Mikel Uraken antes de hacerte con su disco, pincha el enlace Neguaren Ostean

 

 

The Jon Spencer Blues Explosion

Sala Fever (Santana27). Bilbao, 6 de noviembre de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Asier Abio

 El gran milagro de la trituradora

El señor Jonathan Spencer es un tipo respetable y a respetar. Su currículum se sostiene desde hace ya décadas por la pasión y la honestidad de su propuesta musical, que es a su vez una curiosa montaña rusa de estilos. Y disfruta desde el minuto cero del estupor que crea a sus críticos. Porque es un provocador musical desde que decidió abandonar sus estudios de semiótica para dedicarse a aporrear su guitarra eléctrica con la misma determinación con que sigue haciéndolo hoy día. Cualquier día los callará a todos entrando por la jeta en el Hall of Fame.

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Judah Bauer

Lo que sin duda no es prioritario para este menudo y excéntrico enfermo de distorsiones selectas. Recién cumplidas las cincuenta primaveras, sigue sin buscar reconocimientos masivos, insistiendo a gritos allá donde le quieran escuchar. Si acaso, aspirando a ocupar la vacante más ruidosa y cazurra que los Ramones dejaron libre. Porque el rock’n’roll es más longevo que sus representantes, y locos como Little Richard, Eddie Cochran, Chuck Berry o el propio Elvis tienen sucesores que lo mantienen vivo y rebelde desde hace ya más de sesenta años. Jon Spencer es uno de ellos.

jsbx cartel santana27 (2)Nació en Hanover, localidad perteneciente a uno de los estados pequeños de los usa, New Hampshire, pegadita a Canadá. En el seno de una familia culta y de cierto nivel social. Y creció empapándose de esos y otros muchos iconos de los cincuenta. Pero su principal motivación llega a través de perversiones posteriores, como The Stooges, Nick Cave o el garaje rock. Y sobre todo, a partir del encuentro con Julia Cafritz y Cristina Martínez (su pareja desde el 89 y cantante de otro de sus proyectos, los estupendos Boss Hog). Con ellas arma el combo Pussy Galore, una banda de noise suicida que arranca en los 80, vomitando cacofonías descontroladas hasta su último suspiro: “Historia de la Música Rock” (Caroline Records, 1990).

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Russell Simins & Jon Spencer

Un disco cuya portada imita la primera enciclopedia de rock acompañada de discos que se editó en España tras la dictadura. Sí, has leído bien, aquella por fascículos con portada azul, vulgares fotos de marco naranja y vinilos de gramaje y prensa lamentables. Esa que aún sobrevive en cajones de saldo de cualquier puesto de segunda mano. Así de cutres se querían mostrar los Galore. Pocos meses después, ya en Nueva York, nace The Jon Spencer Blues Explosion (o JSBX). Trío que forma junto a Russell Simins y Judah Bauer, con los que había tocado en la banda Honeymoon Killers.

Así que el viernes se juntaban varios números redondos. Si la bilbaína sala Fever (uno de los espacios de la macro Santana27) celebró sus primeros diez años, la banda de Nueva York cumplió veinticinco. Quizás por eso no les ubicaron en una de las salas menores. Hubiese sido más adecuado, ya que el trío suele ocupar un lugar muy reducido, además de evitar alguna saturación en el arranque del bolo. Pero es lógico que los organizadores quisieran celebrar el aniversario con todos los honores.

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The Jon Spencer Blues Explosion (foto: Bezino Conbyz)

En cualquier caso; Simins, Bauer y Spencer; saltaron a escena como ya es costumbre: atronando al público con esa trituradora de ritmos sucios y repetitivos que es su marca y sello. Antes, la telonera Gemma Ray, británica de Essex, no consiguió entusiasmar. Seguramente porque su pop lánguido y pelín oscuro no era del gusto del público asistente, pero fundamentalmente porque, ni ella ni el baterista que la acompañaba, fueron capaces de entrar en calor hasta sus últimos temas. Tras el tibio y algo soso aperitivo, la banda afincada en la ciudad de los rascacielos comenzó a descargar un arsenal que siempre cuenta con una hinchada adicta y que sabe ponerse a tono sin mucha floritura. No en vano, Europa ha sabido apreciar sus canciones desde que empezaron. Imposible olvidar aquellos salvajes conciertos del año 97 (cuando muchos les conocimos en directo) o el incendio sonoro que protagonizaron dos años después en Benicassim, ante un público mayoritariamente desprevenido.

Pero de eso hace ya mucho tiempo y lo que JSBX entregan en 2015 es ¡exactamente lo mismo!. Y lo digo en el mejor sentido. La actitud –ese ingrediente imprescindible en cualquier cazuela de rock- sigue siendo patrimonio del trío. La pausa entre temas prácticamente no existe. Simins se sigue cebando borricamente contra unos parches abrumados, mientras bombo, charles y cajas se retuercen sobre sus desdichadas patas. Bauer y Spencer, desafiantes, sitúan guitarras a los flancos. El primero, hierático e inmutable como siempre, monta la mundial como si la cosa no fuese con él. Y Jon se contorsiona, arrodilla, vocea, aúlla… y termina papeándose el micro. BluesssszssssXplossion!!!!

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Gemma Ray

A sus espaldas se proyectaba un estupendo collage, confeccionado a base de imágenes de clásicos del cine en blanco y negro, gloriosa serie b de aquí y allá, escenas de terror sin fecha, referencias contraculturales de todo tipo, más sangre, comedia, animación, recortables, comics… En cuanto al repertorio, hicieron exhaustivo repaso a su nocivo nuevo álbum “Freedom Tower. No Wave Dance Party” (2015). Incluyendo: “Betty”, “Do The Get Down”, “Bellevue Baby”, “Funeral”, “Wax Dummy”, “Cooking For Television” o “The Ballad Of Joe Duck”. No perdonaron una miradita a “Orange” (1994), con las magníficas “Ditch”, “Blues x Man” y la muy celebrada “Bellbottoms”. Se curraron una estupenda versión de Beastie Boys (“She’s On It”) y una despedida demencial con el también clásico del grupo: “Identify”, incluido en su trabajo del 96, “Now I Got Worry”. Todo ello en algo más de una hora, bis incluido. No podía ser más, teniendo en cuenta que el concierto estuvo al borde de la suspensión, debido a que Judah Bauer sufrió un ataque de asma antes de la actuación. (Escribiendo estas líneas me entero que, tanto la cita en la sala Bikini de Barcelona al día siguiente, como el resto del tour europeo, han sido cancelados por la banda “por motivos de salud”)

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Judah Bauer

En ese tiempo también hubo lugar para marcarse las habituales caricias al theremin… La verdad es que se echa de menos algún éxtasis más con las antenas pero también es cierto que estas cosas no salen forzadas, deben ser espontáneas. De no ser así, puede quedarse en autoparodia. Y si algo no cabe en la filosofía JSBX es autoparodiarse. ¿Cómo podrían parodiar la parodia?. Porque estos tíos nacen como homenaje y mágica caricatura de la cultura musical de su país. La Explosion ha nacido y crecido como brillante mascarada de sus propias pasiones. Resultando una las apuestas de rock’n’roll con más morro de las últimas décadas. Blues, funk, rock, soul, hip hop, algún detalle electrónico,… todos los ritmos y todos los riffs de guitarra del mundo encadenándose con descaro… para acabar percibiéndose como una trituradora sónica de cuidado.

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Personalmente, creo que hay una generación poco reconocida como tal -y en algún caso, poco reconocida a nivel individual- en la que incluiría a The Jon Spencer Blues Explosion. Me refiero a esa que conforman bandas como; Living Colour, Maldita Vecindad y Los Hijos del 5º Patio, Fishbone, Red Hot Chili Peppers, Kortatu/Negu Gorriak, Rage Against The Machine, Sublime, Urban Dance Squad, los primeros Mano Negra, o los majestuosos Fabulosos Cadillacs. Todas ellas culpables de explorar a muerte en la fusión, desde distintos puntos de vista, a partir de finales de los ochenta. En esta terna que algunos críticos agruparon bajo el sello crossover debería incluirse a JSBX, porque creo que también pusieron y ponen el acento en una idea de rock sin límites estilísticos… totalmente desprejuiciados. Pletóricos de una energía cuya mejor versión siempre se dio sobre la tarima de un escenario.

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Russell Simins & Jon Spencer

Terminado el concierto, Spencer, como si de un recién llegado se tratase, permanecía algo serio tras la mesa de venta de sus discos. Me acerco a él y le comento: -“Gran directo una vez más, Jon” y él me pregunta si soy de Bilbao. Le cuento que no, que vengo del sur… y que aún recuerdo su actuación en Jerez del 2000, en un concierto absolutamente límite de Boss Hog. Me insiste: -“Pero, ¿vives por aquí?”. Le contesto que sí y él replica: -“Pensé que esta noche habría más audiencia… ¿sabes por qué no se ha llenado la sala?”. Y solo se me ocurre decirle que la crisis no es solo un titular de prensa, y que la gente no anda muy sobrada de euros. Nos despedimos con un apretón de manos, él se queda pensativo… Pocos músicos con su trayectoria se muestran tan accesibles y fieles a su esencia. Así que solo me queda añadir que deseo larga vida a JSBX. Si no hubiesen llegado a existir, habría que inventarlos.

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Jon Spencer

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Diamond Dogs

Kafe Antzokia. Bilbao, 9 de septiembre de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Rafabilly

 Es solo rock’n’roll…

Todavía olía Bilbao a su Aste Nagusia. Una semana larga -casi diez noches, días incluidos- de fiestas grandes, en las que hubo mucha y muy variada música. Entre txosnas, desde el atronador duelo de Anestesia y Horn Of The Rhino hasta los coloristas combos; Akatz, Jesucrista o The Cherry Boppers (cuyo directo sigue siendo asignatura pendiente para el que escribe esta líneas). En la Plaza Nueva, renovado encuentro con el mítico Joe Bataan (excelentemente acompañado de Los Fulanos), o las impagables arengas andalusíes de Chico Ocaña y sus Mártires Del Compás. Sin olvidar la más que interesante programación de la sala Satélite T: Nuevo Catecismo Católico, Brighton 64, o los siempre arrolladores Sex Museum. Además de los bolos en Kafe Antzokia (a destacar el ¿momentáneo? regreso de El Inquilino Comunista, compartiendo escenario junto a El Columpio Asesino). O en Bilborock, donde brillaron de nuevo Empty Files, que ya tienen a la venta su excelente ep de siete temas, igualmente titulado “Empty Files” -aunque en telebilbao todavía no se enteren-. Y una mención especial para Las Tea Party Djs, que parecen estar en todos los rincones de la Villa… Y quizás lo estén.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAO sea, enorme resaca musical en El Botxo. Que unido al hecho de que la gira de Diamond Dogs incluye conciertos en varias ciudades del norte (Burgos, Barcelona, Zaragoza, Vitoria-Gasteiz, Oviedo,…) pueden ser razones para explicar que el Antzoki no se llenara por completo en la actuación de la banda sueca. Porque su conexión con la capital bizkaina viene de largo. Muestra de ello es que el grupo haya decidido incluir un concierto de setenta minutos, grabado en 2012 en la misma sala, como un extra que acompaña la edición de su último trabajo, “Quitters And Complainers”. O aún más obvio: que durante el bolo, Sören ‘Sulo’ Karlsson, cantante de los Diamond, no se cortara en decir: “I’m Sulo, from Bilbao”.

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Entrando en materia, fue una noche para mover las caderas y un buen momento para compartir emociones y sintonías con los que te rodean y saben –a veces mejor que tú- de qué va esto. Así, los Diamond Dogs arrancaron con “Stop Barking Up The Wrong Tree”, tema que da nombre a la gira y está incluido en su nuevo disco. Del que también presentaron “Silver Star Delight”, “Broken” y “Black Ribbons (For Magic)”. Esta última, en boca de un afectado Sulo: “la canción más importante del concierto”, dedicada a Mats ‘Magic’ Gunnarsson, el recientemente desaparecido saxofonista de la banda. También hicieron hueco para echar la vista atrás y tocar una de sus primeras composiciones: “Honked!”, del 94.

El resto del set-list que interpretaron hizo especial hincapié en tres de sus trabajos: “Too Much Is Always Better… Than Not Enough” (2002), “Black River Road” (2004) y “Set Fire To It All” (2012), con afinadas interpretaciones de “Charity Song”, “Desperate Poetry”, “Hand On Heart”, “Rush For Comfort”, “On The Sunny Side Again” o “Lay Me Down On Solid Ground”. Tampoco faltaron homenajes al gran Bo Diddley -por partida doble-, con una intro y la ya clásica versión de “Pills” muy a lo New York Dolls. Así como un magnífico cover del “Bring It On Home To Me” de Sam Cooke, que fue la elegida para cerrar la noche.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUna noche de rock’n’roll en la que disfrutamos de una sección rítmica que estuvo acertada y competente. El bajista Martin Tronsson se mostró sin fisuras a las cuatro cuerdas. Ni una nota fugada, ni un solo altibajo, ni la menor falta de concentración. Notable fue también el trabajo a la batería de Johannes Nordell, que rozó la perfección en las baladas y se explayó en los medios tiempos, con una lujosa y casi barroca colección de redobles. Un detalle, el guitarra Lars Karlsson llegó a lanzarle un guiño irónico, cuando acercándose a él sonriendo le dijo: “qué malo eres…”. Había mucha complicidad sobre la tarima.

Diamond Dogs carteles

El propio Lars se erigió por momentos en animador del cotarro con maestría, cubriendo todos los huecos posibles a las seis cuerdas (aunque es importante decir que se echa algo de menos una segunda guitarra). Igualmente grande fue la contribución del teclista Henrik ‘The Duke of Honk’ Widén. Un tipo que suele derrochar actitud y brillantez, un “dedos” virtuoso y sobrado de buen gusto por el que cualquier banda de rock se partiría la cara. Y qué puedo decir del alma fundadora de los Dogs, ‘Sulo’ Karlsson. Pues que está en forma y se le nota pleno de calidad vocal, y que los años le han consolidado como un frontman de altura. Capaz de superar en carisma al mismísimo Michael Monroe (cantante de sus admirados finlandeses, Hanoi Rocks), capaz de hacerte recordar al Rod Stewart de los mejores Faces, capaz de atraer toda la atención del público hacia sí con naturalidad… Se entregó con fuerza y sensibilidad a partes iguales, trasmitiendo poderío, chocando manos con todo el que pudo y quiso, y otorgando a la audiencia la condición de “mejor público de Europa”, para inmediatamente corregirse a sí mismo, apostillando: “…del mundo”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn suma, puedo decir que los músicos dieron lo que se esperaba de ellos. Así que, ¿se puede poner algún pero? Podría parecer que no. Pero acabar así no sería honesto por mi parte. A pesar de todo lo escrito y de que esto es “Only rock’n’roll… and I like it”, algo faltó. ¿Eso que los flamencos llaman el duende? Raro, ya que la noche mostró una más que evidente emotividad, tanto arriba como abajo del escenario. Sí, es solo rock’n’roll. Y me gusta… y nos gusta. Pero insisto, algo faltó. ¿Qué fue? No lo sé. Porque técnicamente también fue una noche redonda; buen sonido y mejor iluminación.

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¿Entonces, qué? ¿Por qué el show de los Diamond Dogs –a los que admiro- me dejó cierta sensación de frialdad, de poca garra,…?. ¿Es por la falta de dopaje en la banda… para bien o para mal, algo intrínseco a la esencia de la música popular más golfa y salvaje nacida en el siglo XX? ¿O quizás no han conseguido superar del todo la ausencia del saxo, ‘Magic’ Gunnarson (falleció repentinamente en mayo del año pasado)?.

foto: J.L.
foto: J.L.

En palabras del propio Sulo: “Magic ya no está aquí con nosotros. Duele mucho, y es muy duro escribir estas palabras solo un año después de su marcha. Mi querido amigo está más presente que nunca. Le oigo cuando pongo música en casa, cuando escribo canciones. A menudo siento que está cerca, y tengo que vivir cuando una parte de mi ya no está. He tenido el placer de trabajar y girar con él durante más de diez años casi a diario hasta que murió… La familia Diamond Dogs nos quedamos en shock. Todos los planes como banda se detuvieron. No podíamos creerlo. Pasaron unos meses y nos reunimos para decidir nuestro siguiente paso. Dos opciones nada más. Seguir o dejarlo para siempre… Mats era mucho más que el mejor saxofonista del mundo. Era mi amigo del alma… Te echaremos en falta por siempre y recordaremos todo lo que pasamos juntos… para lo bueno y lo malo…”

Por Thor, por Vidar, por Odín y por todas las Valquirias del nórdico Valhalla… Aunque me cuesta decirlo así, me quedo con las ganas de ver recuperadas a éstas/aquellas fieras del paraíso rockero escandinavo. Seguro que así será… y volverán a dar lo mejor de sí mismos.

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www.facebook.com/Diamond-Dogs-Official-217113205031126

El Planeta Libre [La Belle Verte]

Encuentros en la fase primitiva

letras e imágenes: redacción eup

Por pura casualidad leo que La Belle Verte es una película que fue censurada en Europa. Me pregunto: ¿en Europa?. Busco información y me topo una comedia, con fecha de anteayer y dirigida por Coline Serreau. Y me vuelvo a preguntar: ¿una peli francesa, censurada en plenos 90 y dirigida por Serreau? ¡Qué me están contando!.autocine-club 001. El Planeta Libre003

La directora parisina es culpable de algunos sonados taquillazos del país galo, tales como “Tres Solteros y Un Biberón” o “Mamá, Hay Un Hombre Negro En Tu Cama”. Y aunque suele realizar inteligentes y ácidos retratos de las peligros de la vida contemporánea en el primer mundo, resulta algo bestia pensar que las cloacas del poder conspiren contra un film que, en tono humorístico, cuenta una historia fantástica. La de unos alienígenas con muy buen rollito y super evolucionados, que alucinan con nuestra -para ellos- peculiar mezcla de soberbia y primitivismo salvaje.

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Pues sí, te hace pensar que a las alturas no les gusta nada la propagación de metáforas futuribles que agiten conciencias pacifistas, ecologistas y un montón más de istas, para desembocar en cuento antisistema. Que, en su indudable dulzura, aprovecha la sonrisa del espectador, para mostrar un modo de derribar al capitalismo y su muro de consumismo monetarista. Todo ello en un abrir y cerrar de ojos. autocine-club 001. El Planeta Libre007Muy pero que muy políticamente incorrecto. Además, debió parecerles inadmisible ese retorno estético a los años hippies… ¡con el trabajo que ha costado reprogramar o marginar a toda una generación que clamaba por los derechos del planeta y sus habitantes!

Un acierto: La peli tiene un montón de buenos golpes, pero si he de quedarme con uno, la actualización del personaje de Jesucristo es memorable (aunque utilizar telepatía para conseguir que los políticos digan verdades me llega a poner cachondo).

Un defecto: Sostiene el viejo dicho que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y puedo estar de acuerdo. Aunque en este caso yo hubiese agradecido media horita más. Hay escenas que piden mayor desarrollo, por la profundidad de los temas que tratan.

Un momento redondo: El entrenamiento energético integral de los extraterrestres. Que pone la pincelada final a un lienzo fílmico tan libertario como ingenioso.

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El Planeta Libre

titulada originalmente La Belle Verte
cuenta con dirección de Coline Serreau sobre guión propio
está interpretada por Coline Serreau, Vincent Lindon, Samuel Tasinaje, Marion Cotillard, Claire Keim, Catherine Samie, Paul Crauchet, Didier Flamand,...
con música de Coline Serreau
y fotografía de Robert Alazraki
es una produccida de Francia
realizada en 1996 por Alain Sarde
(Les Films Alain Sarde, TF1 Films Productions)
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Redd Kross + Bum

Kafe Antzokia. Bilbao, 24 de julio de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Angel Ignacio, Jon Krop & M.R.Batalla

 Wooooooooow!!!

Confieso que no conocí a Redd Kross en sus primeros discos, mi estreno llegó por casualidad y en forma de cassette chrome de audio. En aquella cinta estaba grabado su tercer trabajo: “Neurótica” (1987), completada con temas de sus discos del 82 y 84 (“Born Innocent” y “Teen Babes Of Monsanto ep”) y un relleno dispar que nada tenía que ver con la música del grupo.

Redd Kross
Redd Kross (by Jon Krop)

Tuvo que ser en el invierno 1989-90, cuando uno de tantos anónimos que iban y venían me la lanzó por la ventanilla de la cabeza de camión Ebro, que ejercía de cabina de disc-jockey en Garufa. Uno de los bares legendarios de la no-movida malagueña. Regentado por Alvaro y Chico, y protegido por la kármica energía de mis compas Aitor y Rubén, el Garufa era un garito golfo y grandote, y conservaba una preciosa escalera curvada, herencia del teatro que una vez fue. Estaba ubicado en plaza-punto de encuentro, ápice de la calle Beatas, tránsito peatonal al centro norte de la ciudad, donde se arracimaban las tribus de rockers, mods, hippies, punks, heavies, tecnos, new waves,… en imposible y peculiar convivencia con camellos y enganchaos, gitanos y flamencos, pijos y pies negros de todas partes, sordos y melómanos, policía secreta y oscuras ratas neonazis en formato de banda rapada, algún guiri despistao, vecinos de cualquier estrato social y un interminable desfile de gente rara (eso que hoy llamamos hipsters, nerds, freakies,…)

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Redd Kross

Confieso que me atraparon sus voces y esa peculiar mezcla de melodías pop y rabia adolescente que destilaban Redd Kross, pero nunca llegaron a ser una de mis bandas favoritas. Aunque siempre he guardado como un tesorito aquella grabación en cinta, de créditos escritos con bolígrafo de tinta roja. Eran tiempos de poca información y mil estilos que nos llegaban a trompicones. Cada noche podía suponer el descubrimiento de algún nuevo estímulo para el oído. Y otras peticiones en forma de cassette iban llegando a la cabina de dj (entonces pinchadiscos) inesperadamente, de gente tan dispar como; Miles Davis, Pixies, Einstürzende Neubauten, Tom Waits, Cocteau Twins, Rory Gallagher, Jaco Pastorius, Rapeman, Mercedes Sosa, Long Riders, Ute Lemper, Public Enemy, conciertos de Frank Zappa, cantatas de Johann Sebastian Bach, o delicias tropicales de Antonio Carlos Jobim. Pero el público en general pedía cosas hechas por aquí. No hablo solo de la movida madrileña, la gente quería escuchar músicas cercanas, desde Kortatu o La Polla Records hasta Tabletom o Pata Negra… temas que se pudieran canturrear en torno a una guitarra barata, ritmo de palmas, pitillos y una litrona bien fría.

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Bum

Y por confesar, confieso que la otra noche me acerqué al bilbaíno Kafe Antzokia sin demasiadas expectativas de escuchar algo grande, aunque el diseño del cartel-afiche del bolo me resultara realmente atractivo, muy guapo. Y las noticias que me llegaban de la gira indicasen que Redd Kross seguían ofreciendo buenos directos. Afortunadamente el rock es una de las músicas populares del siglo XX que, en directo, tiene la virtud de poder elevarte hasta el infinito de las más bajas pasiones. por su carácter indomable y su condición híbrida, bastarda… de naturaleza libertaria y con capacidad para remover entrañas juveniles, por muy viejuno o aburrido que te sientas. Siempre puede suponer una ilimitada caja de sorpresas, y el concierto que me ocupa hoy resultó ser de lo mejorcito que han procesado mis tímpanos últimamente. –“Nunca te acostarás sin haber aprendido algo nuevo”, decía mi amigo Luiso Torres, “…y si no es así, será un día perdido, colega”.

Redd Kross
Redd Kross

Pero antes, abrió el fuego una banda rescatada de algún que otro olvido independiente. Los canadienses Bum hicieron lo que se puede esperar de ellos. Y lo hicieron con brío y dedicación. Una actuación rápida y de pocas pausas. A pesar de haber acumulado muchas canas, se gustaron en su rol de pequeña banda de culto dentro de ese sub-estilo que se hizo masivo en los noventa y que llaman punk pop -o viceversa-, junto a gente más oculta o efímera aún (como Mr. T Experience o Mega City Four) u otros que dieron la sonada de un éxito planetario, como Green Day. Y al igual que éstos últimos, hicieron valer su gusto por tocar en directo y sus ganas de divertir/divertirse sin comerse mucho la cabeza. Repasaron su corta historia, recogida que yo sepa, en tres cds: “Wanna Smash Sensation!” (1993), “I Am Superwoman” (94) y “Make It or Break It” (95). Solventando tres cuartos de hora de aperitivo musical que dejaron buen sabor de boca y calentaron al personal para el plato fuerte de la noche. Antes y después de Bum, se proyectó el tráiler de la película “Vinyland”, dirigida por Marcos García & Mikel Insausti, que se estrenará el próximo otoño y contará con cameos de Gallon Drunk, Nikki Hill, The Nomads, Lie Detectors, o los mismos Redd Kross.

No se hicieron mucho esperar los cuatro de Hawthorne, ciudad californiana situada al noroeste del condado de Los Angeles (famosa por ser el lugar donde pasaron su infancia la legendaria Marylin Monroe, o los reyes del surf sound sesentero The Beach Boys). Apenas quince minutos después saltó a escena el cuarteto liderado por los hermanos Jeffrey & Steve Shane McDonald, dispuestos a liarla parda durante algo menos de hora y media. Nunca mejor dicho, porque inmediatamente batería y guitarras rompieron el silencio con ese especial y contundente sonido que distingue las composiciones de los Kross desde hace ya nada menos que treinta y cinco años. Sí, amigo lector, las cuentas te salen bien. Estos tíos montaron su banda -en un principio, Red Cross- y empezaron a tocar con quince y once años, respectivamente. Y en una década, con solo cuatro discos de larga duración y un ep (los mencionados al principio, más “Neurotica” en el 90, y “Phaseshifter” en el 93) ya tenían una legión de fans por toda América y Europa, y muchos medios de comunicación los consideraban “una de las bandas pop más excitantes de la historia”.

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Bum

Arrancaron la actuación con un sonido algo desajustado, que solapaba los cuidados juegos vocales. Tan característicos en el repertorio de estos hermanos de largo y ordenado cabello rebelde, cara de pan y algunas arrugas que no impiden ese eterno aspecto juvenil con certificado de origen. Pero el problema fue corregido de inmediato y, a partir de ahí, la banda se explayó a gusto. En un perfecto in crescendo, pleno de poderío distorsionado, armonías y brutalidad. Apoyado por un trabajo desde la mesa de sonido tan nítido como contundente, sobre el cual se despacharon a gusto con un soberbio repaso a canciones de todos sus discos, incluyendo los más ¿recientes?: “Show World” (1997) y “Researching The Blues” (2012). Por lo que fueron cayendo emblemáticas, como clásicos de toda la vida: “Lady In The Front Row”, “Switchblade Sister”, Stay Away From Downtown”, “Jimmy’s Fantasy”, “Ann”, “Any Hour Every Day”, “Uglier”, “Crazy World”, “Deuce”, “Only A Girl”, o “Huge Wonder”, que reservaron para el atómico bis final.

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Redd Kross

Quizás sea por ese feeling tan especial que los une a la península ibérica (si mi información es correcta, la actual gira es solo española y no tiene previsto bolos por otros países de Europa). O puede que los años hayan dado forma a una puesta en escena que parece ser exactamente la que gusta al grupo. Redd Kross. Brothers Steve (left) & Jeff McDonaldLo cierto es que Redd Kross, como en otras visitas, se van calentando de tal modo que público y banda alcanzan un punto de conexión en el que literalmente se rompe toda distancia. Así, la audiencia fue ganando metros hasta ir ocupando los peldaños que suben al escenario del Antzoki, mientras ellos hacían lo propio escaleras abajo, volcándose prácticamente contra las primeras filas. En especial Steve, absolutamente desatado durante toda la noche, poniendo a prueba la agilidad y las cámaras de los fotógrafos tirados al suelo, con el feroz balanceo del mástil de su bajo -desconchado y salpicado de calcamonías y pegatinas, que parecen sacadas de phoskitos y tigretones muy viejos-. Llegó a bajarse del escenario, abriéndose paso entre el público, y tirando del cable de su instrumento hasta casi llegar corriendo a la barra, sin dejar de tocar.

La fiesta era un locurón total. Certero y demoledor fue el trabajo de Eric Skodis con los parches, desde la prueba de sonido. Perfectas fueron también las armonías vocales. Espectaculares los duelos de los hermanos, enfrentados agitando sus melenas de lado a lado, o enredándolas sin control el uno contra el otro. Genial Jeff durante todo el show, derrochando fuerza y sensibilidad, dirigiendo el cotarro con emoción y ese toque de agresividad etérea que a veces parece rozar el paroxismo…

Redd Kross
Redd Kross

Y qué decir del poltergeist de la noche, cuando el guitarrista Jason Shapiro, como diciendo “no me aguanto más”, salió pitando con su inalámbrica escaleras arriba hasta la planta superior del Antzoki, para quedarse allí tocando en la oscuridad durante casi media canción. Llegando al punto de que; técnicos, fotógrafos, parte del público, e incluso diría que alguno de la banda; no sabían ni dónde estaba. Esto es actitud, carajo. A falta de saber si todos los bolos han sido como el de Bilbao, y quedando aún casi medio año por delante, en las votaciones para elegir la mejor gira rock de 2015, me inclino sin duda por Redd Kross. Mi voto es para ellos. De hecho -como última confesión de esta crónica- me atreveré a decir que éste es uno de los mejores conciertos de rock and roll que he tenido la suerte de vivir en años.

Demasiado sucios y melenudos para los poperos, demasiado poppys para los metaleros, demasiado punkarras para grungies y hardcoretas, demasiado melódicos para la punkitud,… Pueden gustar a todos y, en general, no gustan especialmente a ninguno. Jamás tuvieron ni (seguramente) tengan un éxito masivo, porque no cambiarán su estilo ni dejarán de agitar una coctelera de influencias que fusiona a Velvet Underground, Stooges, Beatles, MC5, Abba, New York Dolls, Os Mutantes, Flamin’ Groovies o Kiss; sin ningún temor al qué dirán. Redd Kross son una banda única desde que fue parida. Como dijo Steve, entrevistado antes de su actuación en el Azkena Rock de Vitoria-Gasteiz: “Quizás no rompimos en el mainstream pero la verdad es que eso no me importa demasiado” (…) “Me gustan The Ramones porque llevaron el rock’n’roll a sus componentes básicos, demostrando que lo único que se necesita para tocar rock es tener un punto de vista claro para hacer tu música” (…) “Ellos nos salvaron de Peter Frampton. Verdaderamente no se les puede pagar con dinero, ¡Dios bendiga a Joey Ramone!”.

Redd Kross. Stairs2 (JonKrop)
Redd Kross (by Jon Krop)

Licencia de Creative Commons

www.reddkross.com

Zarata Jazz Café. Santutxuko Jaiak/Fiestas de Santutxu

Zarata Jazz Café. Bilbao, 11 al 19 de julio de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Asier Abio – elmonstruito

 La música como patria

Complemento autónomo e independiente de las fiestas 2015 del barrio de Santutxu 2015, el Café Bar Zarata Jazz ofreció esta temporada una programación variada y de calidad durante nueve jornadas musicales, plenas de buen rollo, cuidado sonido e interesantes propuestas, que cerró el pasado domingo Dr. Baltz. Disc-jockey, alter ego de Bita, cantante-agitador del combo bilbaino Akatz y miembro ocasional de The Cherry Boppers.

Catfish Louis & Washboard Johnny
Catfish Louis & Washboard Johnny

Pinchando con maestría; reggae, rocksteady, ska y otras suculencias caribeñas. Como complemento, el personal pudo asistir a la presentación en exclusiva del nuevo vídeo clip de Akatz, penúltima creación de la productora elmonstruito. Filmado por las calles y plazas de la villa, “Skandalo En La Ciudad”, es el primer single de su reciente trabajo de larga duración: “Vuelta y Vuelta”.

Zarata.LA MEDIZINAH
La Medizinah

Pero la apertura de fiestas corrió a cargo de Mikel Uraken, cantautor revelación de la capital bilbotarra que presentó su segundo y reciente nuevo cd “Neguaren Ostean”. Un disco preciosista que destila talento y dedicación por su trabajo. Desde las notas iniciales hasta el cuidado artístico de la carpeta, realizada como en su anterior “Folk Songs For Tormented Souls” por Asier García Azkue. El resultado es que Uraken ha girado desde canciones rebosantes de folk norteamericano (en especial, Neil Young) a esencias de claro corte euskaldún, de la mano de Mikel Laboa o Errobi. Además de establecer “más juegos con las dinámicas y cambios de intensidad, tanto con la guitarra como con la voz”, en sus propias palabras. Un delicioso concierto para arrancar las fiestas.

Magmadam
Magmadam

Tres jornadas después, el martes 14, sí que hubo folk rock estadounidense. Fue de la mano de John Bolduan, músico de St. Louis (Missouri) afincado hace algún tiempo en Bilbao. Este bonachón guitarrista no quiso perderse la cita en el Zarata, uno de sus lugares preferidos. Por el ambiente, las músicas y por sus bocadillos y hamburguesas. “Los mejores de Bilbao”, aseguró tras su actuación, en la que hizo un feliz repaso a los sonidos sureños y del medio oeste yankee. Zarata.Catfish Louis & Washboard JohnnyBolduan ofreció una sesión íntima y acústica, muy inspiradora… y con cierto olor a despedida, porque quizás sea de las últimas ocasiones para apreciar su arte por tierras vizcainas, pues ya tiene billete de vuelta a su tierra. Siempre nos quedará su feeling, dos discos publicados hasta la fecha: “Can’t Fight Fire with a Match” y “Greenthumb Vs. Goldfinger”, y alguna visita ocasional.

Después de los sonidos blancos llegaron los negros. De la mano del dúo que forman Catfish Louis & Washboard Johnny. Esta vez con refuerzo de armonicista invitado, que pidió dedicar la actuación al finado Javier Krahe, aunque su música nada tuvo que ver con el estilo y sarcásticas letras del “Brassens hispano”. No, lo suyo es el blues primigenio. Ese que no suena ni en los festivales del género, ese que es obviado hasta por los fanáticos. Espléndida velada en la que Catfish regaló una auténtica master class de guitarra, desde el Delta Blues rural, dejando atrás los esclavistas campos de algodón para recorrer el camino hacia la libertad a través de las raíces de la música afroamericana. Con un Washboard, auténtico animal de escenario, acompañando a Louis a base de tablas de lavar, serrucho, arpa de boca, zapateado,… Interpretando gemas de Blind Boy Fuller, Memphis Minnie o Mississippi John Hurt. Un lujazo.

John Bolduan
John Bolduan

Entre estas dos actuaciones, el Zarata se llenó de familias, de adolescentes y de niños, para disfrutar a tope con la alegre y vivaracha fiesta de gypsy jazz que montaron los chicos de la formación Marcel Manouche. Rebosaron pasión y buen rollo, interpretando piezas ya clásicas de los locos años 20, siempre en deuda y homenaje al espíritu del gran gitano belga, Django Reindhart y su quinteto del Hot Club de Francia, que un buen día decidieron hacerse un hueco en la historia, revolucionando París con su irresistible ritmo de folk & jazz swing acústico y guitarrero. Añaden al estilo una voz femenina para canciones como “Ain’t Misbehavin” y una masculina para los temas en francés, que además redondea el conjunto con su trompeta. Muy divertido.

Otro llenazo de las fiestas fue el que protagonizó, un par de días antes, La Medizinah. Zarata.Cartel fiestas Santutxu 2015Una auténtica revuelta de rap y hip hop guerrillero. Rabia y sudor es la píldora mágica, droga musical de diseño barriobajero para agredir a un público fiel y canalla, totalmente entregado al trío. Pogueando gustoso y coreando las letras de sus piezas dopadas y antisistémicas, con entusiasmo y total complicidad. Tres discos tienen ya en la buchaka (“Bilbao Most Wanted”, “Infierno” y “Delitos y Penas”) los Mc’s; Da Replican T y Txiung Go, y el Dj SoloHacheH, componiendo unas incendiarias rimas. Claramente herederas de una época en la que el punk resultaba el mejor camino lírico para combatir y denunciar las diferencias sociales y las miserias políticas de la comunidad vasca… y más allá. Buen teatro de hostias musicales para un verbo crudo y directo.

Zarata.PIZTIAK
Piztiak

Historia aparte es la que ofrecieron Magmadam, el iconoclasta proyecto de la pareja Itziar Markiegi & Myriam Petralanda, que contaron con su habitual colaborador, Aitor, a los audiovisuales. Son, sin lugar a dudas, una de las más arriesgadas propuestas musicales que te puedes topar por la ciudad del Nervión. Gritos, teclas y percusión, secuenciadores, samplers, temblores, gemidos y espasmos,… Ruidismo y actitud para un dúo diferente que sube al escenario y se entrega sin coartadas ni perdón, dándolo todo. Para aquellos que sean de oídos abiertos o anden hartos de convencionalismos, Magmadam puede ser la mejor apuesta de una noche feroz sin líquido de frenos, conectando extremismo sonoro mientras intentas bailar con los huesos de tu tímpano en máxima tensión. Sin tregua, puro sexo salvaje.

Abriendo el tramo final de las fiestas, y con la tarima ya calentita, no pudo haber mejor elección que una banda sobrada de galones como Piztiak. Que andan moviendo su octavo disco, “U” y que aseguraron una excelente dosis de rock and roll en

Marcel Manouche
Marcel Manouche

directo de inconfundible sello euskaldún, en la línea de bandas míticas como Zarama o Delirium Tremens. Tras veintisiete años de patear escenarios, se mostraron en plena forma, a pesar del hándicap de no poder contar con su baterista, ausente por enfermedad. Hecho que no limitó una actuación plena de profesionalidad y buen hacer. Así, desde los primeros acordes supieron conectar con un público siempre enganado y consciente de su peso musical. Unos grandes del género, incombustibles y siempre seguros de su repertorio.

Mikel Uraken
Mikel Uraken

Para cerrar las actuaciones en directo llegaron Empty Files en forma de ¿chocolate sexy?. Una propuesta fresca y super recomendable. Me atrevo a decir que es de lo mejorcito de la escena electrónica actual. No son sólo música, estos tíos son capaces de elevarse y hacer volar a las tortugas con su sentido rítmico, arropados por una currada conjunción de sonido, luces y proyecciones. La clave de tan irresistible show está en composiciones de muy buen gusto, al servicio de una formación que funde los instrumentos clásicos de una banda de rock con exquisitas programaciones y un magnífico sentido de los ambientes y atmósferas. Para flipar. Sorprende la rapidez con la que el señor Txufo Wilson y su banda consiguen hacer bailar.

Empty Files
Empty Files (por Itsasne Zugazaga)

Te llevan a su mágico territorio con actitud y convicción, dejándote un regusto vicioso y ganas de más. Poderosos e imprescindibles… Al loro, porque darán mucho que hablar.

Nueve días de música para orgullo del barrio de Santutxu, uno de los más creativos de Bilbao. Completando una rica y ecléctica muestra de eso que nació en la Grecia antigua para definir “el arte de las musas”. Y que en definición clásica, vendría a ser el arte de organizar con lógica y sensibilidad una combinación coherente de sonidos y silencios, en base a ritmos y melodías, por medio de complejos procesos psico-anímicos. En definitiva, más de una semana de buenos bolos en el Zarata Jazz Café Bar, un referente de la noche (y el día) de la ciudad, con casi dos décadas de historia plena de buenas vibraciones. Cortesía de un alma siempre inquieta como es Mentxu Sesar, culpable de todo lo que allí se mueve, y ahora también embarcada junto a su cómplice, Asier Abio, en la productora audiovisual elmonstruito. ¡Aupa por ella y todo el equipo del Zarata!

Zarata.Dr BALTZ
Dr.Baltz

Licencia de Creative Commons

Playlist de elmonstruito, realizado durante las actuaciones: www.youtube.com/playlist?list=PLpE4N2SZpeQWNPwFQoA6Jn13wdTnunc-8

www.zaratajazz.blogspot.com.es
www.facebook.com/zarata.jazz
www.elmonstruito.com

Kiko Veneno & Martín Buscaglia, El Pimiento Indomable

Kafe Antzokia. Bilbao, 18 de marzo de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Superhéroes interatlánticos

En la segunda mitad de los años setenta, durante los últimos días de la dictadura y en ese post-franquismo que llamamos la transición, los pueblos y ciudades de Andalucía eran un hervidero de feliz, libertaria creatividad. Mientras grupos de ultras trataban de controlar las calles a base de pistolas y palos, el rojerío -que lo invadía todo- se autoproclamaba exento de tanta y tan larga opresión, provocada por el siniestro tridente iglesia-terratenientes-estado durante cuarenta años de esclavitud. Los disidentes y los represaliados, los humildes y los inocentes, los objetores y los homosexuales, los gitanos y los payos marginados… Todos abrían puertas y ventanas. Se sonreía por fin al nuevo sol de la igualdad perdida y nunca extraviada.

El Pimiento Indomable.02 (Inma Chapado)La vida se llenaba de sueños musicales creados con absoluta autodeterminación, muchos de los cuales llevaban ya años soterrados en pequeños parques y playas abiertas, en diminutos locales o en gloriosos círculos minoritarios. Y cada cual se apuntaba a la fiesta, a su libre albedrio y en todos los lenguajes imaginables. Muy pronto, incluso las emisoras de radio y las listas de éxitos se vieron sorprendidas por una invasión de propuestas; híbridas de andalucismo, flamenco y mil cosas más. Algunas, como Triana o Las Grecas, sencillamente arrasaron. Y otras muchas, sin llegar a ser masivas, pudieron reflejar en discos y conciertos sus abrumadoras y personalísimas ideas nuevas: Smash, Cai, Tabletom, Silvio (con Luzbel o con Barra Libre), Alameda, Gualberto, Imán (Califato Independiente), Goma, Mezquita, Lole Y Manuel, Medina Azahara, Guadalquivir

Pimiento Indomable cabecera

Hasta la gran esperanza del flamenco ortodoxo, Camarón de La Isla, se apuntaba a un movimiento nuevo y mestizo, que navegaba entre estilos sin prejuicios ni vergüenza, ácrata por necesidad. Revolucionando el cante con un disco para la historia, “La Leyenda Del Tiempo” (1979). En la grabación de ese amanecer musical de los andaluces aparecían tres nombres que darían mucho que hablar y gozar. Eran los ejes de un trío para la historia, Veneno. La banda de dos hermanos de etnia gitana; Raimundo y Rafael Amador (luego Pata Negra) que aceptaron el desafío de fusión de un payo iluminado y ya casi sabio, que se hacía llamar Kiko Veneno.

Pero Kiko Veneno no fue un aporte más en aquel legendario vinilo. Aparte de ser el autor de “Volando Voy“, también participó en otros temas del disco: “Mi Niña Se Fue A La Mar” y “Homenaje A Federico” (musicando -junto a Ricardo Pachón- las letras de Federico García Lorca), y “Viejo Mundo” (donde puso música a la poesía del gran genio persa, Omar Khayam). De hecho, la historia habrá de reconocer que él fue la persona que convenció a Pachón para producir aquella aventura musical. Desde entonces, Kiko ha firmado más de una docena de discos propios; ha colaborado con gente tan dispar como Martirio, Tomasito, Pepe Begines, Jonathan Richman, Serrat, Julieta Venegas o Jackson Browne; ha emprendido incontables historias, apadrinado artistas… Vamos, que no ha parado. Y por lo visto la otra noche en Bilbao, tiene todavía mucho para dar y regalar. Su última creación se llama El Pimiento Indomable, un proyecto fresquito y luminoso, gestado a medias con un nuevo compañero de viaje, el uruguayo Martín Buscaglia.

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Buscaglia, menos conocido por estas tierras, es uno de los músicos más interesantes y reconocidos de Uruguay. En solitario (hasta nueve grabaciones más que recomendables), al frente de su banda (Los Bochamakers), o en su proyecto de música y teatro para niños –Cantacuentos-; este polifacético creador resulta ser otro todoterreno superviviente de mil y una modas. A eso hay que añadir su trabajo junto a la multinacionalista Imposible Surdomundo Orchestra, sus producciones y colaboraciones con artistas brasileños, mexicanos y argentinos de primer nivel, o ser miembro fundador de P.P.A.A. (Payadores Anónimos) –junto a Cesitar y Herman Klang-, trío que improvisa en base a métricas poéticas predeterminadas, ritmos folclóricos y danza.

Resultado de esta alianza (que ojalá siga siéndolo por el tiempo que solo ellos decidan), El Pimiento Indomable es una pareja peculiar. Un regalo sin coartada para los oídos que, desde el primer arranque, ya avisaba de lo que iba a resultar una noche especial. Apenas presentarse y sonar unos pocos acordes, aquellos que tuvieron la lucidez de acercarse al concierto en Kafé Antzokia, entraron en éxtasis de complicidad y buen rollo con esta aventura ‘intergeneracional e interatlántica’ -en palabras del propio Kiko-. Porque si Veneno es la leche, Buscaglia no se queda atrás. El charrúa es todo un animal de escenarios, un músico con letras mayúsculas. Un portentoso multiinstrumentista, que se reencarna sobre la tarima a la mejor tradición de hombre orquesta que puedas imaginar.

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Arrancaron con “El Vagabundo”, el famosísimo éxito de los Panchos, para luego ofrecer una completa interpretación de los temas grabados en esta virtuosa primera entrega de Kiko y Martín. Desde la seductora “Cuando” hasta la golfa “Oye Paco”, por medio sonaron las deliciosas “Nadador Salvador” y “Sagrado Salado”. Hubo sitio para el baile sincopado con las funkoides, “Don Pero…Grullo” y “Pescaíto Enroscao”. Y resultaron inconfundiblemente venenas, “Todos Somos Raros” y “Dos Locos” (con toda la audiencia haciendo contrapunto de coros de forma espontánea). Mención aparte merece “América Es Más Grande”, un bombazo de inspiración multicultural y la más identificable fusión de ambas personalidades (que elegida como primer single del disco, cuenta con un divertido vídeo clip dirigido y protagonizado por Albert Pla). O esa pequeña e inclasificable joyita que se llama “Necesito Todo Tu Amor”, una enloquecida pieza de tecno-patio colegial suramericano que, aún distando muchísimo de la grabada en el disco –a trío con Juana Buscaglia, hija de Martín-, es capaz de levantar la moral del más aburrido de los mortales. Tan seguros se sienten de la potencia de este directo que será difícil verlos tirar de repertorio antiguo. No es necesario. Las indomables canciones de este rico pimiento son capaces de conectar a la primera escucha. La prueba es que, tras más de una hora de bolo, para el bis explayaron con un -todavía más- alargado remix de “Necesito Todo Tu Amor” que sonó a clásico de toda la vida y se mantuvo sonando en un loop, para que el entusiasmado público siguiese bailando, aún sin los músicos ya en escena.

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Jugó y jugó Buscaglia; entre guitarras, ukelele, bajo, teclados infantiles y adultos… Que combinó, canción a canción, sampleando ritmos, palmas, beatboxes y juegos vocales varios. Al lado de un majestuoso Kiko Veneno, que está currado en mil batallas… y ya no puede perder. A la guitarra flamenca o eléctrica, a la pandereta y otros artilugios percutivos, cabalgó seguro sobre su impresionante carisma, sin tener nada que demostrar. Pero sobre todo, cantando y contando sus historias nuevas, de siempre y para siempre. Logrando esa infalible conexión con el público que le caracteriza. Si una vez fue grande para convertirse en enorme, hoy sigue siendo ese superdotado superhéroe al que resulta imposible no amar. Pura magia en escena. Quizás el que queda de una lista de personalidades -desaparecidas pero jamás olvidadas- que, hasta hace no mucho, también lideraban los grandísimos; Silvio Fernández (el eterno freak-rockero sevillano) y uno de los más sabrosos boquerones que ha dado Málaga, Roberto Tabletom. Sí, parece que Kiko es el último heredero de esa indescriptible no-saga de gurús del R&R andalusí. Seguro que él lo sabe…

No pierdan de vista a este Pimiento Indomable. Disponible en América hace tiempo, ya tenemos en las tiendas locales su disco, producido por el dúo junto a Nico Ibarburu, grabado entre Montevideo y Sevilla, y mezclado en California. Servirá de consuelo a la espera de una nueva gira para revivir en directo a esta sorprendente pareja, dos personalidades sonrientes y casi inabarcables. Su eco gana en la memoria musical del oyente según van pasando las horas. Es otra gesta de humildad y poderío, marca de la casa. Sos muy groso, Martin. Ere un mostro, Kiko.

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Licencia de Creative Commons

www.kikoveneno.net
www.martinbuscaglia.com

Fink

Kafe Antzokia. Bilbo, 13 de marzo de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Tom Hagen

 En la habitación

Bien dicen muchos que Fink, con una relativamente corta carrera, es uno de esos pocos artistas que pueden vanagloriarse de poder escuchar y leer sobre su música, frases del tipo: “Esto suena a Fink”. O dicho de otro modo; es un verdadero milagro que un grupo relativamente nuevo (su primer disco, “Fresh Produce”, apareció en 2000), sin crear estilos ni despertar pasiones que lleven a generar tormentas generacionales, o arrasar en listas de superventas, pueda ser reconocido como creador de sonoridades propias e inconfundibles, reconocibles… Y mucho menos, crear escuela. Pero, ¿quién es Fink? Pues, según las fuentes a las que uno acuda, puede ser un trío… o también puede ser el alter ego de Fin Greenall. Británico nacido en St.Ives, una tranquila comunidad pesquera al suroeste de Inglaterra, en el condado de Cornwall, a orillas del mar céltico. Aunque creció en Bristol y actualmente vive a caballo entre Berlín y Londres.

Hacia 1993 comienza a ser reconocido como creador/productor de música electrónica y disc-jockey. fink cartel tour CompletaY años más tarde, tras la aparición de su segundo disco (“Biscuits For Breakfast”, 2006), Fink pasa a ser la marca para denominar discos y giras de Greenall en formato de trío. Trío de cantautor que compone en clave de blues, folk, soul o pop… con arreglos de vanguardia. En su currículum constan colaboraciones de todo punto; tanto en bandas sonoras para cine y series de televisión, como en trabajos discográficos de Nitin Sawhney o el gran innovador japonés, Ryuichi Sakamoto. Pasando por Bonobo, el multifacético John Legend, o su trabajo con una jovencísima adolescente llamada Amy Winehouse. Y a pesar de girar durante años por todo el mundo, el verdadero despegue sucedió a partir de la edición de “Hard Believer”, su última criatura, el pasado año.

Con todo ese bagaje y la suspensión de la fecha inicial de su concierto en Bilbao (prevista para el 17 de enero pasado y aplazada “por reestructuración de su gira europea” –según fuente oficial del grupo-), la expectación en la capital bizkaina era máxima. Dos meses de espera que han acrecentado su fama, acabando así con todas las entradas que el Antzoki había puesto a la venta. Si es que faltaba alguna por vender. En cualquier caso, en la sala no cabía un alfiler.

Algo que el grupo, desde luego, no se esperaba. Apenas habían transcurrido tres temas, las caras de sorpresa y las miradas de complicidad entre los miembros de la banda eran bastante elocuentes. Cada tema que terminaban era ovacionado sin excusas por una asombrosamente joven audiencia, entregada sin freno a las texturas y guiños sonoros de la banda. Un repertorio creado a partir de canciones muy personales; quizás compuestas en el asiento trasero de una furgoneta en gira, en rincones de camerino, o en un día de lluvia mirado desde la ventana de casa… Frente a gritos, aplausos generosos y otros ruidos varios. Por cierto, magnífico trabajo técnico a la mesa de sonido, con un perfecto equilibrio de matices y volúmenes.

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En ese entorno feliz, Fink expusieron con naturalidad el set-list escogido para la ocasión. Abundando en su excelente último disco, del que sonaron; “Hard Believer”, “Shakespeare”, “Truth Begins”, el maravilloso y pegadizo, “Looking Too Closely”, o “Pilgrim” –que dio inicio al show-. Así como del trabajo que les abrió la puerta del éxito por estas tierras (“Perfect Darknes”, 2011), interpretando; “Warm Shadow”, la homónima “Perfect Darkness”, “Yesterday Was Hard On All Of Us”, “Wheels” y una espectacular versión de “Berlin Sunrise”. No así “Honesty”, varias veces solicitada por un sector del público entregado y muy muy fan. Y apenas echaron un vistazo breve al repertorio más lejano, con “Sort Of Revolution (que da nombre a su disco de 2009) y el detalle final, ya en el único tema del bis, “This Is The Thing”. Fantástica y estimulante pieza, incluida en su disco del 2007, “Distance And Time”.

Todo ello ocurrió en un ambiente buscádamente acogedor. Sobre preciosa y multicolorista alfombra, entre torres de íntima y cálida iluminación, y con un escenario en el que Fin Greenall se rodeó de un buen montón de guitarras que casi no dejó tocar a los roadies, alguna varilla de incienso, algún cono de mirra… Gran concierto. De dulces y expresivas baladas. Y de medios tiempos, cuyos in crescendos tienen una explosión final siempre controlada. fink03Ante todo, Fink es otra avenida musical por la que discurren las inquietudes de un músico que, tras haberse bandeado en cabinas de música enlatada, o haberse enfrentado en solitario a las tarimas, ahora busca gozar en grupo de un momento dorado. Y cuando se entrega al directo, parece tener todo diseñado y bajo control. Velocidad de crucero.

Y sus compañeros de escenario también parecen disfrutar a tope. Se les aprecia bien cómodos en ese ambiente de hogar dulce hogar. El bajista Guy Whittaker mantuvo un nivel ideal durante toda la actuación, envolviendo a la perfección las frases de guitarra y lamento. Y qué decir del percusionista Tim Thornton… Increíble este músico, que no se corta en colgarse una guitarra sentado a la batería, sin dejar de hacer ritmos. O ponerse en primera línea a tocar el cajón, a solas con Greenall. Además, entre col y col, hace segundas voces y aún le queda tiempo para recordar a Fin que debe disculparse con el personal, por la cancelación de la fecha prevista en enero. Que por cierto, quizás haya servido para poder ver al trío convertido en cuarteto, ya que contaron con una segunda guitarra de apoyo, en manos de Chris Nicholls. Aportando aún más texturas sonoras a una atmósfera llena de ricas y brillantes melancolías.

En definitiva, completaron una noche para celebrar y largarse a la cama contentos por el trabajo bien hecho… y bien agradecido. Por mi parte, de vuelta a casa, la sensación de haber asistido a una audición privada en la habitación de invitados de Fink, alrededor de la chimenea, con un copazo, hablando bajito…

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Los Calavera

Sala Hika Ateneo. Bilbao, 12 de marzo de 2015 
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Monstruosos de la ría

El Rocanrol no es mortal. O al menos no lo parece. Resulta que los niños ya no juegan con juguetes, la consola de vídeo games mola más y mejor. Ni los chavales pierden su tiempo revisando cajones de vinilos, buscando placeres con forma de torta, para manosear con los colegas en la habitación del fondo a la izquierda. El mp3 es más práctico y baratito.

Cada año –o cada rato- algún cronista de la aldea global se inventa un sello que resulte supercool en los medios. Puede ser; tecno cumbiadeath popflamenc-pitomilonga hardcorenew guays… O vete tú a saber. LOS CALAVERA001Casi da igual, todos nacen con fecha de caducidad. Abocados al cementerio, a veces glorioso, de los muy breves. También el rocanrol es uno de esos conejos de chistera periodísticos. Y sin embargo sigue ahí. Cultivándose y brotando como nuevo cada temporada, con apenas sus cuatro o cinco herramientas, y sus tres o cuatro acordes. Como el sexo nuestro de cada día. Como las drogas malas -o buenas-. Seguro que Ian Dury, allá en la más oscura taberna del infierno –o paraíso- del rock, aún no ha podido parar de reir.

Así que, para entender esta inmortalidad, basta con meterse un poquito en faenas, con o sin cuántica, pero con determinación. O enterarse de lo que pasa por la calle, acercándose a gozar en el bolo más próximo de -un poner- Los Calavera.

Porque Los Calavera, amig@s, son nada más y nada menos que Agustín Aransolo y Asier Abio. La penúltima esperanza del bilbo rock&roll. Los que faltaban. Ahora sí, como dice mi amigo Miguel Angel: –“¡Niño, echa otro puñao de arroz y una papa gorda, que ya estamos todos!”. Agustín –músico de formac

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ión clásica- toca guitarra, enseña a tocar violines y violas, y se esmera en la preparación para ser un padre estupendo. Asier , además de golpear batería y panderetas, es director de documentales y pelis gore que gustan hasta en Corea. Entre ambos se reparten la tarea de cantar y contar sus historias de serie b, y z… La vida misma. Coplan y acoplan a grito pelao… pa que les oigan, algo deben querer. A veces lo hacen a berridos. Las demás; a voces, alaridos, clamores y clamoreos. Y aunque cantar bajito parece gustarles algo menos, también se ponen a susurrar.

El bilbaíno Hika Ateneo, espacio de culturas que se esconde a la vera del Nervión, es un lugar abierto a todo tipo de actividades, que se apunta a charlas y coloquios, exposiciones, certámenes de poesía, tertulias literarias y actuaciones en directo de todo pelo; ya sea rock, disc-jockeys, folklore o gypsy jazz manouche. Los Calavera.03 (Inma Chapado)Entre esas mil y una historias, también se apuntó hace unas noches al “fin de gira interplanetaria hijoputismo tour”. Buena jugada. Porque fue el último bolo calavérico de su triunfal gira 2014-15, que les ha subido a más de treinta escenarios… Y alguna callejera actuación, que ellos saben gozar igual o más que si les contrataran para retumbar el Madison Square Garden neoyorkino.

Así que, ambiente de gran fiesta. Que los finales con risas siempre dejan mejor recuerdo. Fue una fiesta de cadera, cuello y cabeza al estilo clásico. Pero antes el dúo arrancó con su ya tradicional, inspirada y folklórica bilbainada, “Bilbao Es La Hostia”. Irreverente y cachonda a partes iguales (quién sabe si no les dará por apuntarse al concurso anual del Botxo… Ojo con descartarlos). No podía ser de otro modo. Luego, ya entrados en calor, se dedicaron a repasar sus festivas y calientes andanadas de rocanrol punkarrero, que ya cuenta con dos coquetas y divertidas grabaciones-pepinazos: “Los Calavera” (2010), y “Prohibido Hacer Ruido“ (2014), que ha contado con la ingeniería del alquimista sonoro, Jose Lastra.

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Cayeron todos sus grandes éxitos. Desde las primeras celebraciones ruídicas; la butanera “Historia De Juan”, la metalera “Niño mutante”, o “Mis Vecinas” (urgente y espídica); hasta las más recientes: “La Minifalda” (suicidio killer rock), el muy surfero “Los Alpatxinos”, “Normal” (arrastrao y mutante reggae), el ramonero aflamencado “Wannabe”, la muy golfa y algo duduá “Surfing”. Y cómo no, su mega hit -himno que ya debe canturrear media Bizkaia-: “Hijoputismo”. También hubo regalo especial, una versión (que no es habitual) de uno de los más grandes combos punk que ha parido Euskadi, La Polla Records, “Ellos Dicen Mierda, Nosotros Amen”. Y jaleo final con “Ruido”, en el que invitaron a subir al escenario a todo su equipo y O.C.R. (Orquesta y Coro Ruidista)… Gorgoritos por y para todos y despedida feliz.

Por mi parte y la de otros, añadir que estaremos pendientes del regreso, en disco o en directo. Sois unos monstruos, Calaveras. Queremos más verbena. Desde Faemino y Cansado hasta Led Zeppelin, todos al grito de “no se vayan todavía, que aún esperamos más“.

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Para contactar con la banda, hacerse con sus discos, pillar pelis de Asier, o enterarse de próximas fiestas, ahí van unos enlaces:

www.loscalavera.org
www.hikaateneo.org
elmonstruitotb.blogspot.com.es

Mark Lanegan band

Kafe Antzokia. Bilbao, 11 de marzo de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Tensión

Decía uno de los niños bonitos-malotes del britpop, Damon Albarn, que el grunge apestaba, que “Blur era anti-grunge”. Por su parte, Noel Gallagher (Oasis), bocachancla número uno de las islas británicas, escupía que todo ese victimismo en la música grunge “era una auténtica basura”. No resultan extraños estos arrebatos de pura flema británica, teniendo en cuenta que bandas como; Nirvana, Alice In Chains, o Screaming Trees; tomaban el relevo de preferencias musicales para la juventud inglesa en el arranque de los años noventa, tras la decadencia de la penúltima esperanza albión, The Stone Roses.

Aquellas bandas yanquis llevaban ya unos años acaparando toda la atención del público y no me consta que alguna de ellas llegara a responder jamás. No creo que tuvieran el menor interés. El grunge era demasiado nihilista como para preocuparse por unos pseudo-cockneys que montaban bronca mediática allí donde hubiese un micro abierto. MARK LANEGAN001No era su estilo ni su guerra. Seattle era el epicentro del movimiento. Una ciudad que, en aquel entonces, pasaba por ser una de las grandes urbes industriales de los usa. Tenía uno de los puertos más importantes de la nación, era sede de la multinacional Starbucks y del gigante de la aviación, Boeing. Suavemente fría y lluviosa, rodeada por lagos y bosques (suelen conocerla como la ciudad esmeralda)… se prestaba a una vida burguesa y acomodada. Y tras San Francisco, era la ciudad más liberal del país. Un ejemplo: más de un 12% de la población se declaraba homosexual.

Sin duda, caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de una juventud en peligro de fatal aburrimiento, que sintiera la necesidad de un algo más. Inconformados y existencialistas nacieron unos nuevos hippie-punks, que bebían musicalmente de Jimi Hendrix, Black Flag, Pixies, Sonic Youth o Neil Young… casi a partes iguales. Y cuyos sentimientos, a diferencia de los hijos de la gran bretaña, estaban más cerca del loser y el yonki mitificado, que del espídico hooligan inglés.

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Mark Lanegan es hijo de todo aquello. Poseedor de una -casi asfixiante- tendencia a la melancolía y el oscurantismo, el ya cincuentañero grungie puede presumir de seguir vivo, depresivo y componiendo… a un excelente y sombrío nivel. Quizás por la misma necesidad de crear lóbregas negaciones de sí mismo. Pero también por haber vivido una historia inversa a la de compañeros generacionales. Eddie Veeder (Pearl Jam) o Chris Cornell (Soundgarden) alcanzaron el éxito mundial siendo veinteañeros. Por no hablar del finado Kurt Cobain (Nirvana), perfecto ejemplo de juguete roto. Lanegan, no. Mientras su banda, Screaming Trees, iba diluyéndose hasta perder el interés del público, e incluso ver rescindido su contrato discográfico por falta de ventas, él se refugiaba en canciones. Facturando trabajos en solitario que, a día de hoy, son más reconocidos que los de la banda en que nació y creció como músico.

Sigue fiel a sus ideas y lo demostró en su visita a Bilbo. Llenó el Antzoki de una audiencia que guardaba buenos recuerdos de su última visita -hace ahora casi tres años justos- y que, desde entonces, no solo no le ha perdido la pista sino que ha seguido disfrutando de sus nuevas canciones. En este caso, las recogidas en su trabajo del pasado año, “Phantom Radio”. Gran título. Define por sí solo la actitud fantasmal e inmutable de un artista que, sin salir de sus coordenadas, acusa evolutivas señales de vida íntima en cada una de las composiciones que, según sus propias palabras, ha parido gracias (o en conexión) a una aplicación de móvil que le ha encantado.

Con estas premisas arrancó el concierto. De partida, tres temas en absolutas tinieblas, a dúo con Jeff Fielder (inspiradísimo durante toda la actuación) que sustituía a Steve Jannsens respecto a la gira del “Blues Funeral”. Tres temas que anticipaban lo que sería un gran concierto. Tres temas para poner a prueba a los sufridos fotoperiodistas, vigilados luego estrechamente para no redundar en disparos acosadores. Tres temas, repaso de ayeres: “When Your Number Isn’t Up” (“Bubblegum”, 2004), “Low” (“Field Songs”, 2001) y “Dead On you” (“Whiskey For The Holy Ghost”, 1994).

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Luego, ya con banda al completo, reinterpretaron algunas fantásticas depresiones, marca de la casa: “No Bells On Sunday”, “Riot In My house”, “One Way Street”, “Sleep With Me” -soberbia-,… Todas ellas magníficamente revisitadas por una sección rítmica certera y disciplinada -perfecto Jean-Philippe De Gheest en los parches-, y bellamente adornadas por un impagable Aldo Struyf, que da contrapunto luminoso a la siniestra y tensa atmósfera que Lanegan perfila. Muchísima magia la que sale de los dedos de este músico; ya sea sampleando, pulsando teclas o acariciando las cuerdas de su guitarra. Ambos, De Gheest y Struyf, son miembros fundadores de la banda belga, Creature With The Atom Brain.

Inmutable, tenebroso, inquietante… dicen los más fans que Lanegan estuvo agradable, rozando la simpatía. Combinando escuetísimos y practicamente inaudibles “thank you”, con algún casi entrañable desprecio punkarra, peineta incluida. Se puede decir que la noche, el público y el lugar eran de su agrado. No así el café (muy descafeinado, sí) ni su temperatura corporal, que lo tuvo sudando gran parte del bolo. Quizás, si hubiese prescindido de alguna de las cuatro capas de ropa que llevaba a cuestas… Pero hasta en eso, parece no querer desmerecer la leyenda que le acompaña. Es decir, su creciente marchamo de heredero del Tom Waits más crapuloso y demacrado.

Comparaciones aparte, aquí no hay trampa ni cartón. Tendrá sus héroes y sus deudas estilísticas pero Mark es Mark, y cada día lo es más y mejor. Cuando aúlla, uno empieza a entender que los años están consolidado el licántropo estilo de un menda que está satisfecho de lo que hace y parece muy seguro de no querer hacer otra cosa. Ha naturalizado su opacidad y su extrema rigidez. Aunque a veces se ponga un puntito ¿más pop?, junto a Isobel Campbell. O más punk, cuando se junta con los amiguetes de Queens Of The Stone Age.

Mark Lanegan Band - Phantom RadioLos temas que presentaba de su nuevo disco así lo demuestran. Espectaculares y llenas de fuerza, cayeron; “Tom Red Heart”, “Floor Of The Ocean” -crepuscular, maravillosa-, “Harvest Home” -una auténtica gozada, entre lo mejor de la noche-, o “Death Trip To Tulsa” que aparentaba ser el broche final. No fue así. Volvió a salir, sin siquiera haber despejado el vaho de sus empañadas gafas, para redondear con un perfecto bis. A base de; “Gravedigger’s Song” (“Blues Funeral”, 2012), “I Am The Wolf”, “The Killing Season” (ambas también de “Phantom Radio”), y “Methamphetamine Blues” (de su aclamado, “Bubblegum”, 2004). Todo ello, con extra de guitarra invitada, a cargo del colegón, Duke Garwood, que telonea algunos bolos de la gira.

Así, sin haberse podido -o querido- quitar la tensa sensación con que se manejó durante todo el concierto (algo más de hora y media), el lobo miró fijamente al limbo por última vez, esputó algo inaudible (al menos, para el que escribe estas líneas), se dio la vuelta y se piró por donde había llegado. Dejando al personal más que satisfecho. Y al guitarrista, Jeff Fielder -amable como pocos-, las tareas de agradecimiento y despedida del respetable… Quizás Lanegan ya solo pensaba que aún le quedaba el trago de firmar discos a los fans, a plena luz y sin poder hincar el diente a tanta víctima de su estupenda infelicidad.

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web oficial www.marklanegan.com
cartel tour2015 www.justinhampton.com

Los Enemigos

Kafe Antzokia. Bilbo, 6 de marzo de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Mentxu Sesar

 Enemigos del tedio

No soy capaz de recordar que haya pasado más de uno o dos instantes desde que ¿se fueron? Y Manolo Benítez, Chema ‘Animal’ Pérez, Josele Santiago y Fino Oyonarte están de vuelta. Con algunas nuevas coplas que contar y cantar, con una sonrisa renovada y con un par… de guitarras. Agiten sus canas y sus cañas, y prepárense para una liposucción sin anestesia. A cara de can. Enemigos006Porque Los Enemigos están de paseo musical y es mejor no perdérselos.
Después de unos cuarenta mil días de lluvia, Bilbo saludaba el bolo de los Enemigos a pleno sol y en mangas de camisa. Fiesta de rock primaveral para un público; en -pequeña- parte curioso, y en -gran- parte eufórico. Ansioso por celebrar un retorno tan inesperado como deseado. Sobre todo para éstos últimos, a quién una nueva amiga llama viejóvenes. Y así, por un ratito, la calle se adornó con desempolvados vestidos de barbaridad y alguna que otra camiseta de batallas. De esas que nunca se tiran por muy raídas que estén. Cosecha de un par de décadas atrás.

Con ese emocionado panorama y una casi desconocida puntualidad, la banda madrileña de todas partes, apretó pie en tarima y arrancó una actuación controlada y enérgica. Sin aperitivos ni teloneros. De sonido atronador. Las columnas de un Kafe Antzoki abarrotado, resistieron la embestida con naturalidad… al mejor estilo de un buen reencuentro.

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Las primeras tortas, de muchas que vinieron luego, fueron “Café Con Sal” y “Santos Inocentes”, las dos incluidas en “Vida Inteligente” (2014). Roto el silencio, fueron cayendo algunos grandes clásicos de la banda; “Esta Mañana He Vuelto Al Barrio”, “Me Sobra Carnaval”, “Septiembre” (grandemente celebrada), “Dentro”, “Alegría”, o “Soy Un Ser Humano”; intercaladas por las recién paridas: “Hombre Que Calla”, “Aflicción”, “Ciudad Satélite” (con un enorme Fino Oyonarte, ovacionado como si de un viejo colega se tratase), “Cementerio de Elefantes”… O la estupenda “Estrella Fugaz”, para mí una de las joyitas del nuevo trabajo Enemigo.

Y es que “Vida Inteligente”, aun dejando sensación de disco muy medido y relajado, se presta y pide una segunda y una tercera escucha… como mínimo. Y desde luego, no necesita defensa. En directo encaja perfectamente con el repertorio de siempre. Entra sin vaselina y jamás decae. Enemigos005Porque es tan sexual como romántico. Porque es la prueba de que, no habiendo casi nada que inventar en el mundo del rock, la personalidad y el carisma suelen imponerse sobre el escenario. Y la honestidad, esa palabra tan manida, esa cualidad tan escasa… es una imposición de los Enemigos, sí o sí.
Algo menos de dos horas de música, bises incluidos. Y un final arrollador, en el que sonaron más cositas nuevas, como “Mare Nostrum” o “Firme Aquí”, entre temas clave de su repertorio (“John Wayne”, “Complejo”, “Desde El Jergón”,…). Diría que, tanto grupo como audiencia, hubiesen querido más y más… y mucho más. Pero ese último regalo desde “La Otra Orilla” dejó regusto a final feliz.

Sí, Los Enemigos han vuelto. Y no resulta un ejercicio de nostalgia, están tan en forma que parece que nunca se fueron. Así que me permito un consejo nada odioso. -Señora, caballero, muchachita o chavalote: Si estos tipos pasan cerca de su casa; salga del tedio, haga un quiebro a la crisis e invite a algún amigo, y vaya a disfrutarlos. Que pocas veces verá a unos enemigos transformarse en impagables compañeros de una buena noche musical.

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 Unos minutos de sal y café con los Enemigos

 -entrevista-

el paripé: Bueno Enemigos, de vuelta al tajo, en gira con nuevas canciones y a punto de subir a escena para dar otro bolo como ayer. Pero son ya décadas de música y carretera…¿con la misma ilusión?
Chema: O más. La misma o más.
Fino: Hay ilusión, sí. Yo creo que ese es un motor muy importante en el grupo.
Josele: Mucha. Hay muchas ganas de hacer en directo las canciones de este nuevo trabajo, las hemos tocado nada más que dos veces. Y tampoco todas.
Fino: Prácticamente dos veces. Hicimos una pequeña presentación en Madrid pero lo que es la gira, la empezamos la semana pasada.
Enemigos002el paripé: Josele, decías hace pocos días en una entrevista que los músicos no se retiran, así que supongo que los grupos tampoco…
Josele: Bueno, claro. Ya no se retira nadie. Hay que trabajar hasta el último día.
Chema: No te puedes retirar, no te dejan. (risas)
Fino: Nunca te planteas retirarte. La verdad es que, desde que llegas a este mundo, piensas en si te vas a retirar algún día. Y no. Estás en una banda de amigos, con los que llevas mucho tiempo haciendo música y… Bueno, si llega un momento en que no hay feeling, no hay nada que decirte… pues te separas. Yo creo que es una cosa natural.
Josele: Es que tienes dos opciones; o sigues tocando música, o te apalancas a ver la tele.
el paripé: ¿Es lo que hacéis los Enemigos si no tocáis?
(risas)
Josele: Es mucho más divertido hacer música que estar de vacaciones. Yo me divierto mucho más trabajando que divirtiéndome.
Chema: Cuando haces un trabajo como éste… Que no es un trabajo, que es casi tu hobby, no te cansas de hacerlo. ¿Sabes?, no es como ir a la oficina todos los días y tener que soportar a tu jefe. Entonces, lo vas a hacer siempre.
Fino: Lo que pasa es que claro, cuando empiezas de chaval es como si fuera un hobby pero realmente se convierte en tu trabajo. Defenderlo día a día es una cosa que ya depende de muchos factores. Depende de tu fuerza, de tu energía, de tu ilusión…
Josele: …de la salud.
Fino: De la salud, claro.
el paripé: ¿Y cómo se lleva eso? Dei Pei, batería de Desechables, decía hace poco aquí en Bilbao, a cuenta de la presentación del documental que han hecho sobre ellos… muy guapo, no sé si lo conocéis…
Josele: Sí… “El Peor Dios”. Muy majo, sí.
el paripé: Eso es… Pues tras la proyección, él decía en una charla que muchos grupos, después de un primer disco en el que se sienten super contentos de poder ser músicos de rock, tienden a quedar satisfechos si son capaces de conseguir una buena copia de sí mismos en el segundo disco.
Josele: Bueno, teorías hay por un tubo y cada uno aplica su propia experiencia. Nosotros nos lo tomamos de otra manera.
Enemigos. cartel gira 2015el paripe: ¿Cómo lo hicieron los Enemigos? ¿Cómo reinventarse?
Chema: Es que… nosotros no intentamos reinventarnos. Trabajamos de una forma muy natural… siempre trabajamos así y seguimos haciéndolo. Y eso te lleva a un resultado que es el que se oye, que es el que se vé… no hay más. Es decir, no nos preocupamos por ver si va a ser mejor que lo otro, o aquella vez que hicimos y funcionó… vamos a repetirlo. No sabemos de fórmulas…
Josele: Vas haciendo canciones y las llevas al local. Si suenan bien se incorporan al repertorio y punto. Yo creo que lo demás son comidas de tarro. Yo al menos lo prefiero así, sin comerme la cabeza. Mientras vaya habiendo material, mientras vaya habiendo canciones y vida, ¿para qué ponerse a teorizar?.
Fino: También, al grabar discos uno va teniendo ciertas inquietudes que puedes ir viviendo… Mientras haya vida, cosas que contar, ¿sabes?… Que exista esa energía. Está claro que el enemigo de muchos grupos es que no hay la actitud que tiene que haber. Me refiero a una comunicación potente, unas canciones que se sientan… Que estés convencido de lo que escribes.
Josele: También depende de lo que busque una banda de rock. Si buscas una pureza y así… Bueno, el primer disco y luego que les den. Yo creo que lo interesante es seguir una carrera, seguir una evolución…
Fino: Lo que sí es curioso es que, si un grupo o un artista hace un disco, y de pronto tiene un resultado… no sé, entre comillas, muy importante… Eso sí que puede ser un condicionante para el futuro. Es decir, si tú vendes un porrón de discos y tienes un éxito que te cagas, cubrir después esas expectativas o esa imagen no se pone fácil. Como eso a nosotros no nos ha pasado (risas) pues tenemos otros condicionantes, que son tirar palante; con ganas, con ilusión, con canciones…
Josele: Y aunque te pase… También, lo mismo. Dejas las expectativas ahí, como en la puerta. Si puedes. Va a ser más complicado si te pasa que si no te pasa, pero yo creo que es lo que tienes que hacer… Tus canciones, lo mejor que puedas…
Fino: Me has recordado una conversación que tuve con un amigo, hablando sobre un artista que vende mucho. El decía que tiene una gran cultura musical, que le gusta mucho el underground, el rock y tal… pero que tiene que cubrir las expectativas. Me quedé muy sorprendido porque bueno, si realmente te gusta tanto esa música, tan underground o como se quiera llamar, ¿tienes que hacer lo otro por vender?
Enemigos003el paripé: O sea, que vosotros nunca os habéis visto en esas porque siempre habéis querido hacer canciones…
Chema: Claro, nosotros siempre hemos hecho lo que nos ha salido. Cuando conoces a una persona, si esa persona es absolutamente transparente y te enseña lo que es… y es de verdad, tú vas a poder querer a esa persona o no. Y los Enemigos somos así. Los Enemigos hacemos la música de una forma transparente. Con la verdad por delante. Con lo que nos sale y nos gusta. Si algo no nos gusta, no lo hacemos. Y hacemos lo que nos sale de verdad, desde dentro. No pensando: “es que le va a gustar más a la gente de una forma o de otra”. No, no… es lo que nos gusta y es potente. Y si resulta que lo que a nosotros nos gusta también gusta a la gente, pues maravilloso.
Josele: A alguna gente…
Chema: A alguna, sí… (risas)
el paripé: Oye, y hablando de potencia… Aquella última despedida, aquel directo “Hasta El Lunes” era muy potente. Un amigo, muy fan vuestro, me decía: “Joder, la versión que hacen de “Dentro” en ese concierto me evoca a los MC5 del “Kick Out The Jams”. Es la guinda de un directo realmente duro”.
Fino: Es que esa canción especialmente es… dura.
Josele: Es una de las más cañeras que tenemos. Y también es una de las que más melodía tiene. Melódica… (risas).
Fino: El “Hasta El Lunes” es el último concierto que hicimos en Madrid, la despedida, tres días en la sala Riviera… Y como no teníamos imágenes de un concierto eléctrico, sólo teníamos el reposado, en un teatro… En realidad lo grabamos con unas miniDVs, en plan de amigos. Quedó ahí, guardado en una caja. Lo mismo las hubieran sacado nuestros nietos, a saber… No sabíamos si nos íbamos a volver a juntar. La verdad es que, al revisarlas, nos dimos cuenta de que se nota la velocidad… (risas)
Chema: Teníamos ganas de acabar para irnos, ¿eh?
(risas)

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el paripé: Hay un contraste con el nuevo disco, ¿no?. Que se aprecia más pausado, muy trabajado…
Fino: Sí, sí. Claro que hay contraste…
Josele: Hay contraste, son quince años. Imagínate que no lo hubiera, qué desperdicio de años. Hemos estado por ahí los cuatro, hemos seguido haciendo música, hemos tenido los cuatro la suerte de trabajar con gente que era muy buena, de aprender. Eso se ha volcado en el disco y se nota.
el paripé: ¿Es esa la razón del título, “Vida Inteligente”?
Josele: Igual… No sé, era un título chulo. Y luego lo demás, si te digo la verdad, lo hemos ido inventando en las entrevistas (risas). Suena un poco a ciencia ficción. También, cuando nos juntamos resulta que teníamos unos móviles, que no existían cuando lo dejamos… y empieza este mundo de los botones… y luego no valían para nada. Fue buena idea juntarnos. Oye, con lo zenutrios que hemos sido toda la vida, parece que por fin funcionaban las cosas. Cuadraba por todos los lados. La mayoría de estas cosas surgen de una manera más intuitiva que razonada. ¿Por qué esto o lo otro… tan razonado?. Mentiras. Esto es, a la cuarta o quinta entrevista, que ya te has comido un poco la cabeza, respondes. Pero las cosas no son así, las canciones no responden a razones concretas. Si así fuera no tendrían encanto.
Fino: Como contraste está la llave inglesa (portada de “Hasta El Lunes”). Tanto mundo digital, tanta vida inteligente que nos rodea y tal…
Josele: Claro, con esa no hace falta un manual de instrucciones. Ves un chisme de éstos (señalando el teléfono) y te preguntas: “¿Esto pa qué coño es?”. Pero ves una llave inglesa y sabes claramente para qué es la rueda, para qué sirve todo…
Enemigos009el paripé: Bueno, ya que hablamos de éstos nuevos aparatos, de lo que ha pasado en la sociedad desde aquel “Nada”, en 1999… terminemos con una pregunta no musical. Se dijo que vuestro nombre venía de que os sentíais los enemigos de la movida madrileña. ¿Quiénes son hoy los enemigos de los Enemigos? ¿Qué pensáis de la crisis, los hombres de negro, el llamado nuevo orden mundial…?
Fino: Pues que esto tiene que cambiar. Difícilmente, pero tiene que cambiar. Es importante que la gente se dé cuenta de que la injusticia se puede combatir, si nos ponemos de acuerdo y tiramos palante. Porque hay mucha gente afectada…
Josele: La sociedad está ahora mismo en un momento de inflexión. Yo creo que, o se cambia y la gente se da cuenta de que votar cada cuatro años, a ver quién nos salva… O iremos mal. Eso no es suficiente… Tiene que cambiar, tenemos que participar todos más de todo. En todas las decisiones. Y no simplemente votar a un tío cada cuatro años, que nos salve la vida, que nos salve de nosotros mismos. O porque parece muy majo, porque parece honrado… ¡Pues no, tenemos que tener más responsabilidad, coño!. Y ver lo que dice ese tío, aparte de ser tan majo. Porque eso de parecer majo…
Chema: Si me engañas una vez, tú eres el malo y te culpo. Pero si me engañas dos veces, entonces también tengo yo la culpa.
el paripé: Bueno, tenéis que probar sonido y nos aprietan para acabar. Creo que es buen final para estos minutos de charla. Gracias, Enemigos. Y mucha mierda para esta nueva gira.

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Turbonegro & Porco Bravo

Sala Jimmy Jazz. Vitoria-Gastéiz, 13 de diciembre de 2014
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Puercos, bravísimos punkarras

Veinte años después. Veinte años desde que, como respuesta espontánea al llamado punk melódico que imponía moda y color californiano -vía Epitaph Records-, las hordas escandinavas y finesas reactivaron el punk europeo, barriendo el continente con algunos grandes discos y una sonoridad más dura, o más hardcore.

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Turbonegro

Combos como; Flaming Sideburns (de Helsinki), los suecos Hellacopters, o Gluecifer (desde Oslo) pasaron a ser imprescindibles para cualquier punk-oído inquieto. Entre todos ellos, los -también noruegos- Turbonegro, se abrieron paso con una imagen agresiva, oscura, cargada de ambigüedad sexual… Y un fantástico cóctel musical, hijo bastardo de Ramones, Dictators, Dead Kennedys o Bad Brains. Nada nuevo. Excepto por su excitante sonido, híbrido de punk y trash metal, al que autodenominaron deathpunk. Término que con orgullo frasean en el estribillo de su éxito, “Get It On”.

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Porco Bravo

Entre esos fanáticos se encuentran Porco Bravo. Banda de Barakaldo que, poco a poco, han pasado de ser meros homenajeadores (que siguen siéndolo), a ser una estupenda guarrada punk de gran calibre. Una maqueta parida en 2004, dos discos (“Show!!”, 2008 y “Grooo!!!”, 2011), algunos cambios de formación, y unos cerdísimos grandes directos; resumen la historia de estos valerosos chanchos de la margen izquierda del Nervión. Que han sabido ganarse un público propio, más allá de los míticos Turbojugend (clubs de fans de Turbonegro). A pesar de todo, los bizkaínos no ocultan su deuda estilística y musical con la banda nórdica: el casco militar alemán a lo Pål Pot Pamparius, esas rutilantes barrigas orondas, o la sintonía de arranque de su actuación, entre otros.

Seguramente felices de estar embarcados en la gira ibérica de los escandinavos, Porco Bravo hicieron un excelente repaso a lo más conocido de su repertorio. Incluyendo; “La Piara”, “Lascivia”, “Motel”, o “Puto Amor” (con el ya habitual cuclilleo general). Resulta espectacular su conexión con la audiencia, que disfrutó además con las canciones de su último trabajo, homónimo, grabado a principios de año.

Buen sonido, temas trabajados y una actitud imbatible convierten sus bolos en una fiesta de rock duro super recomendable que, en el papel de teloneros, incluso se queda corta (algo menos de cuarenta minutos estuvieron sobre la tarima). Destacan en directo por las texturas de guitarras, muy muy afiladas, y la gran presencia de su marrano cantante, al grito de guerra: “¿Estáis cachond@s?”. Todo un showman este Manu Gallego, un tipo siempre dispuesto al moshing, y a graparse –literalmente- el pecho o la cara. No faltó el paseo de una enorme cabeza de cochino salvaje. O un final, tabla incluida, surfeando sobre la audiencia.

Ni tampoco el pornográfico y ya legendario tributo al ex vocalista de Turbonegro, un adicto a la introducción anal de bengalas encendidas. En este caso, incluso superando al obeso tocinete, Hank Von Helvete (algo así como Hank del Infierno), al lanzarse insertado sobre el público. Para mirar y hacérselo mirar, tú. La piara quedó cachondamente satisfecha.

Porco Bravo 002
Porco Bravo

Tras una necesaria pausa hidratante, entraron en escena Turbonegro, que siguen siendo demoledores. A pesar de que, a mi modo de ver, falten algunas de las cosas que les hicieron grandes, y en el concierto de Vitoria-Gastéiz se notaron. Lo que en absoluto significa que la actuación resultara decepcionante. Mucho menos para un público completamente entregado que disfrutó sin reservas de un show que rozó la hora y media, aún teniendo que luchar sin tregua por el espacio vital, en una sala más que abarrotada. Su retorno a la carretera ha sido comentado de forma dispar, así que parece necesario aclarar algunos aspectos, al menos en referencia a su actuación en la capital vasca.

Porque visto lo visto en la céntrica sala Jimmy Jazz, es incierta la crítica sobre una supuesta falta de actitud. Euroboy (Knut Schreiner) sigue siendo un frenético y canijo killer-guitar, capaz de elevar por sí solo la temperatura ambiente, conectando con la Turbo-hinchada en todo momento. Y Happy-Tom (Thomas Seltzer), solidísimo e inmutable marinero que, a pesar del exitoso programa televisivo que presenta en la NRK (tv pública noruega), no se ha olvidado de machacar ritmos. Ni de dirigir su invento de rock sexualmente puerco y provocador adonde un día quiso… y sigue queriendo. Completando la sección rítmica, es más que destacable la consistencia del nuevo baterista, Tommy Manboy (Tommy Akerholdt), que estuvo soberbio. En mi opinión, el más contundente y metalero de los seis baterías que han pasado por Turbonegro.

Incierto también -insisto, al menos en el concierto que ocupa esta crónica- que les acompañe un mal sonido. Si bien, Rune Rebellion (Rune Grønn), mantuvo una pelea constante con su instrumento y su técnico de escenario. Resultando en una actitud más ausente de lo habitual, e instalándose demasiado tiempo en su particular Valhalla (quizás provocado por gasteiztarras amistades de camerino). Esto sí que hace echar algo de menos al guitarra-teclados-percusión, Pål Pot Pamparius (Pål Bøttger Kjærnes) que, convertido en miembro a tiempo parcial de la banda, no acudió a las citas ibéricas.

Euroboy, bataca y cantante
Turbonegro

Mención aparte merece el nuevo vocalista. Es cierto que Von Helvete no destacaba por su torrente de voz, pero sí resultaba perfecto para la causa: sudoroso, grasiento, sucio, drogado y exhibicionista. Lo que los yanquis denominarían un buen frontman, vamos. Así que no acierto a entender la elección del inglés, Tony Sylvester. Ya que; ni tiene carisma, ni transmite nada; es hierático a más no poder. También resulta bastante boba esa reiterada ostentación de la bandera británica, en una banda con denominación de origen noruega. Y para colmo, calla mucho, y canta poquito y casi desagradable. Hay momentos en que realmente se tiene la sensación de que no hay nadie al micro. ¿Será esa la razón de su alias, The Duke Of Nothing (Duque De Nada)?. Así, su momento estelar pudiera quedar en una insólita reinterpretación hooligan (a dúo con Happy-Tom) del archiconocido corrido hispano-mexicano, “La Cucaracha”, rebautizado La Cocaína. En cualquier caso, los apoyos del resto de la banda y la entrega coral del público solapan el bluff.

El set-list, sin sorpresas, combinó temas de su último disco (“Sexual Harassment”, 2012), que no desentonan entre los grandes himnos de la banda: “All My Friends Are Dead”, “Wasted Again” (“Party Animals”, 2005); “Sell Your Body To The Night”, “The Blizzard of Flames“ (“Scandinavian Leather”, 2003); y cómo no, los procedentes de su trabajo más aclamado (“Apocalypse Dudes”, 1998): “The Age of Pamparius”, “Are You Ready (For Some Darkness)”, o el mencionado, “Get It On”. Para redondear la noche, amagaron con excelencia sobre temas ajenos. Interpretando los arranques de; “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana), “Whatever You Want” (Status Quo), “Enter Sandman” (Metallica) y “Money For Nothing” (Dire Straits), que sorprendentemente tocan íntegra. Como final de fiesta -no podía ser de otro modo- se recrearon en el irresistible estribillo megainvertido de su sexy-hit, “I Got Erection” (“Ass Cobra”, 1996).

Noche de sudor porcino para saborear y repetir.

Porco Cabeza

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Biohazard

Sala Trinchera. Málaga, 27 de octubre de 2013
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: VicFotoPro

 Benditas bacterias, gloriosos virus

A pesar de los bio-peligros, enorme interés por inocularse  algún agente tóxico dominical, siempre que llegara vía New York. Lógico, si tenemos en cuenta la inagotable cantera que tiene el metal en la capi costasoleña. También único concierto en Andalucía y tercero de los cinco programados por Iberia.

Ha pasado tiempo pero muchos todavía tenemos en la cabeza aquel magnífico show en el granaino Espárrago Rock del 97. A pleno sol y frente a un público que fue creciendo según avanzaba la actuación, el cuarteto de Brooklyn se metió en un puño a los miles que tuvieron la suerte de estar allí… y despiertos. Inolvidable para el personal.

Y puede que también para el grupo. Tocando en un gran festival al aire libre, entre bandas de todo tipo, y para un público que en su mayoría es la primera vez que te ve. O que pasaba por allí, buscando el escenario de Todos Tus Muertos, o viniendo de ver al incomparable Juan el Camas.

Biohazard (Billy Graziadei)
Biohazard (Billy Graziadei)

Más de dieciséis años después las cosas serían de otra manera. Esta vez, los andaluces veríamos al grupo en su elemento natural (o debo decir: en su elemento más contaminante). La Trinchera parece un lugar bastante más adecuado. Y se notó desde el principio. Bastaron un par de acordes para cambiar la atmósfera de la sala. Una lluvia global de cerveza demostró una vez más que el concepto litro de alcohol en vaso no es lo más adecuado para bailar al son de Biohazard. Pero no hubo tiempo ni ganas de rectificar. Pasado el aguacero de cebada llegó una nube tóxica de algo más de una hora, con escasísimos claros que permitiesen avistar la barra de la sala. Dirigiendo los escapes de agentes químicos, la banda tiene ahora un mad doctor principal que asume los galones con el descaro de un veterano y la misma pasión que en sus primeros tubos de ensayo. La baja de Evan Seinfeld no ha supuesto problema para el liderazgo de un grandísimo Billy Graziadei, ni de excusa para dejar de trepanar el cerebro de una audiencia siempre ansiosa de decibelios. Biohazard sigue siendo una tormenta de soberbio new york hardcore contaminado de metal, rap y punk rock.

Biohazard.03 (VicFotoPro)
Biohazard (Bobby Hambel)

Y Graziadei es único. Y está en plena forma. Y no duda en probar su propia medicina metiéndose entre el pogo, a veces espectacularmente sujeto en pie por el público y caminando entre cabezas. Esa foto queda en la retina y se la llevan todos los asistentes a casa, no hay duda. A su lado ya no está Seinfeld pero Scott Roberts suple con solvencia al hiper tatuado Evan (¿sabe alguien si se habrá quitado tinta para su nuevo empleo?) y además pone las bases más en un su sitio ideal.

Con la Imperturbable garantía de Danny Schuler, el cuarteto sigue teniendo un muro de ritmo a la batería, confeccionada con unos elementos tan austeros que llegan a sorprender al público. Pero la pareja Scott Roberts-Bobby Hambel le da más juego al conjunto que la formada por Seinfeld-Rob Echevarría. biohazardEn mi opinión, la guitarra de Hambel consigue penetrar más las armonías y atmósferas que uno aprecia en los discos, mientras que Echevarría cumplía sin más, dejando una gran parcela de protagonismo al bajo. El reparto de tareas de estos nuevos Biohazard redunda en una mayor fortaleza y versatilidad al conjunto. Y se agradece muy mucho. Por cierto, ya que fue un comentario muy extendido en días previos: solo hay en el grupo un cambio de bajista, por lo demás, el que llaman nuevo guitarrista solo es un miembro que regresa, ya que fue el primero que tuvo la banda.

El repertorio elegido fue el propio de la premier en una presentación en sitio virgen: Escasas muestras de lo que la banda se ha trabajado en los últimos tiempos… que está a la altura. Pero, sobre todo, una puesta en valor de lo más aclamado de su carrera. Hasta siete temas de “Urban Discipline” (1992) y media docena más entre “State Of The World Adress” (1994) y su primero homónimo del 90, se marcaron los brooklyneses. Arrancando con un poderoso “Shades Of Grey” y con picos de circle pit, moshing y locuras capilares varias en “Wrong Side Of The Tracks”, ”Victory”, la no muy habitual “Love Denied”, o su ya clásica versión de “We’re Only Gonna Die”, de Bad Religion. Hasta la gran fuga radiactiva final con “Punishment” y “Hold My Own”.

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Biohazard (Billy Graziadei)

Mucho mucho sudor, buena entrada (unas 600 almas), ambiente emocionado y cómplice,… Dos apuntes más: Quizás por afonía, o porque los años no pasan en balde, la voz de Billy Graziadei no estaba en su mejor momento, y tanto la de él como la de Roberts estaban quizás a un volumen menor de lo deseado… Y un recordatorio: Para los que no pudieron ir porque no les sobran euros para casi nada. Muchos de ellos lo merecían igual que los que allí estuvimos.

Voy a ducharme otra vez, las pústulas del gas mostaza todavía pican.

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Biohazard (Scott Roberts)
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For The Glory

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Esculpir en el tiempo

Reflexiones sobre el arte, la estética y la poética del cine

autor Andrei Tarkovski
original Sapetschatljonnoje wremja Сапечатленное время
año 1985

“Con ayuda del cine se pueden tratar las cuestiones más complejas del presente a un nivel que durante siglos ha sido propio de la literatura, la música o la pintura.
Pero una y otra vez hay que buscar de nuevo el camino por el que tiene que ir el cine como arte.
Estoy convencido de que el trabajo práctico en el cine será para cada uno de nosotros algo infructuoso y desesperanzado, si no comprendemos con toda exactitud y claridad la especificidad de este arte, si no encontramos nosotros mismos la llave que tenemos para abrirla”

Andrei Tarkovski

 

Bio

Andréi Arsényevich Tarkovski nació el 4 de abril de 1932 en Zavraje, a orillas del río Volga. Hijo del poeta Arseni Tarkovski, recibió una esmerada educación, interesándose desde muy joven por la música, la literatura y la pintura.Tarkovski002

A principios de los años cincuenta participa en una expedición geológica en Siberia, pero algún tiempo después de decide por los estudios de cinematografía, siendo el director Mijail Romm su primer maestro y mentor. Su primer es La Infancia de Iván (1962), ganadora del León de Oro en el festival de Venecia, y que atrajo de inmediato la atención de la crítica hacia el novel realizador. Su siguiente obra, Andrei Rublev (1966), supuso el primer tropiezo dentro de una larga serie de dificultades con la censura soviética, pese a que las películas de Tarkovski se presentaban regularmente en los certámenes internacionales de cine.

tomado de la edición 2008, editorial Rialp

 
 

Filmo

  • Asesinos [Ubiytsy – Убийцы] URSS,1958. Primera pelí como estudiante, basada en un cuento de Ernest Hemingway. Cortometraje co-dirigido junto a Aleksandr Gordon & Marika Beiku.
  • No habrá un mañana [Segodnya uvolnéniya ne búdet – Сегодня увольнения не будет] URSS,1959. Mediometraje co-dirigido junto a Aleksander Gordon.
  • La Apisonadora y el Violín [Katok i Skripka – Каток и скрипка] URSS,1961. Mediometraje. Película de graduación en la escuela de cine.
  • La Infancia de Iván [Ivánovo detstvo – Иваново детство] URSS,1962.
  • Andréi Rublev [Андрей Рублёв] URSS,1966.
  • Solaris [Solyaris – Солярис] URSS,1972. Basada en la obra de Stanislaw Lem.
  • El Espejo [Zérkalo – Зеркало] URSS,1975.
  • Stalker [Cталкер] URSS,1979. También conocida como La Zona en algunos países de habla hispana. Con guión de Arkadi y Boris Strugatski, a partir de su relato Pícnic junto al camino, también publicado como Pícnic extraterrestre.
  • Boris Godunov [Boris Godunov] Italia,1982. Filmación de su puesta en escena para la ópera de Músorgski, dirigida por Claudio Abbado.
  • Tiempo de viajar [Tempo di viaggio] Italia,1983. Documental para tv sobre el viaje a Italia de Tarkovski. Co-dirigido junto al guionista Tonino Guerra.
  • Nostalgia [Nostalguíya – Ностальгия] Italia-URSS,1983.
  • Sacrificio [Offret] Suecia,1986.

Tarkovski & Gueorgui Pinkhassov

 

Información y cine de Andrei Tarkovski en
www.patiodebutacas.org/foro/showthread.php?t=10931

Einstürzende Neubauten

Teatro Cervantes. Málaga, 5 de mayo de 2008
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: archivo eup

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Blixa Bargeld (voz), Alexander Hacke (bajo), Jochen Arbeit (guitarra), N.U.Unruh (percusiones), Rudi Moser (batería)

 Todo abierto de nuevo

Corría el año 1988 en la capital de la costa del sol y la calle hervía noche trasnoche. De lunes a domingo, sin apenas pausas para descansar el cuerpo y la mente. Al amparo de un clima envidiable, garitos sin horarios ni puertas, cócteles de viciosa irrealidad y cientos de fiestas casi privadas. La banda sonora general solía ser muy homogénea; los Gabinete Caligari, Alaska, Radio Futura, Siniestro Total o El Ultimo de la Fila; eran favoritos de la mayoría.

logo eins34_mEn ese ambiente, ponerse a hablar de una peña como Einstuerzende Neubauten resultaba algo osado, aburrido o pedante, según cada caso y oyente. Como poco, era cosa de frikis (aunque el termino todavía no fuera una sintética manera de anglodefinir lo raro, lo distinto). Porque, ¿quién demonios necesitaba prestar oídos a aquel cáustico sonido en el jovial y despreocupado mundo de la movida, movida malagueña?.

Pues lo había. Entre cacofónicas poesías, filosofía suicida y caóticas actuaciones con un deslumbrante e irrepetible combo llamado 713avo Amor; mi gran amigo Carlos -más adelante, El Corsal Desastre– tuvo tiempo para acercarse una noche a la cabina de dj que yo habitaba y pasarme una cassette de música extraña y demente. Firmada por un, entonces para mi, impronunciable grupo y titulada “Strategien Gegen Architekturen” (Estrategias contra la Arquitectura). Creo que pasé muchas horas intentando encajar alguna pieza de aquella cinta de audio en la lista de canciones de cualquier noche… y una de ellas me atreví. Las críticas y las quejas fueron inmediatas. Y creí por un momento que, entre la clientela y los propietarios del bar, me correrían a gorrazos.

live einsturzende blixa

El pasado lunes, veinte años después, Einstürzende Neubauten (Edificios Nuevos que se Derrumban) actuaron en el malagueño Teatro Cervantes. Pero no hay que no hay que alarmarse. No se trata de una rendición de la banda berlinesa a la industria musical para abrirse puertas en sus espacios nobles. Es simplemente una acertada apuesta de los programadores de este emblemático espacio escénico municipal, tal como hicieran en marzo con el bolazo que se marcó Patti Smith.

Así las cosas, tenía una malsana curiosidad por ver qué público congregaba allí la banda germánica. Y como no podía ser de otro modo: Ecléctico. En el Cervantes se congregaron unos pocos y emocionados viejos fans, einstalgunos curiosos que habían oído hablar de pero no sabían de qué iría aquello, habituales de abono que no descuidan ningún céntrico acto social, bastantes siniestrillos de los 80 (ya sin el cardado tipo robertsmith pero de negro riguroso, como entonces), una apreciable cantidad de alemanes, japoneses (¿!), y un indeterminable grupo chillón que celebraba continuamente al modo de hinchada futbolera. Entre todos, casi completaron el aforo.

Con apenas unos minutos de retraso y, tras una agradable y breve introducción de sonidos computerizados, salieron al escenario Blixa Bargeld y compañía. Tratando de agradar al respetable con saludo en castellano y algunas complicidades en inglés, que casi todo el mundo entendió. No en vano, están llevando a cabo en los últimos años una nueva forma de relación con sus seguidores, basada en una inteligente utilización de la Internet, mediante la cual se mantienen en permanente comunicación con su minoritario público, que opina en -casi- tiempo real sobre las nuevas canciones del grupo y apoya económicamente la edición de su música. Esto les ha permitido una absoluta independencia creativa, sin injerencias de discográficas ni productores, así como una eficaz elección de lugares y fechas para actuar en directo. A cambio, los supporters asisten a bolos exclusivos e incluso participan en ocasiones en las grabaciones de los conciertos. Y por supuesto, reciben de forma gratuita los nuevos cds y dvds que la banda publica.

live eins.Neubauten

El concierto de Málaga estaba enmarcado en un tour por Europa y usa, en el que presentaban su nuevo disco “Alles Wieder Offen” (Todo Abierto De Nuevo). Un espléndido trabajo que, auspiciado por esta absoluta libertad creativa, hace que la banda berlinesa se encuentre realmente cómoda, tanto en el estudio como sobre el escenario. Combinando su inalterable estilo con un soberbio claroscuro melódico que eleva, como pocas veces en su carrera, las guitarras sobre las bases de percusión. Como siempre sorprendentes, gracias a ese diseño de luthería punk basado en el reciclaje, que siempre les caracterizó.

live einsturzende1Todo en definitiva fue mágico, redondo… Pero sí algo sorprende es el espléndido estado de gracia en que se encuentra Alexander Hacke, que mantuvo con su bajo el peso de una actuación emotiva y sin altibajos. Bargeld trasmitió como siempre, con su incombustible magnetismo oscurantista y algunas inflexiones de voz realmente inspiradas, rayando la genialidad en muchos momentos. Seguro que se perdieron algo los que andaban especulando sobre su edad y ese sobrepeso acumulado con los años en la curva de la felicidad. Jochen Arbeit, por su parte, sonó limpio y preciso, adecuándose a cada pasaje de la actuación (no olvidemos que muy rara vez los Neubauten hacen prueba de sonido). Destacar también el trabajo de N.U.Unruh, percutiendo esos cacharros fabricados a partir del escombro industrial, así como las texturas ruidistas de Ash Wednesday, teclista que les acompaña en las giras desde hace más de una década. En resumen, más de dos horas de concierto, con un par de agradecidos bises y la sensación de que estos tipos tienen más que decir en los próximos años. Pero si es hasta aquí, esto es sin duda pa contárselo a los nietos.

Cartel Inma Einsturzende-logo- cartel completo

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www.neubauten.org
www.blixa-bargeld.com
www.youtube.com/watch?v=hLjX8SQm0qM

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