Turbonegro & Porco Bravo

Sala Jimmy Jazz. Vitoria-Gastéiz, 13 de diciembre de 2014
Letras: Angel Ignacio
Imágenes: Inma Chapado

 Puercos, bravísimos punkarras

Veinte años después. Veinte años desde que, como respuesta espontánea al llamado punk melódico que imponía moda y color californiano -vía Epitaph Records-, las hordas escandinavas y finesas reactivaron el punk europeo, barriendo el continente con algunos grandes discos y una sonoridad más dura, o más hardcore.

EuroBoy001
Turbonegro

Combos como; Flaming Sideburns (de Helsinki), los suecos Hellacopters, o Gluecifer (desde Oslo) pasaron a ser imprescindibles para cualquier punk-oído inquieto. Entre todos ellos, los -también noruegos- Turbonegro, se abrieron paso con una imagen agresiva, oscura, cargada de ambigüedad sexual… Y un fantástico cóctel musical, hijo bastardo de Ramones, Dictators, Dead Kennedys o Bad Brains. Nada nuevo. Excepto por su excitante sonido, híbrido de punk y trash metal, al que autodenominaron deathpunk. Término que con orgullo frasean en el estribillo de su éxito, “Get It On”.

Porco Bengala 001
Porco Bravo

Entre esos fanáticos se encuentran Porco Bravo. Banda de Barakaldo que, poco a poco, han pasado de ser meros homenajeadores (que siguen siéndolo), a ser una estupenda guarrada punk de gran calibre. Una maqueta parida en 2004, dos discos (“Show!!”, 2008 y “Grooo!!!”, 2011), algunos cambios de formación, y unos cerdísimos grandes directos; resumen la historia de estos valerosos chanchos de la margen izquierda del Nervión. Que han sabido ganarse un público propio, más allá de los míticos Turbojugend (clubs de fans de Turbonegro). A pesar de todo, los bizkaínos no ocultan su deuda estilística y musical con la banda nórdica: el casco militar alemán a lo Pål Pot Pamparius, esas rutilantes barrigas orondas, o la sintonía de arranque de su actuación, entre otros.

Seguramente felices de estar embarcados en la gira ibérica de los escandinavos, Porco Bravo hicieron un excelente repaso a lo más conocido de su repertorio. Incluyendo; “La Piara”, “Lascivia”, “Motel”, o “Puto Amor” (con el ya habitual cuclilleo general). Resulta espectacular su conexión con la audiencia, que disfrutó además con las canciones de su último trabajo, homónimo, grabado a principios de año.

Buen sonido, temas trabajados y una actitud imbatible convierten sus bolos en una fiesta de rock duro super recomendable que, en el papel de teloneros, incluso se queda corta (algo menos de cuarenta minutos estuvieron sobre la tarima). Destacan en directo por las texturas de guitarras, muy muy afiladas, y la gran presencia de su marrano cantante, al grito de guerra: “¿Estáis cachond@s?”. Todo un showman este Manu Gallego, un tipo siempre dispuesto al moshing, y a graparse –literalmente- el pecho o la cara. No faltó el paseo de una enorme cabeza de cochino salvaje. O un final, tabla incluida, surfeando sobre la audiencia.

Ni tampoco el pornográfico y ya legendario tributo al ex vocalista de Turbonegro, un adicto a la introducción anal de bengalas encendidas. En este caso, incluso superando al obeso tocinete, Hank Von Helvete (algo así como Hank del Infierno), al lanzarse insertado sobre el público. Para mirar y hacérselo mirar, tú. La piara quedó cachondamente satisfecha.

Porco Bravo 002
Porco Bravo

Tras una necesaria pausa hidratante, entraron en escena Turbonegro, que siguen siendo demoledores. A pesar de que, a mi modo de ver, falten algunas de las cosas que les hicieron grandes, y en el concierto de Vitoria-Gastéiz se notaron. Lo que en absoluto significa que la actuación resultara decepcionante. Mucho menos para un público completamente entregado que disfrutó sin reservas de un show que rozó la hora y media, aún teniendo que luchar sin tregua por el espacio vital, en una sala más que abarrotada. Su retorno a la carretera ha sido comentado de forma dispar, así que parece necesario aclarar algunos aspectos, al menos en referencia a su actuación en la capital vasca.

Porque visto lo visto en la céntrica sala Jimmy Jazz, es incierta la crítica sobre una supuesta falta de actitud. Euroboy (Knut Schreiner) sigue siendo un frenético y canijo killer-guitar, capaz de elevar por sí solo la temperatura ambiente, conectando con la Turbo-hinchada en todo momento. Y Happy-Tom (Thomas Seltzer), solidísimo e inmutable marinero que, a pesar del exitoso programa televisivo que presenta en la NRK (tv pública noruega), no se ha olvidado de machacar ritmos. Ni de dirigir su invento de rock sexualmente puerco y provocador adonde un día quiso… y sigue queriendo. Completando la sección rítmica, es más que destacable la consistencia del nuevo baterista, Tommy Manboy (Tommy Akerholdt), que estuvo soberbio. En mi opinión, el más contundente y metalero de los seis baterías que han pasado por Turbonegro.

Incierto también -insisto, al menos en el concierto que ocupa esta crónica- que les acompañe un mal sonido. Si bien, Rune Rebellion (Rune Grønn), mantuvo una pelea constante con su instrumento y su técnico de escenario. Resultando en una actitud más ausente de lo habitual, e instalándose demasiado tiempo en su particular Valhalla (quizás provocado por gasteiztarras amistades de camerino). Esto sí que hace echar algo de menos al guitarra-teclados-percusión, Pål Pot Pamparius (Pål Bøttger Kjærnes) que, convertido en miembro a tiempo parcial de la banda, no acudió a las citas ibéricas.

Euroboy, bataca y cantante
Turbonegro

Mención aparte merece el nuevo vocalista. Es cierto que Von Helvete no destacaba por su torrente de voz, pero sí resultaba perfecto para la causa: sudoroso, grasiento, sucio, drogado y exhibicionista. Lo que los yanquis denominarían un buen frontman, vamos. Así que no acierto a entender la elección del inglés, Tony Sylvester. Ya que; ni tiene carisma, ni transmite nada; es hierático a más no poder. También resulta bastante boba esa reiterada ostentación de la bandera británica, en una banda con denominación de origen noruega. Y para colmo, calla mucho, y canta poquito y casi desagradable. Hay momentos en que realmente se tiene la sensación de que no hay nadie al micro. ¿Será esa la razón de su alias, The Duke Of Nothing (Duque De Nada)?. Así, su momento estelar pudiera quedar en una insólita reinterpretación hooligan (a dúo con Happy-Tom) del archiconocido corrido hispano-mexicano, “La Cucaracha”, rebautizado La Cocaína. En cualquier caso, los apoyos del resto de la banda y la entrega coral del público solapan el bluff.

El set-list, sin sorpresas, combinó temas de su último disco (“Sexual Harassment”, 2012), que no desentonan entre los grandes himnos de la banda: “All My Friends Are Dead”, “Wasted Again” (“Party Animals”, 2005); “Sell Your Body To The Night”, “The Blizzard of Flames“ (“Scandinavian Leather”, 2003); y cómo no, los procedentes de su trabajo más aclamado (“Apocalypse Dudes”, 1998): “The Age of Pamparius”, “Are You Ready (For Some Darkness)”, o el mencionado, “Get It On”. Para redondear la noche, amagaron con excelencia sobre temas ajenos. Interpretando los arranques de; “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana), “Whatever You Want” (Status Quo), “Enter Sandman” (Metallica) y “Money For Nothing” (Dire Straits), que sorprendentemente tocan íntegra. Como final de fiesta -no podía ser de otro modo- se recrearon en el irresistible estribillo megainvertido de su sexy-hit, “I Got Erection” (“Ass Cobra”, 1996).

Noche de sudor porcino para saborear y repetir.

Porco Cabeza

Licencia de Creative Commons

www.porcobravo.com
www.turbonegro.com

Anuncios

2 pensamientos en “Turbonegro & Porco Bravo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s