Kiko Veneno & Martín Buscaglia, El Pimiento Indomable

Kafe Antzokia. Bilbao, 18 de marzo de 2015
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Superhéroes interatlánticos

En la segunda mitad de los años setenta, durante los últimos días de la dictadura y en ese post-franquismo que llamamos la transición, los pueblos y ciudades de Andalucía eran un hervidero de feliz, libertaria creatividad. Mientras grupos de ultras trataban de controlar las calles a base de pistolas y palos, el rojerío -que lo invadía todo- se autoproclamaba exento de tanta y tan larga opresión, provocada por el siniestro tridente iglesia-terratenientes-estado durante cuarenta años de esclavitud. Los disidentes y los represaliados, los humildes y los inocentes, los objetores y los homosexuales, los gitanos y los payos marginados… Todos abrían puertas y ventanas. Se sonreía por fin al nuevo sol de la igualdad perdida y nunca extraviada.

El Pimiento Indomable.02 (Inma Chapado)La vida se llenaba de sueños musicales creados con absoluta autodeterminación, muchos de los cuales llevaban ya años soterrados en pequeños parques y playas abiertas, en diminutos locales o en gloriosos círculos minoritarios. Y cada cual se apuntaba a la fiesta, a su libre albedrio y en todos los lenguajes imaginables. Muy pronto, incluso las emisoras de radio y las listas de éxitos se vieron sorprendidas por una invasión de propuestas; híbridas de andalucismo, flamenco y mil cosas más. Algunas, como Triana o Las Grecas, sencillamente arrasaron. Y otras muchas, sin llegar a ser masivas, pudieron reflejar en discos y conciertos sus abrumadoras y personalísimas ideas nuevas: Smash, Cai, Tabletom, Silvio (con Luzbel o con Barra Libre), Alameda, Gualberto, Imán (Califato Independiente), Goma, Mezquita, Lole Y Manuel, Medina Azahara, Guadalquivir

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Hasta la gran esperanza del flamenco ortodoxo, Camarón de La Isla, se apuntaba a un movimiento nuevo y mestizo, que navegaba entre estilos sin prejuicios ni vergüenza, ácrata por necesidad. Revolucionando el cante con un disco para la historia, “La Leyenda Del Tiempo” (1979). En la grabación de ese amanecer musical de los andaluces aparecían tres nombres que darían mucho que hablar y gozar. Eran los ejes de un trío para la historia, Veneno. La banda de dos hermanos de etnia gitana; Raimundo y Rafael Amador (luego Pata Negra) que aceptaron el desafío de fusión de un payo iluminado y ya casi sabio, que se hacía llamar Kiko Veneno.

Pero Kiko Veneno no fue un aporte más en aquel legendario vinilo. Aparte de ser el autor de “Volando Voy“, también participó en otros temas del disco: “Mi Niña Se Fue A La Mar” y “Homenaje A Federico” (musicando -junto a Ricardo Pachón- las letras de Federico García Lorca), y “Viejo Mundo” (donde puso música a la poesía del gran genio persa, Omar Khayam). De hecho, la historia habrá de reconocer que él fue la persona que convenció a Pachón para producir aquella aventura musical. Desde entonces, Kiko ha firmado más de una docena de discos propios; ha colaborado con gente tan dispar como Martirio, Tomasito, Pepe Begines, Jonathan Richman, Serrat, Julieta Venegas o Jackson Browne; ha emprendido incontables historias, apadrinado artistas… Vamos, que no ha parado. Y por lo visto la otra noche en Bilbao, tiene todavía mucho para dar y regalar. Su última creación se llama El Pimiento Indomable, un proyecto fresquito y luminoso, gestado a medias con un nuevo compañero de viaje, el uruguayo Martín Buscaglia.

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Buscaglia, menos conocido por estas tierras, es uno de los músicos más interesantes y reconocidos de Uruguay. En solitario (hasta nueve grabaciones más que recomendables), al frente de su banda (Los Bochamakers), o en su proyecto de música y teatro para niños –Cantacuentos-; este polifacético creador resulta ser otro todoterreno superviviente de mil y una modas. A eso hay que añadir su trabajo junto a la multinacionalista Imposible Surdomundo Orchestra, sus producciones y colaboraciones con artistas brasileños, mexicanos y argentinos de primer nivel, o ser miembro fundador de P.P.A.A. (Payadores Anónimos) –junto a Cesitar y Herman Klang-, trío que improvisa en base a métricas poéticas predeterminadas, ritmos folclóricos y danza.

Resultado de esta alianza (que ojalá siga siéndolo por el tiempo que solo ellos decidan), El Pimiento Indomable es una pareja peculiar. Un regalo sin coartada para los oídos que, desde el primer arranque, ya avisaba de lo que iba a resultar una noche especial. Apenas presentarse y sonar unos pocos acordes, aquellos que tuvieron la lucidez de acercarse al concierto en Kafé Antzokia, entraron en éxtasis de complicidad y buen rollo con esta aventura ‘intergeneracional e interatlántica’ -en palabras del propio Kiko-. Porque si Veneno es la leche, Buscaglia no se queda atrás. El charrúa es todo un animal de escenarios, un músico con letras mayúsculas. Un portentoso multiinstrumentista, que se reencarna sobre la tarima a la mejor tradición de hombre orquesta que puedas imaginar.

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Arrancaron con “El Vagabundo”, el famosísimo éxito de los Panchos, para luego ofrecer una completa interpretación de los temas grabados en esta virtuosa primera entrega de Kiko y Martín. Desde la seductora “Cuando” hasta la golfa “Oye Paco”, por medio sonaron las deliciosas “Nadador Salvador” y “Sagrado Salado”. Hubo sitio para el baile sincopado con las funkoides, “Don Pero…Grullo” y “Pescaíto Enroscao”. Y resultaron inconfundiblemente venenas, “Todos Somos Raros” y “Dos Locos” (con toda la audiencia haciendo contrapunto de coros de forma espontánea). Mención aparte merece “América Es Más Grande”, un bombazo de inspiración multicultural y la más identificable fusión de ambas personalidades (que elegida como primer single del disco, cuenta con un divertido vídeo clip dirigido y protagonizado por Albert Pla). O esa pequeña e inclasificable joyita que se llama “Necesito Todo Tu Amor”, una enloquecida pieza de tecno-patio colegial suramericano que, aún distando muchísimo de la grabada en el disco –a trío con Juana Buscaglia, hija de Martín-, es capaz de levantar la moral del más aburrido de los mortales. Tan seguros se sienten de la potencia de este directo que será difícil verlos tirar de repertorio antiguo. No es necesario. Las indomables canciones de este rico pimiento son capaces de conectar a la primera escucha. La prueba es que, tras más de una hora de bolo, para el bis explayaron con un -todavía más- alargado remix de “Necesito Todo Tu Amor” que sonó a clásico de toda la vida y se mantuvo sonando en un loop, para que el entusiasmado público siguiese bailando, aún sin los músicos ya en escena.

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Jugó y jugó Buscaglia; entre guitarras, ukelele, bajo, teclados infantiles y adultos… Que combinó, canción a canción, sampleando ritmos, palmas, beatboxes y juegos vocales varios. Al lado de un majestuoso Kiko Veneno, que está currado en mil batallas… y ya no puede perder. A la guitarra flamenca o eléctrica, a la pandereta y otros artilugios percutivos, cabalgó seguro sobre su impresionante carisma, sin tener nada que demostrar. Pero sobre todo, cantando y contando sus historias nuevas, de siempre y para siempre. Logrando esa infalible conexión con el público que le caracteriza. Si una vez fue grande para convertirse en enorme, hoy sigue siendo ese superdotado superhéroe al que resulta imposible no amar. Pura magia en escena. Quizás el que queda de una lista de personalidades -desaparecidas pero jamás olvidadas- que, hasta hace no mucho, también lideraban los grandísimos; Silvio Fernández (el eterno freak-rockero sevillano) y uno de los más sabrosos boquerones que ha dado Málaga, Roberto Tabletom. Sí, parece que Kiko es el último heredero de esa indescriptible no-saga de gurús del R&R andalusí. Seguro que él lo sabe…

No pierdan de vista a este Pimiento Indomable. Disponible en América hace tiempo, ya tenemos en las tiendas locales su disco, producido por el dúo junto a Nico Ibarburu, grabado entre Montevideo y Sevilla, y mezclado en California. Servirá de consuelo a la espera de una nueva gira para revivir en directo a esta sorprendente pareja, dos personalidades sonrientes y casi inabarcables. Su eco gana en la memoria musical del oyente según van pasando las horas. Es otra gesta de humildad y poderío, marca de la casa. Sos muy groso, Martin. Ere un mostro, Kiko.

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Licencia de Creative Commons

www.kikoveneno.net
www.martinbuscaglia.com

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2 comentarios en “Kiko Veneno & Martín Buscaglia, El Pimiento Indomable”

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